Usted está aquí: jueves 4 de octubre de 2007 Política Desairan en Gobernación a las viudas de los mineros de Pasta de Conchos

Insisten en que intereses políticos y económicos impiden el rescate de cuerpos

Desairan en Gobernación a las viudas de los mineros de Pasta de Conchos

Fabiola Martínez

Ampliar la imagen Familiares de los mineros fallecidos en Pasta de Conchos no fueron recibidos por los altos funcionarios de Gobernación Familiares de los mineros fallecidos en Pasta de Conchos no fueron recibidos por los altos funcionarios de Gobernación Foto: María Meléndrez Parada

La Secretaría de Gobernación se sumó ayer al desplante de las autoridades federales hacia el grupo de viudas de los mineros que fallecieron en Pasta de Conchos hace más de año y medio.

Las viudas y sus representantes legales se trasladaron a la sede de la dependencia para buscar una entrevista con su titular o el subsecretario de Gobierno; sin embargo, tras varias horas de espera en plena calle (en la esquina de General Prim y Abraham González), sólo fueron recibidos por un funcionario de menor jerarquía de esa área, quien se limitó a dar acuse de recibo a su solicitud.

Los familiares de las víctimas de la explosión en la mina, ubicada en Coahuila, tenían la intención de explicar directamente al secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, su petición para que se reactiven los trabajos de rescate de los cuerpos de 63 mineros, sepultados desde febrero de 2006 en aquel lugar.

Las viudas comentaron que existen intereses políticos y económicos que han impedido el rescate de los cuerpos. Las mujeres en lucha intentaban comentar a Ramírez Acuña que en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social sólo han recibido malos tratos y una “actitud prepotente” del titular de esa dependencia, Javier Lozano.

“Nos trató de manera prepotente. No nos cree. Los mineros conocen más que los funcionarios, que se la pasan en las oficinas con sus trajecitos como el señor Lozano. ¿Por qué no nos preguntan cómo están nuestros hijos, los padres de los muertos, los hermanos, la gente que está enferma de dolor”, indicó una de ellas.

Al principio les dijeron que sí serían recibidas por el subsecretario Abraham González, pero la espera, bajo el rayo del sol, fue en vano porque –según comentaron las viudas alrededor de las cuatro de la tarde– “nos acaban de decir que entreguemos el escrito, que los funcionarios (de alto nivel) ya se fueron a comer”.

 
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