Usted está aquí: viernes 5 de octubre de 2007 Política PRD y PRI rechazan postura del Vaticano

PRD y PRI rechazan postura del Vaticano

Enrique Méndez y Roberto Garduño

En México existe absoluta libertad religiosa, y la única forma de mantenerla es por medio de un Estado laico, coincidieron en afirmar Javier González Garza y Emilio Gamboa Patrón, coordinadores de los grupos parlamentarios de los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Revolucionario Institucional (PRI), respectivamente, al responder a la postura del enviado del Vaticano, Dominique Manberti, quien sugirió que en México falta incrementar las libertades religiosas.

El legislador perredista adujo que el Estado mexicano es laico y por medio de la laicidad es posible mantener las libertades. Al preguntarle si la declaración de Manberti no representa un acto de intromisión, González Garza respondió: “supongo que cada quien va a estar tratando de hacer las propuestas que quiera. Yo insisto en una sola cosa: pensemos que el Estado mexicano toma cualquiera de las religiones o sectas que hay en el mundo. Eso sería un desastre. La única manera de que tengamos libertad de culto en el país es que el Estado se mantenga laico, y así nos vamos a mantener”.

Gamboa Patrón, por su parte, replicó al criterio de que se carece de una evidente libertad de culto.

“Hay absoluta libertad religiosa en este país. No sé a qué se refiere el funcionario del Vaticano, porque los mexicanos somos testigos de la absoluta libertad religiosa que se goza hace mucho tiempo en este país”.

También Humberto Zazueta Aguilar, diputado del partido del sol azteca, rechazó el señalamiento de Manberti, quien conminó a las autoridades mexicanas a buscar los medios democráticas para alcanzar la libertad religiosa: “Esta afirmación demuestra un total desconocimiento de las leyes mexicanas. La Constitución, en su artículo 24, manifiesta que todo hombre es libre de profesar la creencia religiosa que más le agrade y practicar las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penada por la ley. El propósito real de este discurso es el de obligar al Estado mexicano a abrir la posibilidad de adquirir medios de comunicación por parte de las iglesias; nos preocupa que un representante de un Estado extranjero dicte la línea que debe seguir el gobierno y el Congreso con relación a sus leyes”.

 
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