Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 7 de octubre de 2007 Num: 657

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Dos relatos
AURA MARTÍNEZ

De pronto
NIKOS KAROUZOS

Emmanuel Mounier: la acción con sentido y la revolución
BERNARDO BÁTIZ VÁZQUEZ

Inés Arredondo y la perversión
ALFREDO ROSAS MARTÍNEZ

Los Ángeles
AGUSTÍN ESCOBAR LEDESMA

El spanglish: la frontera del idioma
ADRIANA CORTÉS KOLOFFON

Isla de bobos
ANA GARCÍA BERGUA

Leer

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

Cabezalcubo
JORGE MOCH

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Dos relatos

Aura Martínez

MI VIDA CON EL SILENCIO

Una vez tuve un silencio, se portó juguetón y hasta se escondía bajo la sombra de mi labio inferior para no ser arrollado por un hola, buenas tardes, que feo vestido!... a veces se metía en mi oído y se deslizaba feliz, haciéndome reír de repente, yo hacía el ademán de rascarme, pero no lo hacía por miedo a perder mi pequeño silencio, si era MI pequeño silencio, y temía que fuera a caerse y perderse y algún estúpido halago o comentario fuera a pisarlo. Mi silencio, a veces, yo lo sabía, se ponía celoso si me enviaban flores y se les ponía encima y éstas morían; recuerdo que una vez vio entrar a mi novio a mi casa y se enojó y no quiso volver en una semana, me sentía tan sola yo sin mi silencio que me dio por tirar todos mis libros, dejé de bañarme y corté con mi novio, entonces él volvió pero esta vez no fue juguetón como al principio y me di cuenta que tenía malicioso placer en jalar de mi cabello y no dejarme gritar; para cuando me di cuenta mi hogar se llenó de él, hasta que un día acostada en mi cama, se nos perdió el tiempo y ahí nos diluimos, yo...,
y el silencio.

SIN TÍTULO

"Ella era tan canción como se podía serlo, tan aguda como mis ojos alcanzaron a ver, pero ¿cómo era ella? No lo recuerdo, me permitiré describirla como estaba la última vez que necesité verla, tejiendo trenzas en su cabello, y cantando, tejiendo trenzas... y cantando... y cantando, pronto, mi mirada se fijó en la perfección de sus ojos y vi una pequeña casa, quizá de una planta, me acerqué a ella y al abrir la puerta (que para mi gusto era muy alta,... sí, era demasiado alta) me senté en el único mueble que aparentemente había, era tan cómodo y yo estaba tan cansada que me provocó acostarme, y me acosté, pronto me quedé dormida, estoy segura que sí, soñé, quizá, que salía de aquella casita y yo corrí, yo grité, de pronto la vi y yo, yo..., me desperté de un sobresalto y me di cuenta que estaba de pie (¿en la casita?) viéndome, tejiendo trenzas en mi cabello, y cantando, tejiendo trenzas... y cantando.

Aura Martina Oriol