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Al año, unos 160 menores de 5 años perecen por ese mal

Neumonía, séptima causa de muerte entre adultos mayores

De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la neumonía, también conocida como pulmonía, representa la séptima causa de muerte en adultos mayores, y oscila entre la tercera y la séptima en menores de cinco años.

El médico Gerardo Rico Méndez, jefe de neumología de la unidad de alta especialidad del Hospital General de La Raza, subrayó que cada año ocurren 59 mil 456 muertes de adultos mayores, de las cuales mil 896 son producto de ese padecimiento. En cuanto a niños de uno a cinco años, se calcula que de cada 800 fallecimientos, 160 son ocasionados por ese mal.

Dicha enfermedad se diagnostica por medio de la exploración física, una radiografía de tórax y una broncoscopia (dispositivo para observar los pulmones), y para combatirla se prescriben antibióticos, expectorantes y desinflamatorios.

Rico Méndez subrayó que los bebés y los ancianos son frecuentemente hospitalizados debido a que la sintomatología se exacerba en estos últimos y frecuentemente se confunde o complica con otros padecimientos como asma o bronquitis, mientras que en los primeros los síntomas son más agresivos, por lo cual requieren atención más rápida.

La neumonía es una infección de los pulmones causada por virus, bacterias u hongos. Puede ser leve, severa o mortal. La gravedad depende del tipo de organismo causante, la edad del enfermo y el tiempo que tarda en atenderse.

Los principales síntomas son tos, fiebre, dolor torácico, respiración agitada y, en algunos casos, se pueden presentar síntomas adicionales como dolor de cabeza, pérdida de apetito, fatiga y sudoración excesiva.

Este padecimiento se puede complicar con abscesos en pulmón, que ocurren cuando se forman cavidades de pus alrededor o dentro del órgano, y algunas veces pueden requerir drenaje quirúrgico.

El especialista mencionó que se debe buscar asistencia médica en caso de que la persona tenga dificultad para respirar, escalofríos, fiebres persistentes, mucosidad verde y con sangre, dolor de pecho, sudores nocturnos y pérdida de peso, ya que son síntomas de alerta, no una simple gripe como algunos pacientes suponen.

Enfatizó la importancia de cuidar a los pequeños, ya que es posible que no presenten tos. Los padres deben estar atentos y consultar al médico si observan que hacen ruidos roncos o el área debajo de la caja torácica se retrae mientras respiran.

 
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