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Escenifican la leyenda de la diosa Cihuacóatl en la zona de chinampas

Como cada año, los lamentos de La Llorona estremecen a Xochimilco

Se presenta las noches del viernes, sábado y domingo, hasta el 25 de noviembre

Alejandro Cruz Flores

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Ampliar la imagen Dos escenas de La Cihuacóatl: el lamento de La Llorona, obra que desde hace 15 años se presenta en la zona de chinampas de Xochimilco Dos escenas de La Cihuacóatl: el lamento de La Llorona, obra que desde hace 15 años se presenta en la zona de chinampas de Xochimilco Foto: Cristina Rodríguez

La leyenda de la diosa mexica Cihuacóatl –mujer serpiente– fue deformada durante la época de la colonia: la llamaron La Llorona, una mujer indígena cuya alma en pena vaga por las noches, luego de haber matado a sus hijos y suicidarse a causa de una decepción amorosa.

Pero Cihuacóatl, según el Códice Aubin, fue una de las dos deidades que acompañaron a los mexicas durante su peregrinación en busca de Aztlán, y de acuerdo con la leyenda prehispánica, poco antes de la llegada de los españoles emergió de los canales para alertar a su pueblo de la caída de Tenochtitlán y lamentando la suerte de sus hijos.

La diosa era representada en piedra con una boca muy grande, abierta en actitud de devorar y con los dientes separados, con una cabellera larga y grande, vestida con un hábito blanco, camisa y manto.

Para honrarla, cada año se sacrificaba una esclava, a quien llamaban Xilomen, símbolo del maíz y del poder fecundante de los campos, la purificaban vistiéndola de la misma manera que a la diosa; y la llevaban de boda en boda y de banquete en banquete, así como a mercados y otros lugares públicos.

Con el propósito de que no se pierda su leyenda, desde hace 15 años la delegación Xochimilco lleva a cabo un espectáculo de luz y sonido, denominado La Cihuacóatl: el lamento de La Llorona, en la que jóvenes actores nos narran su verdadera historia.

La obra se escenifica en la zona de chinampas de Xochimilco, los asistentes llegan al embarcadero de Cuemanco, donde abordan una trajinera, desde la cual se observa el espectáculo, luego de un pequeño recorrido de unos 10 minutos por la zona lacustre, hasta las inmediaciones del islote de la Laguna de Tlilac.

El espectáculo inicia con una danza prehispánica y olor a incienso que introduce a los espectadores en la época prehispánica, para después observar a la diosa, vestida de blanco, emerger del agua y caminar por las calles de Tenochtitlán, lanzando su lastimera queja: “!Oh, hijos míos, están a punto de perecer!”

Los sacerdotes mexicas dicen al emperador Moctezuma que de acuerdo con los “sabios más sabios y antiguos”, los lamentos son de la diosa Cihuacóatl que anuncia la destrucción del imperio. “Hombres extraños vendrán por el oriente y sojuzgarán a tu pueblo y a ti mismo; y nuestros dioses serán humillados por otros dioses más poderosos”, le explican al Tlatoani.

La obra transcurre con hechos como la llegada de los españoles, la guerra de conquista y la caída de Tenochtitlán, teniendo como marco las apariciones de Cihuacóatl vagando en las noches por el valle de Anáhuac, llorando por su pueblo. Hasta que, una vez establecida la Nueva España, se modifica su historia y su vestimenta para convertirla en La Llorona.

La Cihuacóatl: el lamento de La Llorona se presenta las noches del viernes, sábado y domingo hasta el próximo 25 de noviembre; los boletos pueden adquirirse en las taquillas del embarcadero de Cuemanco, con un costo de 150 pesos, con descuentos para niños y personas de la tercera edad.

 
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