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La vida de Nina Ramos inspira la novela de Rodolfo Naró

El orden infinito, recorrido por un siglo de historia de México

Arturo García Hernández

Nina Ramos vivió cien años o algo más. Muy joven bailó un vals con Agustín de Iturbide, el mismo que bailó tiempo después con Maximiliano. Fue anfitriona de Porfirio Díaz y amiga del poeta Amado Nervo. Se enfrentó al ejército revolucionario de Pancho Villa y al final de su vida peleó al lado de los cristeros contra el gobierno de Plutarco Elías Calles.

Mujer de armas tomar, literal y metafóricamente, así es el personaje central de la primera novela de Rodolfo Naró, El orden infinito (Editorial Planeta). Su longevidad dio el pretexto al autor para contar pasajes de la historia de México en los que están involucrados los personajes mencionados anteriormente.

La historia de Nina Ramos empieza en Analco, pueblo donde ella es la madrina de todas las parejas que se casan, es la que da y quita, la que pone y dispone, la que decide por todo mundo: “Es como una cacique, de hecho yo la veo como un Pedro Páramo femenino. Y por su longevidad le puse ese título a la novela: El orden infinito.”

Finalista del Premio Planeta Argentina en 2006, El orden infinito es más que una novela histórica, dice el autor: “Yo vengo de la poesía, tengo 20 años escribiendo poemas. Esta es mi primera novela, es una obra muy ambiciosa que tardé 10 años en escribirla y en la que toco muchos géneros: un poco de historia, un poco de realismo mágico, manejo mucho flash back, dos líneas narrativas, varias voces y más de 40 personajes, la mayoría de ellos reales, que se van mezclando con los ficticios. No es una novela fácil para lectores principiantes.”

No todos los personajes ficticios son de la invención de Naró. Por ahí aparece Abundio Martínez, personaje de Pedro Páramo, la célebre novela de Juan Rulfo, y Juvenal Urbino, el médico de El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. En ambos casos se trata de un homenaje a dos de los autores que más admira.

Después de haber matado a Pedro Páramo en la novela de Rulfo, Abundio Martínez aparece en El orden infinito como un “arriero de burros ajenos que llega a Analco”. De hecho, Naró sostiene que Analco es en su novela lo que Comala en la de Rulfo.

Rodolfo Naró (Tequila, Jalisco, 1967) es nieto de un rebelde cristero, Salvador Fonseca, quien también aparece en la novela: “Viví un par de años con él y con mi abuela. Estuvo muy cercano a Lauro Rocha, general del ejército cristero. No trato de hacer proselitismo en favor de ningún bando, trato de presentar una verdad y la traición de la Iglesia. Pasado el tiempo de la guerra cristera mi abuelo decía que podía ver a un cura ser arrastrado por la calle y no metería las manos porque decía que los acuerdos con el gobierno habían sido un gran engaño hacia los cristeros, que la Iglesia los había usado como carne de cañón. Porque realmente fueron los curas los que decidieron cerrar las iglesias para echarle encima la gente al gobierno”.

Nina Ramos y el pueblo donde comienza la historia están basados en la vida real. Analco es una recreación del pueblo jalisciense de Tequila, y ella está inspirada en una Nina Ramos real, acaso un poco más joven, pero igualmente fuerte y carismática.

El aspecto fantasioso del libro radica en que llega un momento en que Analco y sus habitantes quedan atrapados entre dos mundos, una realidad alterna entre lo tangible y lo fantástico, entre la vida y la muerte. Como los personajes de Juan Rulfo.

 
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