Usted está aquí: domingo 21 de octubre de 2007 Estados “Temí que me comiera un tiburón”

“Temí que me comiera un tiburón”

Hiram Moreno, corresponsal

San Francisco Ixhuatán, Oax., 20 de octubre. La tarde del martes, Noemí Estela Martínez se embarcó, junto con otros 24 centroamericanos, en el puerto de Ocoz, Guatemala. Pensaba llegar a una playa de Oaxaca y continuar camino a Estados Unidos, donde esperaba trabajar.

De pronto se vio en alta mar aferrada a un bidón que no soltó a pesar de que la gasolina que escapaba del envase le quemaba las piernas, los brazos y la cara. Vio a varios de sus compañeros de viaje morir ahogados.

La joven salvadoreña luchó contra la última ola que la revolcó y despojó de su última prenda y, desnuda, la arrojó en la playa. Cuando sintió la arena en los pies, gateó hasta la orilla y casi al instante la vio el pescador Juan Toledo, que le brindó ayuda.

Noemí fue encontrada como a la una de la madrugada del viernes en playa Aguachil, 70 horas después del naufragio. “Dijo que al menos había cuatro sobrevivientes más”, explicó Fulvio Toledo Matuz, sindico de Ixhuatán.

El pescador la cubrió con su camisa y le dio agua que ella pidió; primero a pie, luego a caballo y al final en un vehiculo, la llevó a su casa en la agencia de Cerro Grande, donde “su esposa le dio ropa”.

Después de una taza de café, ella contó que para viajar pagó 2 mil 500 dólares y otro tanto daría al llegar a Estados Unidos.

Su mayor miedo en las casi 70 horas que estuvo en altamar fue que se la “comiera un tiburón, pero gracias a Dios nada pasó”. Se dijo preocupada porque la deporten y pide a Migración un mes para rehabilitarse y regresar a su país.

“Pero a una lancha no me vuelvo a subir”, concluyó.

 
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