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Se exhiben desde mañana unas mil piezas que van del siglo XVI hasta el XX

Inundan objetos de brujería la casa de cultura de la Venustiano Carranza

Pociones, criaturas fantásticas, artefactos de tortura y hasta el “semen de Satanás” forman la muestra

Es una exposición cálida e impactante, aseguran organizadores

Rocío González Alvarado

Ampliar la imagen Una de las piezas de la muestra Brujería, insólitos objetos y fantásticas criaturas   La Jornada Una de las piezas de la muestra Brujería, insólitos objetos y fantásticas criaturas La Jornada Foto: La Jornada

Objetos únicos y extraños del mundo de la magia, de lo sobrenatural y lo oculto: momias, hadas, ángeles, monstruos mitológicos, piezas que datan desde el siglo XVI hasta principios del XX, se apropiaron ayer de la Casa de la Cultura de la delegación Venustiano Carranza, como parte de la exposición Brujería, insólitos objetos y fantásticas criaturas, que ha recorrido más de 57 ciudades de Europa y llega a la ciudad de México por segunda ocasión.

Apostada en cuatro patas, una figura de la mujer lobo da la bienvenida a la escalofriante exhibición, que descubre toda una suerte de artefactos y fetiches del mundo de las brujas y los hechiceros de la Europa antigua, que a decir del promotor de la colección, Alessandro Albiani, “aunque quizás tenían creencias distintas, eran personas como nosotros”.

Los clásicos ingredientes para elaborar las pociones mágicas como plantas venenosas, animales ponzoñosos, piel disecada de lombriz, mandrágoras y víboras, hasta el mismísimo “libro de las invocaciones” y el “divino semen”, urna en cuyo interior “reposa el semen de Satanás”, son algunas de las curiosidades de la muestra, que no intenta, aclara Albiani, empujar a la gente a practicar la brujería, sino explicar su mundo desde un punto de vista antropológico.

Otro segmento hace referencia al sexo y placeres de estos personajes, recreado con objetos como Doña Virginia, figura en forma de vagina, o un consolador de manivela hecho de madera, y pinturas de mujeres víctimas de diablos en plena orgía, sin faltar animales y aves con formas fálicas.

Al igual que en las ferias populares mexicanas, un apartado exhibe las más extrañas formas de animales. La anfisbena, un anfibio con dos cabezas; el serpione, mitad serpiente y mitad escorpión; una enorme tarántula felina y el especimen más emblemático entre las brujas: el gato, aunque no es negro como lo pintan, sino gris y de doble cabeza.

La tortura contra quienes osaban ser diferentes también está presente con los artefactos de castigo. Se aprecian objetos como el instrumento para desollar, la pinza para arrancar pezones, el revienta vientres, el aplasta cabezas y la mesa para destripar.

En total, suman mil las piezas exhibidas, que fueron recolectadas por el aristócrata italiano Alessandro, quien en los años 30 y 40 del siglo pasado, se dedicó a viajar para obtener estos materiales, explica Albiani, quien agrega que, a diferencia de hace tres años, cuando la exposición se realizó en el Museo de la Ciudad de México, ahora se presenta una nueva colección de objetos relacionados con la santería cubana.

Cutberto Enrique Pineda, experto en el tema, señala que más allá de ver esta muestra como folclor y paganismo, se trata de descubrir la brujería clásica constituida por la búsqueda del equilibrio entre el mundo terrenal y el mágico, que recientemente ha derivado más en rituales meramente individuales en la búsqueda de favores personales.

La colección, que será inaugurada mañana y estará abierta hasta el 8 de enero de 2008, habrá que visitarla, dicen los organizadores, con la mente abierta, porque es “cálida e intensa, pero también impactante”.

 
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