Usted está aquí: lunes 29 de octubre de 2007 Opinión México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega
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Españoles acaparan la generación eléctrica

Repsol multiplicó precios de distribución de gas natural Monterrey

Ampliar la imagen Repsol compró las centrales eléctricas de Electricité de France, que operan en México bajo la figura de productores independientes de electricidad. La Comisión Federal de Electricidad se compromete a comprarle toda la energía que generen durante 25 años y además les abastece del gas natural que requieren para operar, advierte un especialista. En la imagen, vista parcial de la estación eléctrica Cananea Repsol compró las centrales eléctricas de Electricité de France, que operan en México bajo la figura de productores independientes de electricidad. La Comisión Federal de Electricidad se compromete a comprarle toda la energía que generen durante 25 años y además les abastece del gas natural que requieren para operar, advierte un especialista. En la imagen, vista parcial de la estación eléctrica Cananea Foto: Marco Peláez

Con rapidez envidiable, rara vez observada en otros asuntos, en menos de tres lustros el gobierno federal y sus gerentes en turno ha privatizado casi una tercera parte de la generación eléctrica en el país, mediante el otorgamiento de 671 “permisos” vigentes para tal fin, a razón promedio de uno por semana en el plazo referido.

Sin embargo, hay de “permisos” a “permisos”, porque de esos 671 otorgados, 22 (los concedidos desde 1997 a los llamados “productores independientes”, o PIE, a razón de 2.2 por año) concentran 54 por ciento de la capacidad en megavatios y el 60 por ciento en la generación en gigavatios, pero sólo implican 45 por ciento de la inversión, con un negocio garantizado por el gobierno a un plazo no menor a 25 años y, obvio es, con toda las facilidades para renovarlo.

Además, esos 22 permisos (que no corresponden a igual número de permisionarios, porque la mayoría de las aprobaciones se concentra en cinco trasnacionales, españolas tres de ellas) alegremente cuentan con visa de “traspaso” a un tercero con un simple trámite burocrático, a saber: solicitar autorización por escrito, acreditar la personalidad del cesionario y ¡listo!: el bien nacional cambia de manos, y a gozar, como en el reciente caso de Electricité de France (EDF) y Mitsubishi de México, que decidieron, mediante módico pago de mil 448 millones de dólares, “ceder” sus permisos en cinco centrales de ciclo combinado y, de postre, un gasoducto, a la trasnacional española Gas Natural SDG (cuyos accionistas mayoritarios son Repsol y la Caixa de Barcelona), lo que automáticamente la convierte en la segunda generadora privada de electricidad en México.

De los 22 “permisos” como “productor independiente”, 11 se autorizaron en el gobierno de Zedillo y diez en el de Fox. El más reciente se aprobó el pasado 17 de mayo, ya con la “continuidad” sentada en Los Pinos: oficialmente se otorgó, por 25 años, a la empresa Fuerza y Energía de Norte Durango. En ninguna parte de tal palomeo se precisa que el beneficiario real se llama Unión Fenosa, o lo que es lo mismo, una de las trasnacionales españolas que mayor raja han sacado de la privatización del sector eléctrico en el país.

En fin, el hecho es que oficialmente “nada se privatiza” en el sector eléctrico, pero alguien que de esto sabe un rato es el ingeniero José Luis Apodaca Villarreal ([email protected]), con 32 años de experiencia como funcionario en la Comisión Federal de Electricidad, quien remitió copia a México SA del texto por él enviado a los inquilinos de San Lázaro y Xicoténcatl (“independientemente del partido político al que pertenezcan”), que entre otros elementos subraya:

“La trasnacional española Repsol (Gas Natural SDG) adquirió las centrales eléctricas de Electricité de France (EDF), que operan en México bajo la figura de ‘productor independiente de electricidad’. La Comisión Federal de Electricidad se obliga a comprarles toda la energía generada durante 25 años, abasteciéndoles además el gas natural requerido para su operación, y a pagarles una amortización anual del capital invertido a una tasa de descuento de 12.5 por ciento, en dólares. Esto implica un costo de inversión muy elevado para CFE, y una ventaja muy atractiva para los PIE, que sin riesgos obtienen importantes ganancias.

“El Congreso debiera intervenir en esta negociación para considerar los siguientes aspectos: Repsol es un monopolio extranjero que ha multiplicado los precios reales de la distribución de gas natural Monterrey por 3.6, respecto del precio con el que ganó el concurso para adquirir esta concesión en 1998. La CRE no ha resultado efectiva para evitar esta práctica monopólica.

“De concretarse esta negociación, las trasnacionales españolas (Repsol, Iberdrola y Fenosa) concentrarían 73 por ciento del total de la capacidad de generación actual de los PIE. ¿De que manera se evitará el riesgo, para la CFE o los consumidores mexicanos, de ser víctimas de prácticas monopólicas por estas trasnacionales españolas?

“Existía una opción nacionalista para que la CFE cumpliera con su obligación de operar el sistema eléctrico nacional con mínimos: obtener un crédito internacional a 20 años, con una tasa de descuento de 6 por ciento anual, con el que directamente adquiriera las plantas de EDF. Esta acción hubiese permitido que en los próximos 20 años la CFE ahorrara más de 5 mil millones de pesos, y nuestro país no hubiese incurrido en riesgos de sufrir prácticas monopólicas en el suministro de un bien tan indispensable para las empresas y usuarios domésticos”.

Las rebanadas del pastel

De la lectoría, sobre lo mismo: “quizá ahora el gas natural esté en manos de la empresa señalada, pero en su momento fue una importante fuente de ingresos para los muy ‘nacionalistas’ empresarios que tuvieron la concesión. Si mal no recuerdo, en los primeros recibos por consumo de gas natural venía incluido el costo total de la instalación (abrir los hoyos en la calle, meter la tubería, los medidores, etcétera) que los usuarios tuvieron que pagar. Eso sí, en cómodas mensualidades y con la promesa de que después los recibos disminuirían hasta ser menores que los costos de comprar el gas butano del camión. Esa promesa nunca se cumplió; al contrario, los montos en los recibos siguieron aumentando sin explicación. También recuerdo que por aquellos días del foxismo se habló de los altos costos del gas, así que para taparle el ojo al macho, el presidente y los empresarios otorgaron generosamente a sus usuarios un subsidio, sólo que para ser beneficiario se necesitaba no gastar al mes más que lo necesario para calentar tu comida, ahora que si tenías la mala costumbre de bañarte regularmente corrías el peligro de que al fin de mes tu consumo te dejara fuera de tan generoso programa. Y si no me creen que así son, pregúnteles a los argentinos y a los bolivianos, que tan buenos recuerdos guardan de Repsol” (Darío Huerta Martínez, [email protected])

 
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