Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 4 de noviembre de 2007 Num: 661

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

El verdadero humor
es cosa seria

RODOLFO ALONSO

Sensación académica
KIKÍ DIMOULÁ

Max Aub: juegos narrativos en Juego de cartas
JOSÉ R. VALLES CALATRAVA

La flor de fuego: Leonora Carrington 90 aniversario
ELENA PONIATOWSKA

Entre Rembrandt
y Van Gogh

RICARDO BADAB

Leer

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
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Hugo Gutiérrez Vega

PUERTO RICO Y SU LITERATURA (II DE III)

Paralelamente a las reflexiones sobre el ser nacional, la poesía siguió afirmando los valores de la lengua común. Clara Lair (Mercedes Negrón Muñoz) pasó una larga temporada en Nueva York, regresó a Puerto Rico, escribió artículos muy importantes para la consolidación del pensamiento feminista, y pasó los últimos años de su vida apartada del mundo, en su casa del Viejo San Juan. La perfección formal y la audacia de sus poemas eróticos la sitúan al lado de Alfonsina Storni y de Juana de Ibarbourou. Es notable su Lullaby mayor .

Julia de Burgos, militante independentista, poeta comprometida y amorosa que naufragó al final de su vida en las calles de Nueva York, se ha convertido en un icono cultural. Recientemente, y bajo el título de Song of the Simple Truth , se publicó en Curbstone Pres su poesía completa en edición bilingüe. La poesía de Julia, que va desde el compromiso político hasta el puro lirismo, como su Río Grande de Loíza y los ríos de don Jorge Manrique, desembocan en “la mar que es el morir”.

Olga Nolla y Rosario Ferré (que ahora incursiona en el mundo de la narrativa en editoras peninsulares y estadunidenses) son poetas poderosas y originales. Olga (muerta recientemente) es la única que ha logrado desentrañar el ser oculto del ambiguo Ángel de la Independencia de México que se balancea y equilibra (“de milagro como la lotería”) en lo alto de su columna celebratoria. Mayra Santos, por su parte, retoma algunos aspectos de las bellas “mulaterías” de Julia de Burgos, y busca su propio camino a través de una lírica que asume las mezclas como su única forma posible. Tres poetas del sexo débil, Edwin Reyes (muerto el año pasado), Hjalmar Flax y José Luis Vega, continúan y rompen la tradición puertorriqueña con actitudes y formas libérrimas. Unos años antes, Ramos Otero, poeta y novelista, nos entregó una obra deslumbrante y abismal.

Juan Rulfo me sugirió hace muchos años que leyera la trilogía novelística del doctor Zeno Gandía, especialmente La charca . Encontré en esta obra una visión naturalista y muy personal del Puerto Rico profundo, de sus grupos sociales, su vida campesina y sus sagas familiares. Esta trilogía abrió una brecha que, poco a poco, se convirtió en el camino que ahora recorren con paso seguro las narradoras y los narradores isleños. La lectura de los cuentos de Emilio Belaval me llevó más allá del folclor y de los giros del lenguaje jíbaro, y hacia un humor desesperanzado y compasivo. No hace concesiones, golpea con puño de gran cuentero y siempre hace sangre. Sus Cuentos para fomentar el turismo , junto con Cuentos de la universidad , son ejemplos de un estilo a la vez descarnado y barroco.

Valleinclanesco en el fondo de su alma y de su estilo, barroco caribeño, erudito sin asomo de pedantería, pozo de ciencia literaria, cálido y lejano, Luis Rafael Sánchez escribe sobre su pueblo y para su pueblo. Escritor mayor de la isla, mezcla ironía y compasión para urdir la hermosa saga de su poca tierra, mucho mar y su entrañable gente que, como decía Palés, “se muere de nada”. Guarachas y machos camachos, importantes Danieles Santos, jueyes de pinzas ominosas aterrorizando a las azafatas rubias y a los bien nutridos pilotos de la “guagua aérea”; virtuosas prostitutas negras capaces de bondades metafísicas, niños duros y gárrulos (como los de la barriada meridional de Passolini) defendiendo su vida en las calles de la violencia; políticos melifluos y embaucadores, héroes populares... por esos caminos anda la prosa multicolor de ese maestro de nuestra lengua que ama los fantasmas cinematográficos del subcontinente y sobre ellos escribe con palabras celebratorias y estrictas, pues su barroquismo es de estirpe sorjuanesca; da siempre en el blanco y nunca se pierde en el laberinto. Se hermana con Palés, Walcott, Naipaul, Carpentier, Cesaire, Lezama Lima, Cabrera Infante, Sarduy y Arenas en la danza lingüística antillana.

(Continuará)

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