Usted está aquí: lunes 5 de noviembre de 2007 Política Diego Valadés y Fernando Serrano, dos formas opuestas de buscar la rectoría

Ambos abogados ya fueron llamados a presentar sus proyectos para la UNAM

Diego Valadés y Fernando Serrano, dos formas opuestas de buscar la rectoría

Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares

Más allá de coincidir en profesión e interés por ser el próximo rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Fernando Serrano Migallón y Diego Valadés Ríos marcaron sus diferencias desde la forma en que hicieron público su deseo, la presentación de sus proyectos ante la comunidad universitaria y la manera en que son percibidos por ésta.

El primero decidió mantener una campaña de perfil bajo, en la cual atendió sólo a quienes le solicitaron reuniones, por lo que muchos consideran escasas sus posibilidades de triunfo. El constitucionalista, en cambio, renunció a la comisión del Senado para la reforma del Estado y anunció ante integrantes de su instituto, el de Investigaciones Jurídicas, su deseo de contender por la rectoría. Su presencia en la contienda generó interés y algunas sorpresas, por lo que se le considera, junto con José Narro Robles, uno de los aspirantes más fuertes.

El director de la Facultad de Derecho se adelantó a sus contendientes y fue el primero en destaparse en los medios de comunicación; no obstante ese ímpetu, con el paso de los días se fue rezagando en su meta de acceder a la rectoría, aunque ya fue convocado por la Junta de Gobierno para presentar su proyecto. Serrano Migallón pareció poner todas sus esperanzas en sus grados académicos. También es historiador y pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua.

Valadés, en cambio, fue “correcto” en las formas. Declaró públicamente su interés por contender, tres días antes de que se emitiera la convocatoria para suceder a Juan Ramón de la Fuente. A partir de ese momento comenzó a agendar reuniones con la comunidad universitaria, ya sea que fuese convocado o por iniciativa propia. Inclusive ha afirmado que de no resultar electo trabajará con quien sea designado.

Más que hacer un balance personal de estas tres semanas, el ex procurador general de la República afirma que el proceso de auscultación de la Junta de Gobierno fue un periodo “positivo” para la universidad, y dice que ese órgano elector tendrá la solidez para elegir sin presiones.

El director de Derecho, en cambio, manifiesta que dicho periodo fue “muy enriquecedor y emocionante” para su persona. “Cada uno de los aspirantes eligió un camino. Yo opté por no pedir apoyo ante la Junta de Gobierno ni solicitar firmas. Acudí con quien me llamó y no busqué estar en un lado u otro”, razón por la que, a diferencia de otros contendientes, sus encuentros con la comunidad universitaria fueron mínimos, pero para él suficientes. Únicamente fue a cuatro escuelas foráneas, una multidisciplinaria, dos facultades de Ciudad Universitaria y no más de 10 institutos.

A pesar de los escasos encuentros, Serrano Migallón expresa que entre las principales inquietudes de los universitarios se encuentran el respeto “irrestricto” a la autonomía, la necesidad de que se incremente el presupuesto, que “es insuficiente, por lo que se debe luchar más”, y continuar fortaleciendo la academia.

Valadés, por su parte, encontró que la comunidad universitaria está ávida por continuar con el mejoramiento de la calidad académica, luchar por un presupuesto que permita ampliar el trabajo de la máxima casa de estudios, descentralizar la administración, reforzar la investigación y atender con ahínco los programas para el sistema abierto.

Gracias a sus innumerables reuniones con diversos sectores de la comunidad, el constitucionalista también concluyó que la UNAM exige el fortalecimiento del sistema de posgrado y la ampliación de plazas para personal académico de carrera e investigación.

Ambos abogados fueron convocados el miércoles pasado por la Junta de Gobierno para exponer sus proyectos de universidad, para con ello dar elementos a ese órgano para la designación. Debido a ello, Serrano Migallón se dice satisfecho y agradecido por el llamado. “Todo lo que soy se lo debo a esta institución”, dijo. Agregó que afinará sus propuestas y que confía en que será el próximo rector.

El ex director del Instituto de Investigaciones Jurídicas no se presiona: “en lo personal, viene serenidad. Además, la convicción de que la Junta de Gobierno tomará la decisión más adecuada, misma que respetaré, porque designará con objetividad y esa resolución será la mejor, aunque no sea yo el elegido”.

 
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