Usted está aquí: martes 13 de noviembre de 2007 Cultura “Nunca me he sentido poeta, sino un hombre que ha trabajado en el salón de clases”

Rubén Bonifaz Nuño recibió un homenaje por su labor académica y literaria

“Nunca me he sentido poeta, sino un hombre que ha trabajado en el salón de clases”

Carlos Paul

Considerado uno de los mayores poetas vivos que ha sabido conciliar el rigor clásico, la sabiduría técnica y la libertad sintáctica; traductor de singular maestría de los poetas grecolatinos, como Homero, Píndaro, Eurípides, Lucrecio, Cayo Valerio Catulo, Horacio, Lucano, Ovidio y Virgilio, entre otros, además de haber sido catedrático de decenas de generaciones en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el escritor y humanista Rubén Bonifaz Nuño (Córdoba, Veracruz, 1923), recibió ayer un homenaje por su trayectoria académica y literaria, en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras.

En el acto, organizado por los alumnos del Colegio de Letras Clásicas de esa facultad, tras concluir las intervenciones de un grupo de estudiantes que coincidieron en destacar su vital e imprescindible labor como traductor, con la cual “ha hecho que hable en castellano hasta el propio Homero”, el maestro Bonifaz Nuño, conmovido, agradeció a los estudiantes tal reconocimiento. “Me regalan ustedes una gran alegría, algo que yo pensé ya no podría sentir en la vejez. Aunque ninguno de ustedes estudió conmigo dentro del salón de clases, ahora me contagian un poco con su juventud; la ilusión de que sigo siendo maestro, de que mi función de maestro sigue prolongándose de alguna manera, esa función que consiste en colaborar en la formación de seres humanos, mejores que uno mismo”.

En su intervención, el escritor Vicente Quirarte hizo una semblanza del maestro y poeta, desde su infancia, hasta su madurez, definiéndolo como “el más clásico y más mexicano de nuestros poetas vivos”. Muchos de sus poemas “forman parte no sólo de nuestro canon, sino, lo que es más difícil e infrecuente, de nuestro patrimonio espiritual”.

Al término del homenaje, en breve charla con La Jornada, Bonifaz Nuño, con sencillez y modestia, dijo: “Yo nunca me he sentido poeta, sino profesor, un hombre que ha trabajado en un salón de clases. La universidad no ha sido parte de mi vida, sino toda mi vida.

“A pesar de las dificultades físicas que me abruman en este tiempo, la más reciente traducción que hice fue la poesía lírica de Horacio, es un libro que está a punto de salir”, comentó antes de que el alumnado asistente le cantara Las Mañanitas, por su 84 cumpleaños, celebrado precisamente el 12 de noviembre.

 
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