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Murió El Abulón, sicario del grupo, al caer el helicóptero desde el que vigilaba la prueba

La carrera Baja 1000, escenario para el lucimiento del cártel de Tijuana

Participaron en la competencia un sobrino de los Arellano Félix y un pistolero del clan

Un comando de 50 personas burla cerco militar y rescata el cadáver de Medardo León

Gustavo Castillo García y Antonio Heras (Reportero y corresponsal)

Ensenada, BC, 15 de noviembre. La carrera Off Road Baja 1000, que se llevó a cabo el martes pasado, además de ser una de las principales competencias internacionales de automovilismo, se convirtió en el escenario donde murió Medardo León Hinojosa, El Abulón, uno de los más importantes sicarios del cártel de Tijuana de los años 90; también sirvió para que dos miembros de esa organización mostraran sus atributos deportivos: José Briceño López, El Cholo, corriendo un vehículo, y un hijo de Enedina Arellano Félix, como “alineador” en el arranque de la competencia, revelaron funcionarios federales, luego de que el cadáver de El Abulón fue rescatado del Servicio Médico Forense del municipio de Ensenada por 50 hombres fuertemente armados.

De acuerdo con la información obtenida, la competencia se realizaba sin ningún contratiempo el pasado 13 de noviembre, pero todo cambió cuando una de las carreras era grabada, supuestamente, desde un helicóptero que apoyaba a uno de los competidores, que, ahora se sabe, era El Cholo Briceño.

En la aeronave viajaban, además del piloto, Isaac Sarabia Roque, Rodolfo Calvillo Ibarra, copiloto (quienes resultaron heridos), y dos supuestos camarógrafos; uno de ellos era El Abulón. La información obtenida por autoridades federales refiere que, más que grabar la competencia o apoyar al El Cholo Briceño, la tripulación del helicóptero tenía la encomienda de vigilar la zona y resguardarlo de cualquier ataque, pues aunque la organización de los Arellano Félix se encuentra diezmada, ahora ha unido fuerzas con los cárteles del Golfo y Juárez en un intento por mantener sus territorios ajenos al grupo de Sinaloa, que dirige Joaquín El Chapo Guzmán.

De acuerdo con los reportes, el helicóptero se desplomó por una falla mecánica.

El Abulón llegó a ser uno de los más importantes sicarios de los Arellano Félix en los años 90, cuando el grupo de pistoleros Los Narcojúniors controlaba el tráfico y comercio de cocaína y mariguana, no sólo en Tijuana, como su principal centro de operaciones, sino en Baja California y Baja California Sur, en el lado mexicano, y parte de California, en Estados Unidos, principalmente en la zona de San Diego.

Además, la importancia de El Abulón dentro de la organización Arellano Félix radicaba en que en la actualidad –a pesar de la desarticulación de Los Narcojúniors– se mantenía como uno de los principales operadores del cártel.

En la década de los 90 llegó ser considerado uno de los “históricos” en la organización por su cercanía con los hermanos Benjamín y Ramón Arellano Félix.

Sin embargo, entre 1996 y 1997, El Abulón y dos sicarios más estuvieron a punto de ser entregados a Amado Carrillo Fuentes, El señor de los cielos, para que los ejecutara. Era la condición para alcanzar una sociedad con los Arellano Félix.

La muerte de los pistoleros era el desquite por haber tratado de asesinarlo en el restaurante Bali-Hai de la ciudad de México en diciembre de 1993, pero sobre todo porque la esposa del líder del cártel de Juárez había sido herida, y en ese entonces, en los asuntos de la mafia mexicana no se tocaba a la familia de los jefes.

El Abulón sobrevivió gracias a que Amado Carrillo murió en una cirugía plástica en julio de 1997. Gracias a su lealtad con los hermanos Arellano Félix logró colocarse como uno de los actuales líderes y ser, en el momento de la carrera Baja 1000, el encargado de proteger a un hijo de Enedina Arellano, considerada por autoridades como la encargada de las finanzas del grupo criminal. También cubriría la espalda de El Cholo Briceño, uno de los principales operadores de la organización.

Por ello, horas después del accidente el cadáver de El Abulón fue sacado de manera violenta del Servicio Médico Forense en Ensenada, Baja California, por un grupo de entre 50 y 60 sicarios fuertemente armados, en momentos en los que su identidad estaba siendo revisada en los archivos delincuenciales del gobierno federal.

Según las primeras versiones, la noche del miércoles un hombre que dijo llamarse Pablo González reclamó el cadáver, pero las autoridades se negaron a entregarlo por considerar que no estaba acreditada la identidad del occiso. Una hora después los presuntos sicarios sustrajeron el cuerpo.

Como no les entregaron el cuerpo, los sicarios secuestraron a dos personas, Juan Sigala y Salomón Carlos, y durante la huida mataron a dos custodios que trataron de detenerlos. Además, los sujetos se llevaron como rehenes a dos empleados del velatorio del sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

El comando logró huir pese a los retenes y filtros de la Operación Baja California contra el crimen organizado que llevan a cabo en esta entidad unos 3 mil elementos federales y estatales.

Tras estos hechos, los efectivos de la Policía Federal Preventiva y elementos de la Agencia Federal de Investigación que se encontraban en Tijuana asignados para realizar el operativo contra la delincuencia fueron trasladados a Ensenada para tratar de capturar a los sicarios que “rescataron” el cadáver de El Abulón.

Aunque el caso está en manos de la procuraduría local, el gobierno federal investiga lo sucedido en la Off Road Baja 1000, por la presencia de los narcotraficantes, revelaron funcionarios federales.

Por la noche, la PGR informó en un comunicado que no había elementos para determinar la identidad del cuerpo sustraído.

 
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