Usted está aquí: viernes 16 de noviembre de 2007 Política Trasladan a Sandra Ávila en helicóptero de Santa Martha al Reclusorio Norte

“Ya ves, abogado, me tratan como reina”, comenta en la rejilla de prácticas del juzgado

Trasladan a Sandra Ávila en helicóptero de Santa Martha al Reclusorio Norte

Carean a La reina del Pacífico con la cuñada de Diego Espinosa; niega que sean narcos

Alfredo Méndez

Fue un hecho inédito. La mujer, acusada de narcotráfico y recluida en el penal de Santa Martha Acatitla, fue trasladada ayer en helicóptero al Reclusorio Preventivo Norte con el propósito de que cumpliera una diligencia a la que fue citada por un juez federal.

Se trata de Sandra Ávila Beltrán, La reina del Pacífico. Ha inspirado a periodistas y escritores, entre ellos al español Arturo Pérez-Reverte, quien en su novela La reina del sur narra las aventuras de Teresa Mendoza, una narcotraficante que tiene historias paralelas a las que supuestamente ha vivido Ávila Beltrán.

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal prefirió transportar a la mujer de 44 años por vía aérea y no terrestre, como normalmente se acostumbra, aduciendo motivos de seguridad.

“Ya ves, abogado, me tratan como reina”, murmuró la mujer a su defensor particular tras la rejilla de prácticas de un juzgado federal en referencia a que la habían transportado en helicóptero.

La diligencia obedeció a una petición que hizo la Procuraduría General de la República (PGR) para carear a la procesada con Liliana Bustamante Uricoechea, cuñada del presunto narcotraficante Juan Diego Espinosa, El Tigre, quien fue detenida con 1.4 millones de dólares en el aeropuerto de la ciudad de México, en 2002, y recientemente salió en libertad tras cumplir su condena de cinco años de prisión.

Sin embargo, fueron mínimas las aportaciones que pudo hacer esta testigo que pretendió utilizar la dependencia contra Sandra Ávila.

De acuerdo con fuentes gubernamentales, en las próximas horas Bustamante será deportada a Colombia, de donde es originaria.

Testimonio favorable

Durante la audiencia, Liliana Bustamante rechazó en todo momento que su concuña se dedique a actividades ligadas al narcotráfico. Y aunque su cita en el juzgado 18 de distrito obedeció a una petición de la PGR, que la aportó como testigo de cargo, en el fondo le hicieron un favor a la inculpada.

Las autoridades judiciales desecharon la mayoría de las preguntas que el Ministerio Público planteó a su testigo, con el argumento de que los cuestionamientos se basaban en cosas juzgadas.

El agente ministerial intentó sacar una declaración inculpatoria de Bustamante con base en un juicio por cohecho que la colombiana enfrentó y del que fue encontrada culpable.

En todo momento Bustamante Uricoechea, cuñada de Juan Diego Espinosa El Tigre, pareja sentimental de Ávila Beltrán, estuvo flanqueada por personal del Instituto Nacional de Migración.

Originalmente la audiencia se efectuaría dentro de dos semanas, pero como Bustamante será deportada en las próximas horas, la autoridad judicial accedió a adelantar la audiencia.

La testigo está casada con Álvaro Espinosa Salazar, quien es medio hermano de El Tigre. Según Bustamante, el dinero que le decomisaron en 2002 se lo dio su esposo, de quien se expresó como un “empresario honesto” con quien está profundamente agradecida porque la ha ayudado a ella y a su hijo. Pero nunca declaró que su marido, o alguien de su familia, se dediquen al narcotráfico.

“Diego y Sandra Ávila son unos exitosos empresarios, y sé que tienen mueblerías y son dueños de los negocios de bronceado llamados Electric Beach”, dijo la testigo a las autoridades judiciales que juzgan a La reina del Pacífico.

Al final de la diligencia, que duró menos de cuatro horas, Sandra Ávila fue sacada del Reclusorio Norte por la puerta de aduanas del centro penitenciario.

–¿Ya terminó esto? –le preguntó Sandra a su abogado.

–Sí –le respondió.

–Ya era hora, muero de hambre, no cené anoche.

Cuando salía del penal, esposada y con la custodia de 40 elementos del Grupo Táctico Tiburón, Ávila fue subida al helicóptero de la SSP que la esperaba para regresarla al que por ahora es su aposento: el penal de Santa Martha Acatitla.

 
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