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La vorágine de los libros

Recibe hoy el Premio de la FIL, en la inauguración de la feria editorial de Guadalajara

Fernando del Paso anuncia que ya no escribirá más novelas

“Tengo algunas obras de teatro en la cabeza, pero a ver si me doy un tiempecito para escribirlas”

Realiza una investigación bibliográfica sobre el judaísmo y el Islam, adelanta a La Jornada

La tragedia, desafortunadamente, inspira más al arte y propicia reflexiones más profundas, dice

Juan Carlos G. Partida (Corresponsal)

Ampliar la imagen El escritor Fernando del Paso, ayer, durante la entrevista con La Jornada El escritor Fernando del Paso, ayer, durante la entrevista con La Jornada Foto: Héctor Jesús Hernández

Guadalajara, Jal., 23 de noviembre. Fernando del Paso no volverá a escribir una novela más. Abarcativo como escritor que puede narrar todo, hoy se da sus años, como lo ha hecho con sus mejores obras, para sumergirse en una investigación bibliográfica que busca concluir en tres tomos en torno a la complejidad del judaísmo y el Islam, el primero de los cuales se mandaría a imprenta quizá a finales del año próximo, dedicado a la Universidad de Guadalajara (UdeG).

–El Premio FIL 2007, el Juan Rulfo para usted, se le entrega sobre todo por sus méritos como novelista. ¿Podemos esperar alguna novela suya en el futuro?

–No, novela ya no. Tengo algunas obras de teatro en la cabeza, pero a ver si me doy un tiempecito para escribirlas.

En su casa llena de objetos artísticos o artesanales traídos de muchas partes del mundo o creados por él, que no dejan espacio libre en las mesas, repisas, paredes, libreros, Del Paso baja por las escaleras con pisadas que se escuchan firmes.

Es bueno verlo así, vestido a sus anchas, con sudadera y jeans, olvidada la silla de ruedas tras la cirugía de hace unos meses, contento de hablar de las excentricidades culinarias del capitán Nemo en su colección francesa de 32 tomos de obras de Julio Verne.

“Alejandro Rossi y yo tenemos récord de haber estado en el quirófano 15 o 16 veces”, dice sin dejo de dramatismo.

Tres experiencias particulares

–Su esposa Socorro me contó que usted siempre ha sido frágil de salud.

–Así es. Tuve un cáncer a los 27 años, se me perforó el corazón hace 17; en fin, he tenido periodos largos de buena salud, de 10, 12 y 15 años; luego me viene una etapa con muchos problemas y me vuelvo a levantar.

–Una vida con padecimientos físicos suele estar ligada a la creatividad artística en no pocos casos. ¿En usted esa situación ha influido?

–Creo que son ideas melodramáticas, pues hay personas que sufren muchísimo más y no necesariamente son artistas; hay artistas que sufren muy poco. Es cuestión de buena o mala suerte. En José Trigo sí influyó quizá ese primer cáncer, porque pensé que no iba a vivir mucho tiempo.

Del Paso ocupa una vivienda en las calles de La Calma, barrio en el cual habita desde mediados de los años 90, cuando llegó a Guadalajara, invitado por el entonces rector de la UdeG, Raúl Padilla, para dirigir la naciente Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz.

–¿Cree que haber alternado la escritura de sus tres principales novelas con otros oficios, en especial el de publicista bien pagado, influyó en los largos procesos de escritura de sus obras?

–No necesariamente es proporcional; todos mis libros los hice trabajando, estuve 14 años en publicidad. Si Palinuro de México implicó 100 años, no quiere decir que si hubiera estado dedicado en cuerpo y alma a eso hubiera sido tres veces más corto el tiempo invertido, porque son cosas que van madurando poco a poco; es como una fruta, que no madura a fuerza, toma su tiempo.

–¿Cómo fue el proceso creativo de cada una?

–Cada una de las tres novelas ha sido una experiencia particular; la estructura de José Trigo se dio hasta los tres o cuatro años después de haberla comenzado y nació de una imagen que yo vi en el puente de Nonoalco-Tlatelolco en la ciudad de México: un hombre alto, desgarbado, que caminaba por las vías con un pequeño ataúd blanco al hombro y atrás iba una mujer embarazada recogiendo girasoles; en mi época se despreciaban los girasoles muchísimo, nadie los compraba, nadie los vendía, y crecía en todos los terrenos, ¿curioso, no?

Noticias del Imperio nació desde que surgió José Trigo casi, porque ya tenía los elementos de la historia y me había llamado la atención ese melodrama personal tremendo de Maximiliano y Carlota, el drama en el que Francia, México, Bélgica y Austria habían sido personajes, y pensaba yo escribir dos libros y luego el tercero que fuera Noticias del Imperio, que la comencé con la primera página.

Palinuro de México era una materia informe que se mantuvo así todo el tiempo, no es un libro con estructura, les pasan cosas a Palinuro y a sus desdoblamientos por los otros personajes, salvo Estefanía; son especie de desdoblamientos de un personaje, porque cuando yo hablo de un fondo autobiográfico me refiero no solamente a lo que yo fui, sino a lo que creí ser, a lo que quería ser, y a lo que hubiera podido ser. O sea, es un personaje conjugado en cuatro o cinco tiempos verbales, pero Palinuro se puede empezar a leer casi por cualquier capítulo y no pasa nada; en cambio, Noticias del Imperio hay que empezar a leerlo desde el principio.”

Sin arrepentimiento

–¿Cómo aprecia sus novelas, ahora con la perspectiva del tiempo?

–Las quiero y no me arrepiento absolutamente de nada de lo que haya escrito, nunca por fortuna.

–¿No le da tentación añadirles o quitarles algo?

–Bueno sí, pero no son tentaciones muy frustrantes que me provoquen ansiedad. Por ejemplo Maximiliano y Carlota, que son personajes históricos sobre los que se cuentan miles de anécdotas, pues decenas no las incluí o bien porque no las conocía o bien porque era demasiado. No soy historiador ni quiero abarcarlo todo.

–Sin embargo, la minuciosidad de Noticias del Imperio habla también de un autor obsesionado con lo histórico.

–Me ha asombrado y halagado que Noticias del Imperio sea usado no solamente en cursos de literatura sino de historia. Me asombra lo de la historia, porque no creo que nadie pueda trazar una línea así en los diversos capítulos y diga de aquí para acá esto es ficción y esto es historia, están sumamente entremezcladas. Aunque sí, el libro contiene una gran cantidad de información suficiente para enterarse de lo esencial de lo que le pasó a Carlota y Maximiliano, de la intervención francesa y su resultado, también de la vida de Juárez. Pero quiero hacer hincapié en que la enorme ventaja que tiene el escritor que hace una novela histórica es que el historiador tiene una sola voz, no puede hablar sino con su voz, en esa voz se pueden detectar influencias, otras voces tal vez de historiadores que lo han influido, pero sigue siendo una sola voz; en cambio, el novelista puede acudir a muchas voces distintas incluyendo la de los historiadores.

–¿Qué le parece la realidad actual del país, la historia reciente, para recrearla?

–Creo que toda época es materia rica para novelas, hasta las buenas épocas (risas). Las malas dan más: desgraciadamente la tragedia da más inspiración al arte porque da lugar, quizá, a reflexiones más profundas.

Del Paso, quien este sábado recibe el premio de la FIL, se casó a los 22 años de edad con Socorro, de quien fue novio “a la antigüita” durante algunos años.

“Tuvimos un hijo muy pronto, como era costumbre. Nos casamos exactamente hace 50 años”, recuerda, antes de agregar que como el aniversario en septiembre 14 les llegó con él convaleciente, lo festejarán una vez que termine la vorágine de la FIL.

 
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