Usted está aquí: martes 27 de noviembre de 2007 Mundo Renuncia Trent Lott, número dos de la jerarquía republicana en el Senado de EU

Desánimo ante las escasas posibilidades de recuperar la mayoría en 2008

Renuncia Trent Lott, número dos de la jerarquía republicana en el Senado de EU

Luego de 35 años como congresista anuncia su deseo de incorporarse al sector privado

A la fecha han dimitido 17 legisladores oficialistas por sólo dos de los demócratas

David Brooks (Corresponsal)

Ampliar la imagen El senador republicano por Mississippi, Trent Lott, al anunciar en una rueda de prensa su retiro del Congreso estadunidense a partir de enero próximo El senador republicano por Mississippi, Trent Lott, al anunciar en una rueda de prensa su retiro del Congreso estadunidense a partir de enero próximo Foto: Ap

Nueva York, 26 de noviembre. La era del dominio del Partido Republicano en Washington se acerca a su fin, con un presidente con el tercer peor índice de aprobación en la historia del país, y una huída del Capitolio de legisladores republicanos –incluyendo hoy al número dos en el Senado– que ya calcularon las casi nulas posibilidades de reconquistar la mayoría en las elecciones nacionales de 2008.

El anuncio hoy del senador Trent Lott de que se retirará a partir de enero provocó sorpresa en Washington, ya que se trata nada menos que del número dos de la jerarquía republicana en el Senado, un ex líder de la mayoría, y alguien que acaba de relegirse sólo el año pasado para otro periodo de seis años; también es el legislador republicano de mayor rango que ha anunciado su retiro.

“Es hora de que hagamos otras cosas”, declaró hoy Lott, e indicó que se incorporará al sector privado después de 35 años como legislador, primero en la Cámara baja y después en el Senado, donde llegó a ser una de las figuras más poderosas de Washington.

Las perspectivas políticas para los republicanos en el año electoral de 2008 son casi nulas en términos de poder recuperar la mayoría en la legislatura. Y es que con un presidente que entra a su último año en la Casa Blanca con niveles de aprobación de 30 por ciento –sólo Truman, Nixon y Carter sufrieron peores índices de apoyo en la historia moderna estadunidense– y varios escándalos políticos, sin mencionar la guerra en Irak, han dejado a la deriva al Partido Republicano. Todo indica que seguirán como minoría en las dos cámaras del Congreso, y por eso muchos están optando por lucrar y capitalizar sus carreras públicas en el sector privado.

“No me gusta estar en la minoría. No es tan divertido y las perspectivas para el futuro no se ven muy bien”, dijo el representante republicano Ray LaHood –electo por primera vez en 1994 y quien ha anunciado su retiro después de cumplir su actual periodo– al diario Los Angeles Times recientemente.

Los republicanos, considerados siempre como el partido de los ricos, también se encuentran en una seria desventaja en torno a la recaudación de fondos para sus campañas electorales, un indicador de pesimismo entre sus donantes. Para finales de agosto, los demócratas contaban con 22.1 millones de dólares para las campañas electorales de sus representantes, frente a 1.6 millones de los republicanos. En el Senado, el comité electoral de los demócratas contaba con 20.6 millones y su contraparte republicana sólo 7.1 millones.

Es por todo esto que hasta la fecha, 17 legisladores republicanos han anunciado su retiro comparado con sólo dos demócratas (y eso poruqe estos dos están buscando puestos políticos aún más elevados). Y no son cualquiera, pues entre ellos hay legisladores destacados e influyentes, como el propio Lott y el ex líder de la mayoría de la cámara, Dennis Hastert, pasando por senadores reconocidos como Chuck Hagel, John Warner, Wayne Allard y Pete Domenici.

Por lo tanto, los republicanos estarán defendiendo más puestos con menos dinero en ambas cámaras.

Peor, hay por lo menos 16 legisladores federales, algunos retirados otros activos, bajo investigación por todo tipo de delitos, sobre todo corrupción, y la mayoría son republicanos, reporta el Washington Post, lo cual ha desmoralizado aún más al partido.

Sin embargo, aunque todo esto nutre el optimismo de los demócratas, éstos también tienen sus preocupaciones. El nivel de aprobación del Congreso bajo dominio demócrata se ha desplomado en los últimos meses, registrando entre 20 y 25 por ciento en diversas encuestas.

O sea, las fortunas adversas de los repu-blicanos no necesariamente indican apoyo para los demócratas, sino tal vez sólo registran mayor repudio para unos que para otros.

 
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