Usted está aquí: martes 4 de diciembre de 2007 Opinión Astillero

Astillero

Julio Hernández López
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Adioses

Nada contra el Jefe Fox

Ortega, Alcocer, EPR

Paradojas venezolanas

El licenciado Calderón dio a conocer, preguntado sobre andanzas foxistas y martísticas presuntamente delictivas, que durante su gobierno no habrá “juicios sumarios para satisfacción de revanchas políticas o de cualquier índole”. Con una prudencia marca 0.56 por ciento, el actual ocupante de Los Pinos aseguró que será “respetuoso de él (de Fox, una sombra de minimato a la que el agradecido Felipe sigue llamando “presidente” y con la que mantiene un “diálogo eventual”: acotación por cortesía de Hildebrando & Bribiesca Tours) y de otros presidentes (¿también el llamado legítimo?), así como de todos los mexicanos (¡ah: chas gracias!)”.

Aprovechando que estaba en una conferencia de prensa, el licenciado Calderón hizo saber que él tiene sus opiniones respecto a Mario Marín y sus pillerías telefónicamente confirmadas, pero que debe gobernar para todos y no dañar a los poblanos por problemas políticos. Emocionado con el buen funcionamiento de las instituciones nacionales (incrédulos, consultar La Parota y Ayotzinapa, por sólo citar dos ejemplos), el abogado de La Nación (es decir, de la revista oficial del PAN) recomienda a los interesados en continuar con las acusaciones al héroe coñaquero que sigan los lineamientos legales y mantengan la fe en los procesos judiciales y los inmaculados jueces, magistrados y ministros preciosos, chingao.

El licenciado Jesús Ortega, por su parte, comunicó a proveedores y amigos que ya no despachará más en el changarro denominado Frente Amplio Progresista, por terminación de contrato de prestación de servicios profesionales (sólo se había pactado un año de sacrificio) y porque está empeñado en consolidar la diversificación de su cartera de clientes, esta vez explorando las posibilidades de mercado de la franquicia conocida como presidencia del comité nacional del PRD, por la cual está concursando con un aspirante, de connotaciones navideñas permanentes, llamado Alejandro Encinas.

El licenciado Jorge Alcocer, a su vez, esperará un año para integrarse al corporativo IFE, pues debido a complicaciones relacionadas con anterior ejercicio laboral (como presidente que fue del negocio electoral llamado Partido Fuerza Ciudadana, que no logró mantenerse en el mercado) no le fue posible pasar, en esta primera fase de contrataciones, del equipo al que actualmente presta sus servicios (Manlio Fabio Futbol Club) al mencionado IFE. Sin embargo, el multivalente y polifónico Alcocer queda en primerísimo lugar en la lista de espera para que en posteriores remociones convenidas pueda alinear a nombre de su sonorense equipo actual (mañana puede ser otro, como ayer y anteayer también pateó y sudó la cambiante camiseta a nombre del anunciante en turno).

El Ejército Popular Revolucionario dice adiós (tentativo) a las cartas, pues ha decidido dejar la marquista guerra de guerrillas epistolares por Internet para pasar a formas más tradicionales de acción violenta. Amables, los combatientes expresaron en su comunicado provisionalmente postrero: “De antemano agradecemos la atención prestada para con nosotros y nos despedimos afectuosamente”. Con el licenciado F.C. no tuvieron esas consideraciones, pues lo señalan como responsable de la grave descomposición del país y, en especial, de “la detención-desaparición, dentro de otras muchas, de nuestros compañeros Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez”, a quienes el gobierno calderonista “los mantiene torturando”. El EPR anuncia: “Como ustedes comprenderán que ante tanta agresión y agravio desde el Estado mexicano y su gobierno de ultraderecha el único camino que queda (…) es el hostigamiento y la autodefensa armada popular”.

Astillas

Sabroso pitorreo le pusieron varios lectores al acelerado tecleador que ayer, con base en tendencias preliminares de votación en Venezuela, ya comía habas por dar por triunfador el “sí” chavista e incluso auguraba los panchos que según eso haría la derecha intervencionista ante esa forma de socialismo por votación popular. No aboga en favor del precipitado comentarista el hecho de que con frecuencia –como sucedió este domingo– sus letras vayan formando juicios casi al mismo tiempo en que determinados hechos suceden (la columna de este domingo fue entregada alrededor de las seis de la tarde), pues en todo caso bastaría al autor de estas líneas contener sus ansias toreras y esperar a que una información esté confirmada para entonces permitirse emitir alguna consideración. Lo único bueno del asunto es que la política de esta sección ha sido reconocer sus errores sin subterfugios, snif. Sobre los resultados oficiales ya conocidos es destacable que el presunto ogro dictatorial del sur hubiese reconocido una desventaja mínima y que no hubiese echado mano de especialistas en defraudaciones electorales (en México hay superávit en la materia, e incluso están por quedar sin chamba tres reyes magos del IFE). Paradójicamente, la derrota de Chávez en el referendo dominical hace resaltar su origen y ejercicio legítimos, además que desactiva (provisionalmente) los resortes golpistas que tenían preparados los adversarios del presidente sudamericano (Estados Unidos está permanentemente al acecho de rendijas por las cuales colar desestabilizaciones y la tentación del derrocamiento por las armas) y mantiene viva la posibilidad de avanzar en la construcción de esa peculiar variante del socialismo por la vía electoral, pues, a pesar del gran abstencionismo, virtualmente la mitad de los concurrentes a las urnas estuvo de acuerdo con esa radicalización del gobierno chavista. Los elogios que hoy sus oponentes dan al venezolano por su “madurez democrática” se tornarán en críticas agudas en el momento en que el terco Hugo intente la formalización de su proyecto, mínimamente rechazado, mediante decretos y, eventualmente, la convocatoria a una asamblea constituyente… Y, mientras avanza implacable la invasión festiva de temporada, ¡hasta mañana, en esta columna que sí patina, pero no necesariamente sobre hielo!

 
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