Usted está aquí: martes 4 de diciembre de 2007 Política Niega Calderón negociaciones con el PRI por el caso Mario Marín

Evita dar su opinión del tema, para “no lesionar una relación respetuosa entre poderes”

Niega Calderón negociaciones con el PRI por el caso Mario Marín

Rechaza clima de confrontación en el país, pero le preocupa “la ofensa” de grupos radicales

El consenso entre todas las fuerzas políticas, vital para la gobernabilidad democrática, señala

Claudia Herrera Beltrán

Ampliar la imagen El presidente Felipe Calderón en conferencia en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos El presidente Felipe Calderón en conferencia en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos Foto: María Luisa Severiano

Para “no lesionar” la relación institucional con otros poderes, el presidente Felipe Calderón se reservó su opinión sobre el gobernador de Puebla, Mario Marín, acusado de violar los derechos de la periodista Lydia Cacho, y rechazó que la permanencia del mandatario local fuera “moneda de cambio” con el PRI en la negociación de las reformas estructurales.

Con el “presidente Vicente Fox” aseguró que dialoga “eventualmente” sobre diversos temas, declaró su respeto a él y a otros ex mandatarios, y prometió aplicar la ley parejo para todos y sin distingos ni privilegios, pero advirtió que tampoco habrá “juicios sumarios para satisfacción de revanchas políticas”.

Sin que mediara pregunta, le extendió una felicitación al pueblo de Venezuela por haber participado en una “jornada democrática y haberlo hecho con toda responsabilidad” en el referéndum del domingo pasado.

También reconoció al presidente de ese país, Hugo Chávez, y dijo que se requiere “enorme valor” para admitir resultados tan apretados aunque hayan sido adversos, en relación con la decisión de los venezolanos de aceptar el “no” a su relección y a una serie de reformas constitucionales.

Al iniciar su segundo año de gobierno, el michoacano hizo ayer un nuevo recuento de las acciones emprendidas por su gobierno y respondió seis preguntas en una rueda de prensa que ofreció en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos, donde estuvo escoltado por varios elementos del Estado Mayor Presidencial y acompañado de algunos de sus colaboradores.

Cauteloso

Cinco días después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) absolvió al gobernador de Puebla, se le preguntó si seguía sosteniendo lo mismo que el 17 de febrero de 2006, cuando como candidato presidencial le sacó la “tarjeta roja” a Marín, diciendo que debía renunciar a su cargo y fue más allá, al solicitar al Congreso poblano que iniciara un juicio político en su contra.

Cauteloso en sus respuestas, el gobernante federal externó su respeto absoluto a la SCJN y también al Poder Legislativo, “sin menoscabo de tener yo mi propia opinión, la cual me reservo para precisamente no lesionar una relación institucional y respetuosa entre poderes”.

En torno a las denuncias presentadas por la periodista Lydia Cacho ante la Procuraduría General de la República, indicó que están abiertas y “habrán de resolverse conforme a la ley”.

Intentó justificar sus apariciones al lado de Marín, quien inclusive recibió en Los Pinos un premio de manos de Calderón, señalando: “mi deber es gobernar para todos los mexicanos sin distinción y no puedo ni debo, como presidente de la República, coartar o evitar el trabajo del gobierno federal, incluido el mío propio, en acciones y obras que tengan que ver con el beneficio de los poblanos… que no son responsables de lo que hagamos o dejemos de hacer las autoridades”.

Pide balance entre libertad de expresión y responsabilidad

Al preguntarle su opinión sobre la controversia entre medios de comunicación y partidos políticos por la reforma electoral, se mostró confiado en que los legisladores tomarán en cuenta las preocupaciones de la sociedad y de los medios acerca de “potenciales restricciones a la libertad de expresión”.

Luego de declararse partidario de la libertad de expresión “con todos sus riesgos”, consideró que seguramente los legisladores sabrán encontrar un balance entre libertad y responsabilidad, y consideró que lo más valioso de este proceso es recuperar el consenso entre todas las fuerzas políticas del país en torno a las reglas y autoridades. Ello, agregó, es vital para la gobernabilidad democrática.

A quienes vislumbran el riesgo de una partidocracia (término usado por el presidente consejero del IFE saliente, Luis Carlos Ugalde, en su discurso de despedida ante el Consejo General de ese órgano), les dijo que una democracia requiere de un régimen sólido de partidos políticos más allá de las “diversas opiniones” que puedan generar.

Descarta clima de confrontación

Cuando se le preguntó si ha buscado al ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, respondió: “¿a quién, perdón?”, y después de que se volvió a mencionar el nombre del perredista dijo que no: “mi invitación (al diálogo) ha sido abierta y con quien ha habido un trato institucional, sobre todo a través del Congreso, es con las fuerzas y los partidos políticos ahí representados”.

En relación con las manifestaciones que se dan en algunos actos presidenciales, rechazó que haya un clima de confrontación en el país y, al contrario, aseguró que hay “un clima de colaboración entre poderes, una ciudadanía ávida de trabajar y de hacerlo en paz, de salir adelante, y ha habido también, como siempre pienso, grupos radicales y en todo caso lo que me preocupa de su actuar es la ofensa, el daño o el perjuicio que puedan causa a otros ciudadanos”.

Además, añadió, los mexicanos rechazan actitudes de violencia o de confrontación ocurridos en el país, “como sucedió recientemente en la Catedral Metropolitana”.

Desarrollo económico y crimen organizado, los pendientes

En este primer tramo de su gobierno dejó a otros que califiquen sus aciertos y errores. Al pedirle que hablara de los segundos, señaló que en todo caso le hubiese gustado que la economía tuviera mayor dinamismo y avanzar “muchísimo más” en el combate al crimen organizado.

Su respuesta fue ambigua en cuanto a si piensa hacer ajustes en el gabinete: “no tengo en este momento previsto (hacer) cambios, pero tampoco los descarto en las secretarías de Estado”, contestó.

Afirmó que la fortaleza de su gobierno radica en la capacidad de evaluar constantemente el desempeño de todos, incluido el del propio Presidente, y que en el curso de estos seis años puedan hacerse “siempre ajustes y consideraciones”.

Y no obstante que en la parte final de su conferencia reconoció la “enorme” dependencia de la economía mexicana de la de Estados Unidos, descartó que se presente una crisis económica derivada de los problemas ocurridos en ese país, debido a la solidez de las finanzas mexicanas.

 
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