Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 9 de diciembre de 2007 Num: 666

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Gardel: que 117 años
no es nada

MARCO ANTONIO CAMPOS

Doris Lessing: la crisis
de la identidad

CECILIA URBINA

Entrevista con
Francisco Brines

MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Leer

Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGUELLES

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
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Enrique López Aguilar
alapiz@hotmail.com

De cómo llegaron a México dos libros de creación literaria de Carlos Blanco Aguinaga (III DE IV)

Por fin, el 27 de marzo de 2007, Carlos Blanco Aguinaga se decidió a enviarme el manuscrito cibernético con sus versos, junto con el nihil obstat para que pudiera publicarse en Veracruz, lo cual fue, además de un acto de generosidad, otro de entera confianza. De inmediato, reenvié el manuscrito para que Ángel José Fernández lo considerara dentro de los proyectos de publicación del ivec , y así es como ahora se cuenta con la edición de ese manuscrito. Sin embargo, para quien piense que en la versión editada de d. f. y alrededores ( ivec , Veracruz, 2007) está incluida la obra poética completa de Blanco Aguinaga, se equivoca. Además de los cambios antes mencionados, ocurrieron otros más en relación con la antología de Peña Labra: “Cuando eras chamaco…” antes se llamó “ Artes y Sadi Carnot ”, y perdió dos extensas estrofas y el verso final; “Alto para su edad…” se llamó “ Por el parque ”; “Por Amecameca…” se llamó “ Domingo muy especial ”; “Ponle fecha…” se llamó “ Cuándo y dónde ”; “Hay una isla…” se llamó “ Isla de Los Faisanes ” y “Así…”, se llamó “ Sin mar en medio ”. Además de las modificaciones mencionadas, relativamente menores, Carlos decidió excluir siete poemas que habían aparecido en la antología de Peña Labra: “ Nuevo país ”, “ Futbol americano ”, “ Nuestro portero ”, “ Estar, saber ”, “ En la Reforma ”, “ Primera despedida ” y “ Una figura y un nombre ”.

Hay otros cinco poemas que quedaron fuera de la selección de su autor, todos ellos aparecidos en la revista Presencia : “ Casi sin darse cuenta… ” , publicado en el número 1, de julio-agosto de 1948; “ Hoy… ” y “ Naturaleza viva ”, publicados en el número 3, de enero-febrero de 1949; y “ Edad ” y “ Una muerte ” , publicados en el número doble 5-6, de mayo-agosto de 1949. Todo lo cual significa que entre modificaciones y restas, en la edición final de D .F. y alrededores dejaron de incluirse trece poemas conocidos y cerca de dieciséis páginas de texto poético. Vaya uno a saber si no hay más materia poética que la autocrítica blancoaguinaguesca haya echado al metafórico fuego, convertido el autor en simultáneo Cura y Barbero implacables. Como sea, si el libro no reúne la poesía completa del autor, por lo menos responde a las intenciones de éste en cuanto a lo que por calidad o por gusto personal él desea que quede impreso.

Es posible que, sin quererlo, una de las almas más contritas, después de esta publicación, sea la de Bernard Sicot, quien en su ineludible y voluminoso Ecos del exilio. 13 poetas hispanomexicanos. Antología (Edicios Do Castro, La Coruña, 2003), no sólo excluye a Blanco Aguinaga de su selección por no haber publicado éste ningún poemario antes de 2003, sino que, en la página 36 de su antología, fue capaz de transformar a César Rodríguez Chicharro en César González Chicharro.

De manera paralela a las peripecias de D. F. y alrededores (peripecias que se sazonan con la modestia de Carlos respecto a su poesía y a la preferencia personal por su propia prosa narrativa), lo que siguió fue que el 10 de febrero de 2007 me enviara el manuscrito de “Carretera de Cuernavaca”, sólo para que lo leyera, como si presintiera que por ahí podía hacerme entender mejor por qué se prefería a sí mismo como narrador. Ese relato ya había dado título a un volumen homónimo publicado en España (Alfaguara Hispánica, Madrid, 1990), pero el 15 de febrero me envió las siguientes dos partes de un conjunto que ahora se llamaría Contra-bando(s) , y que incluía “Carretera de Cuernavaca” más “Contra-bando(s)” y “Manuscrito perdido en Valencia”. Leído en conjunto, era notorio que las tres obras compartían muchos personajes y algunos elementos anecdóticos.

El manuscrito de Carlos Blanco Aguinaga pronto dejaba de producir la sensación de que su contenido tuviera tres narraciones autónomas, pero interrelacionadas, y poco a poco se tenía la certeza de estar frente a una peculiar novela: las tres partes no son sino las puntas de un triángulo que comparten a un grupo de personajes integrado por mexicanos y refugiados españoles de la segunda generación (quienes llegaron niños o adolescentes a México durante el exilio producido por la Guerra civil española): Martín Alsúa, narrador de algunas partes del texto y escritor de oficio; Sonia, su novia mexicana; Gamarra, poeta dipsómano; Roberto Gámez, exitoso empresario; Javier, Felisa, Paco…; aunque no son escasas las menciones a poetas de la primera generación exiliada: Emilio Prados, Juan Rejano, Pedro Garfias, Manuel Altolaguirre.

(Continuará)