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Javier Flores

Notas sobre reproducción y tecnología

1. Las tecnologías de reproducción asistida (TRA) están cambiando radicalmente las concepciones tradicionales sobre el proceso reproductivo en la especie humana. El principal estímulo de la investigación en esta área ha sido el combate a la infertilidad. La incapacidad de algunas personas para tener hijos puede ser causa de gran sufrimiento. Debido a que la esterilidad está generalmente asociada a trastornos orgánicos en mujeres u hombres, la creación de medios para combatirla se produce en el campo de la biomedicina.

2. Las TRA involucran varios elementos que les son esenciales. Por un lado, el conocimiento cada vez más preciso de los sucesos que forman parte del proceso reproductivo, desde los mecanismos íntimos de funcionamiento de óvulos y espermatozoides hasta la implantación del embrión y el nacimiento de un nuevo ser humano. Por otra parte, este conocimiento de la biología básica reproductiva está orientado a la sustitución de los procesos biológicos que originalmente se realizan en el organismo (como la maduración de las células sexuales o la fecundación), que pueden realizarse ahora fuera del cuerpo, en condiciones de laboratorio que reproducen lo más fielmente el medio ambiente orgánico. Así pueden producirse, por ejemplo, la fertilización y conservación de embriones en pequeñas cajas de vidrio o plástico, a los que se denomina procedimientos in vitro.

3. Todas las tecnologías reproductivas han traído consigo efectos inesperados. Esto significa que si bien se logra el objetivo de restablecer la capacidad de procreación en personas que carecen de ella, se rebasa esta meta haciendo surgir escenarios completamente nuevos, con implicaciones éticas y socioculturales también inesperadas. Un ejemplo, entre muchos, es el conocimiento cada vez más detallado de las células germinales, que permite: a) la maduración de óvulos y espermatozoides en condiciones artificiales y b) su preservación y conservación fuera del cuerpo por periodos largos de tiempo. Este conocimiento y los métodos que surgen a partir de él tienen un efecto sobre el tiempo reproductivo. Si es posible que células inmaduras participen exitosamente en el proceso, personas muy jóvenes pueden aportar estos elementos biológicos y, en el otro extremo, personas de edad muy avanzada o que inclusive han muerto pueden mediante los bancos de óvulos o esperma prolongar su ciclo reproductivo.

4. Los escenarios que abren las TRA para el futuro de la reproducción humana son impresionantes y parecieran formar parte de la literatura de ciencia ficción, pero son completamente reales. Entre otros destaca la modificación de las formas de asociación reproductiva, que involucra a un número distinto de participantes en este proceso, como en el caso de la donación de gametos o el de las portadoras de embarazos. Pero además, la participación de personas distintas a la pareja tradicional conduce a nuevas dimensiones, pues se trata en algunos casos de la aportación simultánea de material genético por terceros, además de los padres (como ocurre en la técnica de transferencia citoplasmática), que tiene como efectos, por un lado, la existencia de dos madres genéticas, y por otro, abre las posibilidades a la diversidad sexual al propiciar la asociación de personas del mismo sexo para el nacimiento de nuevos seres humanos. La modificación en el número de participantes biológicos cambia conceptos claves en las formas de organización social, como los de heterosexualidad, maternidad genética y consanguinidad.

Otro escenario es el de la individualidad reproductiva. No únicamente porque una persona sola puede acudir a una clínica de reproducción asistida, sino porque ahora, mediante el desarrollo de técnicas como la clonación, se abren las posibilidades de que, al menos hipotéticamente, una mujer sola pueda aportar todos los elementos indispensables en el proceso reproductivo.

5. Lo anterior revela la aparición de un elemento nuevo en la reproducción humana, que es un complejo técnico-científico que actúa de intermediario entre las personas que desean reproducirse y combina conocimientos básicos en constante desarrollo y técnicas cada vez más novedosas para intervenir en los procesos reproductivos. Es importante señalar que en este campo no sólo el conocimiento básico es el fundamento para la creación de la tecnología, sino que la aplicación de las técnicas hace posible el surgimiento de nuevos proyectos de investigación básica.

6. Si las TRA tienen efectos éticos, sociales y culturales, surge la pregunta de cómo las sociedades deben intervenir en sus orientaciones y contenidos. El control social sería indeseable si impide profundizar en el conocimiento de la biología reproductiva. Por otra parte, hay efectos diferenciales de las tecnologías reproductivas en hombres y mujeres, por lo que parece necesario una evaluación de los efectos de las TRA en relación con el género.

 
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