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Con amplio legado musical, el yucateco reveló sus dotes a los 12 años con el tema Felicidad

Murió Luis Demetrio, creador de joyas del bolero clásico

Autor de Si Dios me quita la vida y La puerta hizo Historia de México cantada para los niños, aún inédita

Mi padre se aventaba a todo; fue un hombre ejemplar, afirmó el hijo del compositor

Fue un gran señor, que permanecerá en el corazón de todos, dijo Olga Guillot

Jorge Sifuentes Cañas (La Jornada Morelos)

Ampliar la imagen Familiares y amigos asistieron al velorio del músico, en Cuernavaca Familiares y amigos asistieron al velorio del músico, en Cuernavaca Foto: La Jornada Morelos

Cuernavaca, 18 de diciembre. Creador de temas de gran éxito en el ámbito nacional e internacional, Luis Demetrio (Traconis Molina) murió el lunes pasado en esta ciudad y dejó tras de sí un importante legado musical a nuestro país y Latinoamérica. Su obra está resguardada en una amplia colección titulada Historia de México cantada, dirigida sobre todo a los niños, con más de 10 devedés y 80 horas de grabación de reconocidos intérpretes que está en espera de ser difundida como merece.

El compositor fue velado ayer en su residencia ubicada en la colonia Chulavista, donde recibió el último adiós por parte de amigos, familiares, compositores e intérpretes, como Armando Manzanero y Olga Guillot. Sus restos serán cremados hoy a las 12 horas, en Cuernavaca.

Su hijo, Luis Demetrio dijo a La Jornada Morelos que su padre hizo grandes a muchos intérpretes de talla internacional, como Javier Solís, Lucho Gatica, Luis Miguel y Rocío Dúrcal; además de escribir música para más de 150 películas. “Mi padre se aventaba a todo, era chaparrito, pero era un guerrero, no le tenía miedo a nada; le dieron tres infartos y se aventaba, tuvo operaciones de todo; era bravísimo, era un hombre tenaz, cuando empezaba algo tenía que terminarlo a la perfección, si no era así, mejor no lo hacía. Fue un hombre ejemplar”, expresó.

Aseguró que la obra de Luis Demetrio no ha sido difundida. “Ningún país en el mundo tiene la historia musical cantada, a excepción del nuestro, y la hizo mi papá. Por problemas de difusión y burocracia política, no se ha difundido; jamás se le dio la importancia al trabajo que hizo para los niños, para los mexicanos”.

Más de 80 horas de grabación

Esta historia musical se inició en 1970, con los LP, pero se ha ido actualizando, de manera que ahora está guardada en 10 devedés y en más de 80 horas de grabación; “todo lo que ganó mi padre en su vida, todas las regalías las invirtió en esto. No merece tener el país una obra desperdiciada, y que en otras cosas desperdicie el dinero”.

Para la cantante cubana Olga Guillot, Luis Demetrio era parte de su familia: “Yo tenía una vida al lado de Luisito; se me ha ido un hermano de mi alma. Todos estamos de paso, unos adelante y otros después, es una trayectoria que tenemos que seguir todos. Ahora que llegué le dije: ‘ya te me adelantaste para cantar boleros en el cielo’. Pensé que era mejor verlo así que sentirme triste. Luisito en vida era muy simpático, le encantaba hacer chistes; me reía de todo lo que me decía; así es como lo quiero tener en mi corazón”, dijo.

Recién llegada de Miami, la cantante también recordó que vio nacer a cada uno de los hijos del compositor. Siempre le recordaba: “Luisito, otro bolero. Amo a toda su familia, porque crecí junto con ella. Lo único que les digo es que tuvieron a un gran señor, que permanecerá en el corazón de todos los que estamos aquí”.

Olga Guillot agregó que el mejor homenaje para Luis Demetrio sería que México reconociera su labor. “Él hizo algo que muy poca gente sabe: la Historia de México cantada. Vi a los mejores compositores grabar con él, para por primera vez llevar la historia a los niños de una forma menos seria, como un juego, como decir esto es México y yo soy mexicano. Ojalá que ahora que no está valoren ese trabajo y se pueda lanzar a todas las escuelas, que traspase las fronteras. Toda su vida la dejó ahí”.

Reconocido en el ámbito internacional por temas como La puerta, Felicidad, Yo no sé qué siento aquí, Calendario, Eres todo para mí, Que vuelva a mí, La copa de vino y Voy, entre otros, Luis Demetrio nació en Mérida, Yucatán, el 21 de abril de 1931. A los tres años mostró su inclinación por la música al ejecutar las melodías populares yucatecas con una pequeña armónica.

La Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) anunció un homenaje en memoria de quien hiciera verdaderas joyas musicales del bolero clásico, aunque no precisó la fecha. De acuerdo con esa agrupación, el compositor reveló a los 12 años sus dotes de creador con su primera canción: Felicidad. En 1948 llegó a la ciudad de México para cursar la carrera de contador, como su familia deseaba, pero con el interés de explorar el arte musical por lo que, sin descuidar sus obligaciones como estudiante, se introdujo en esa faceta.

En 1950 el trío Avileño le grabó su melodía Yo no sé qué siento aquí, y casi al mismo tiempo el rey del mambo, Dámaso Pérez Prado, presentó esa misma tonada, pero rebautizada con el nombre La cerveza. En 1954 se integró a los coros de la orquesta América y para 1957 la Orquesta de Luis Arcaraz interpretó sus temas Calendario, Eres todo para mí y Que vuelva a mí. Ese mismo año Lucho Gatica internacionalizó La puerta, que se colocó entre las grandes favoritas del mundo de habla hispana.

Pedro Vargas, Andy Russell, Tito Rodríguez, Virginia López, Celia Cruz, Eddie Frome, Billy Vaughn, Lola Flores, The Barry Sisters, Elis Regina, Alberto Vázquez, Manolo Muñoz, Marco Antonio Muñiz y Dean Martin interpretaron sus temas antes de que dejara la composición para hacerse cargo de la dirección artística de una importante empresa grabadora.

Poco después regresó a componer y escribió El día, para Angélica María; La copa de vino y Voy, en honor a Olga Guillot; Si Dios me quita la vida, para Javier Solís, y Te necesito, que interpretó Carlos Lico.

Amplia colección de premios

Su popularidad se tradujo en una invaluable cosecha de reconocimientos, pues en 1964 recibió la Musa de Radiolandia al mejor compositor del año; en 1965 obtuvo el Trébol de Oro, por las mejores ventas, y la Diosa de Plata del onceavo Concurso de la Televisión Mexicana al mejor compositor.

Además, le otorgaron el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores; el Calendario Azteca, de la Asociación Mexicana de Periodistas de Radio y Televisión (AMPRYT), y los trofeos WHON, de Nueva York; el de la revista Farándula, también de Nueva York, y el de la KWKW, de Los Ángeles, California.

En 1966 recibió el Trébol de Oro Musart por las mejores ventas del año; la Diosa de Plata, al ser designado Compositor del Año en el doceavo Concurso de la Televisión Mexicana, y la Hebilla de Oro, al Artista del Año; también recibió un premio y un reconocimiento por el segundo lugar en el primer Festival de la Canción Latinoamericana de Miami, Florida, y la Palma de Oro en 1967 por el primer lugar en el Festival Internacional de Hollywood.

 
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