Usted está aquí: Inicio Política La canasta básica aumentó 35% en el primer año del gobierno calderonista

En ese mismo periodo el salario mínimo se incrementó 4.5% en promedio

La canasta básica aumentó 35% en el primer año del gobierno calderonista

La contención de precios sólo pospone el golpe a los bolsillos de los pobres: analistas

Roberto González y Rosa Elvira Vargas

En el primer año de gobierno de Felipe Calderón, la canasta básica del mexicano –integrada por 42 alimentos y productos de limpieza e higiene personal– ha subido de precio en 35 por ciento. Así, mientras en diciembre de 2006 una familia requería 818.44 pesos para su adquisición, hoy debe gastar para los mismos artículos mil 103.63 pesos.

Esta variación es siete veces superior al incremento que en el mismo periodo tuvieron los salarios contractuales o los que se pagan en la industria manufacturera, que fueron de 4.5 por ciento en promedio, según información de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y del Banco de México, respectivamente.

De este modo, y más allá de lo que oficialmente se reporta para este año, como el aumento de 3.9 en la tasa de inflación para el conjunto de la economía, los precios de los productos básicos han experimentado alzas inclusive superiores a ciento por ciento.

De acuerdo con un seguimiento puntual a los productos que consigna la Profeco para los componentes de la canasta básica de consumo, destacan en esas alzas la harina de trigo, que pasó de 5.25 pesos por kilogramo en diciembre de 2006 a 10.50 el pasado 15 de diciembre, y las lentejas, con un aumento de 102.5 por ciento, al incrementarse de 4 a 8.10 pesos el kilogramo.

Sin bien este repunte de precios general se mantuvo constante a lo largo del año, fue especialmente severo a partir de octubre, cuando fue aprobado un impuesto adicional de 5 por ciento al consumo de gasolina. Aunque el gobierno de Calderón Hinojosa pospuso ese incremento hasta el próximo primero de enero, el mero anuncio devino en una inmediata escalada de aumentos.

Así, el encarecimiento de los satisfactores básicos es ya tema de conversación recurrente entre la población que a diario lo resiente en el bolsillo.

Y no es para menos: hace un año, el litro de aceite marca Capullo costaba 17.60 pesos y hoy ya se vende en 25.90 pesos, esto es, un aumento de 47.16 por ciento. Otro alimento fundamental en la dieta del mexicano, el frijol negro, pasó en el lapso analizado, de 9.60 pesos a 18 pesos el kilogramo, o sea, un aumento de 87.50 por ciento.

El huevo registró un alza de 60.54 por ciento. En diciembre de 2006 el kilogramo costaba 9.96 pesos y hoy está a 15.99. Es también el caso de las galletas Marías de Cuétara. El kilogramo costaba hace un año 13.97 pesos y en la primera quincena de este mes se vendía ya en 21.54 pesos, un aumento de 54.19 por ciento.

El kilo de carne molida podía comprarse hace un año en 45 pesos y hoy cuesta 64, un incremento de 42.22 por ciento.

Con los productos de higiene el panorama no es distinto. El pañal desechable Kleen Bebé en el paquete de 40 piezas costaba 71.60 en diciembre de 2006 y hoy cuesta ya 90.38, lo que da una elevación de 26.23 por ciento. El kilo de detergente Roma pasó en el lapso analizado de 12.98 a 18 pesos, lo que representó un aumento de 38.67 por ciento.

Para el consumidor mexicano, 2007 cerrará con un ostensible aumento de precios que impactan en la economía doméstica y donde el anuncio reciente de la Secretaría de Economía de pactar un congelamiento en el costo de 300 productos para los primeros tres meses del año no se vislumbra como una solución para paliar los efectos, ya presentes, de la carestía.

“Estas políticas de contención no resuelven los problemas de crecimiento en los precios porque, cuando el pacto o acuerdo se termina, los incrementos resultan mucho mayores, además de que se generan distorsiones en la operación del mercado”, consideró Mario Di Costanzo, analista financiero.

Otros expertos consultados indicaron que esta política de contención de precios contradice los principios básicos del libre mercado que enarbola el gobierno, limita la competencia y al final el costo lo pagan siempre los productores o los consumidores y no los grandes comerciantes.

Di Costanzo apuntó a su vez que el solo anuncio del incremento que tendrán la gasolina y el diesel, aunque entre en vigor dentro de diez días, ya se ha reflejado en el incremento en los precios “de prácticamente todos los productos, porque ésta es una cuestión de expectativas del público en general, ya que quienes perciben que en algún momento los costos se incrementarán prefieren adelantarse y llevar a cabo el ajuste inmediato. Los comerciantes y productores de servicios se previenen incrementando los precios hoy, y no mañana”.

De acuerdo con sus estimaciones, en enero próximo y merced a los aumentos en energéticos y granos básicos, la canasta mínima aumentará cuando menos otro 15 por ciento.

 
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