Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 23 de diciembre de 2007 Num: 668

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Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

De Cervantes a Gelman
RODOLFO ALONSO

El peligro de la noche
KOSTAS STERIÓPOULOS

Noticias de Mittelamérica
CLAUDIO MAGRIS

Horacio Quiroga: a setenta años de su muerte
ALEJANDRO MICHELENA

Las Malvinas y la pretensión polar
GABRIEL COCIMANO

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Columnas:
Mujeres Insumisas
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La Jornada Virtual
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Naief Yehya
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Irán y el misterio de los espías
que reconocen sus errores (I DE II)

EL TERREMOTO

El mundo se sacudió con violencia el 3 de diciembre de 2007. La causa no fue otro tsunami, ni una bomba atómica persa fuera de control, sino la apabullante revelación, por parte de las agencias de inteligencia estadunidenses, de que Irán no se encuentra en el camino de producir una bomba atómica, como había jurado el presidente George W. Bush con maniático fervor durante los últimos meses. El titular del New York Times era contundente: Irán detuvo sus esfuerzos para obtener armas nucleares en 2003. Esta información fue hecha pública en la Estimación de Inteligencia Nacional (NIE, por sus siglas en inglés), un documento preparado por las dieciséis agencias estadunidenses de espionaje y que es considerado como la última palabra en la materia. Pero esta noticia, que el Times califica como uno de los mayores cambios de giro en la historia del espionaje nuclear estadunidense, tiene un tufillo sospechoso y es sin duda una arma de doble filo.

CAMBIO DE VIENTOS

El reporte de la nie contradice de manera tajante un reporte semejante realizado en 2005 y definitivamente vendrá a influenciar la política exterior del régimen Bush en su último año. Sus principales puntos son: “Juzgamos que en el otoño de 2003 Teherán detuvo su programa de armas nucleares”, “Consideramos con confianza moderada que hasta mediados de 2007 Teherán no ha reiniciado su programa de armas nucleares”, “No tenemos suficiente información para juzgar con confianza si Teherán desea mantener este programa en ese estatus indefinidamente”, “Juzgamos con confianza moderada que Irán será capaz técnicamente de producir suficiente uranio altamente enriquecido entre 2010 y 2015” , “Juzgamos con gran confianza que Irán no será técnicamente capaz de producir y reprocesar suficiente plutonio para una arma antes del 2015.

LA TERCERA GUERRA DE BUSH

En marzo de 2005 las agencias de espionaje hicieron público un reporte donde reconocían los errores, mentiras, omisiones y fallas que permitieron a la administración Bush lanzar la guerra e invasión de Irak. Pero a este desplante de honestidad siguió, apenas dos meses más tarde, un reporte sobre Irán igualmente repleto de mentiras y falsificaciones que contradecía los reportes de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA). Este nuevo reporte es una extraña confesión que contradice a la línea oficial y viene a poner en ridículo al mandatario que, apenas el pasado 17 de octubre, dijo que si deseábamos evitar una tercera guerra mundial teníamos que detener al régimen de Teherán en su vertiginosa carrera para producir armas atómicas. Ante semejante derroche de sensatez por parte de instituciones que en los últimos años han sido meras comparsas de los ideólogos más beligerantes de esta administración, uno no puede más que preguntarse: ¿qué trama ahora la CIA?

OTRA ARMA DE DISTRACCIÓN MASIVA

Es claro que la Casa Blanca conocía esta información y a pesar de todo seguía empujando en la dirección del conflicto. Inicialmente, la administración Bush declaró que este cambio de visión había tenido lugar únicamente en las últimas semanas, pero pronto se reveló que estas conclusiones habían sido silenciadas quizás desde octubre del año pasado. Ahora bien, a un nivel muy elemental el hecho de que los espías van a impedir o posponer una guerra puede ser un buen método para desviar la atención de la guerra que sí está teniendo lugar, al tiempo en que da oportunidad a los neocones de reacomodarse para esperar al nuevo presidente y volver a intentarlo con renovadas fuerzas.

EL CHIVO EXPIATORIO SE ENCABRITA

Una hipótesis de lo sucedido es que el almirante William Fallon, el comandante en jefe de las fuerzas estadunidenses en el Oriente próximo, presionó a la cia para que revelara esa información. De acuerdo con el ex analista de la cia , Ray McGovern, Fallon declaró: “No vamos a ir a la guerra con Irán mientras yo esté aquí.” Sin embargo, la realidad es que este informe oculta un mensaje ominoso, ya que da por hecho que existía un programa de armas nucleares hasta 2003 y que, lento pero seguro, Irán está en proceso de enriquecer uranio para 2015, como se había declarado antes. Esta noción es grave, ya que al insertarse en medio de un documento que va a ser aceptado como creíble por todos equivale a una confirmación universal del principal argumento de los neocones : que los miembros del “Eje del mal” (Corea del norte, Irán e Irak) sueñan todos con armas nucleares.

(Continuará)