Usted está aquí: lunes 7 de enero de 2008 Capital Bomberos, payasos, ángeles y policías ofrecieron desfile de apenas 27 minutos

En 20 de Noviembre se repartió la megarrosca; los muñequitos, para Ebrard y su esposa

Bomberos, payasos, ángeles y policías ofrecieron desfile de apenas 27 minutos

Encabezados por los Reyes Magos, lo mismo participaron donas y dulces que los Niños Talento

Jaime Whaley y Laura Gómez

Ampliar la imagen Un grupo de ángeles dorados, emulando a la estatua representativa de la Independencia de México, participó ayer en el desfile de Día de Reyes, en Paseo de la Reforma Un grupo de ángeles dorados, emulando a la estatua representativa de la Independencia de México, participó ayer en el desfile de Día de Reyes, en Paseo de la Reforma Foto: Cristina Rodríguez

Ampliar la imagen Vista aérea de la calle 20 de Noviembre, en el Centro Histórico, donde se elaboró la rosca de Reyes Rumbo al Bicentenario, la cual fue repartida entre unas 200 mil personas Vista aérea de la calle 20 de Noviembre, en el Centro Histórico, donde se elaboró la rosca de Reyes Rumbo al Bicentenario, la cual fue repartida entre unas 200 mil personas Foto: Cristina Rodríguez

Un breve pero colorido desfile marcó el Día de Reyes para la población infantil de la capital, que a lo largo de los poco más de tres kilómetros de recorrido convivió con personajes de la vida cotidiana de la ciudad, como bomberos, payasos, agentes de tránsito, arlequines, músicos, zanqueros y autobuses de la Red de Transporte de Pasajeros.

El viejo pero bien conservado Buick 1917, emblemático del H. Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal, abrió la columna con Gustavo Miranda Villanueva ataviado con el uniforme de gala de los tragahumo, de pie recibiendo los aplausos de cientos de familias, a lo largo del recorrido que abarcó desde el Museo Nacional de Antropología, en Chapultepec, hasta la Glorieta de Colón, sobre Paseo de la Reforma.

La cabeza del desfile incluyó también al Escuadrón Acrobático de la Secretaría de Seguridad Pública, a bordo de sus vetustas pero útiles motocicletas Harley Davidson, y a un grupo de hábiles patinadoras.

Cartones de leche, conchas y donas caminantes, así como manzanas y plátanos a bordo del primero de los varios carros alegóricos danzaron al ritmo de la banda de Santa María Tonanitla, estado de México, que ocupó el estrado principal, y que a las 11:32 horas recibió al jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, y a su esposa, Mariagna Pratts, quienes dieron el banderazo de salida.

Una batucada de payasos, los scouts y enseguida los personajes centrales del desfile: Melchor, Gaspar y Baltasar, que trocaron el elefante y el camello, y serios aparecieron montando briosos corceles; atrás, el carro de los juguetes tradicionales mexicanos: un ratón de cuerda, un trompo, un yoyo, un balero, el payasito sorpresa y los boxeadores de botoncito, artículos inéditos para muchos de los niños, que hasta preguntaron a los mayores: ¿qué son esas cosas?

También dentro del género casi en extinción estuvo el carro de los dulces: pirulís, paletones de chocolate y el resto de la tradicional confitería mexicana.

Otra tradición mexicana se dejó ver y escuchar: Cri Cri, el grillito tocando su violín, rodeado de los Tres Cochinitos, el Ratón Vaquero, el Negrito Sandía, la Muñeca Fea y la abuelita sentada en su mecedora.

Como ornato, los emblemáticos ángeles dorados, sin columna, anunciaron el advenimiento del carro de los Niños Talento, infantes capitalinos con capacidades artísticas sobresalientes, representativos de las casi 100 mil becas que el gobierno de la ciudad ha otorgado mediante este programa que ha dado frutos, pues ya un par de ellos ha incursionado en escenarios europeos.

De las tres escalas de los bomberos, una, la antigua Pitsch, similar a la que Cantinflas utilizó para la película El bombero atómico, contrastaba con las otras dos, de reciente adquisición, con las cuales, se dijo, se puede alcanzar los pisos más altos de la Torre Mayor. Se informó además que poco más de mil llamadas de auxilio reciben los vulcanos diariamente de la población capitalina, lo mismo para bajar un asustado gatito de un árbol que para extinguir una conflagración y, pecando de exagerada, la animadora Gaby Ruffo dijo que los bomberos son útiles hasta cuando se dejan las llaves dentro de la casa.

Un añadido escenográfico fue el grupo de campaneros con sus chillantes uniformes color naranja que, haciendo sonar insistentemente su instrumento, no advertían sobre la proximidad del carro de la basura, sino que realizaban giros y piruetas propias del break dance.

Así, en escasos 27 minutos concluyó el transitar del contingente. Poco después, sobre mil 335 metros de la avenida 20 de Noviembre, en el Centro Histórico, una gigantesca rosca de Reyes, conmemorativa del comienzo de los festejos del Bicentenario, fue repartida entre unas 200 mil personas.

Los únicos muñequitos que tuvo la colosal pieza, que se comenzó a montar a las 2 de la mañana y cuya elaboración empezó desde hace tres días, correspondieron al jefe de Gobierno y a su esposa, confesó Antonio Arias, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, quien de pasó señaló que no se tiene contemplado aumentar el precio del pan, porque el alza de las gasolinas no repercute en las materias primas.

Tres mil 500 panaderos intervinieron en la confección de la rosca, cuyo reparto se tenía previsto para dos horas. Sin embargo, la multitud que se agolpó en torno a las mesas, que se alinearon por 2 mil 670 metros, del Zócalo a Izazaga y de regreso, así como los infaltables agandalles, redujeron considerablemente esa estimación.

Festejos en las delegaciones

De manera paralela al desfile organizado por el Gobierno del DF, las delegaciones Iztacalco, Xochimilco, Benito Juárez, Magdalena Contreras, Cuajimalpa y Tlalpan también celebraron el Día de Reyes con festivales en los que se partieron roscas gigantes, se rifaron decenas de bicicletas, además de que Melchor, Gaspar y Baltasar, acompañados de payasos, magos, acróbatas y zanqueros, repartieron dulces, juguetes y globos a miles de niños, que pudieron disfrutar de juegos mecánicos y funciones de lucha libre.

En Álvaro Obregón se ofrecieron también paseos en globo aerostático, desplazamiento en tirolesa y pesca, pero lo que más llamó la atención de los niños fue poder subir a carros de bomberos, ambulancias y patrullas que, a sirena abierta, recorrieron en innumerables ocasiones un tramo de Calle 10.

 
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