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La colección incluye canciones creadas y recreadas durante diversos periodos en México

Rescatan música indígena y mestiza, cuando el mariachi no tenía trompeta

Compilada por Arturo Warman, Irene Vázquez Valle y Thomas Stanford, la serie es el detonador de la actual Fonoteca del INAH

Las composiciones mexicanas no buscan vender discos ni conciertos; sus propósitos son comunitarios, colectivos, se lee en la presentación

De la redacción

Ampliar la imagen Imagen tomada del libro El mariachi, de Jesús Jáuregui, que muestra al Mariachi Coculense Rodríguez, de Cirilo Marmolejo, quien aparece al frente con el guitarrón. Al centro está el médico jalisciense Luis Rodríguez Sánchez, quien auspició la llegada del grupo a la capital del país e impuso su apellido en el nombre del conjunto Imagen tomada del libro El mariachi, de Jesús Jáuregui, que muestra al Mariachi Coculense Rodríguez, de Cirilo Marmolejo, quien aparece al frente con el guitarrón. Al centro está el médico jalisciense Luis Rodríguez Sánchez, quien auspició la llegada del grupo a la capital del país e impuso su apellido en el nombre del conjunto Foto: Notimex

Siete décadas atrás cualquiera resultaría sorprendido al escuchar un mariachi. Los cantantes no intentaban echar mano ni imitar las técnicas del canto operístico para conseguir un volumen muy alto de voz. Y la razón era sencilla, no se incluían las estruendosas trompetas. Posiblemente tampoco vestirían como lo hacen ahora, con costosos trajes de charro.

Uno se encontraría simplemente con un par de violines, una vihuela, una guitarra de golpe y un arpa. Listo. No se necesitaba más para constituir un grupo, justo como el Mariachi Anguiano, de Tuxpan, Jalisco, que grabó para el investigador Thomas Stanford una versión del antiguo son El Huizache, sustituyendo el arpa por un guitarrón.

Se trata de uno de los hallazgos que se encuentran en la serie de testimonios musicales recopilados por el doctor Arturo Warman, la maestra Irene Vázquez Valle y Stanford, agrupados en un disco con el título Testimonio musical de México, que fue producido en 1964, durante un curso de introducción al folclor en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y que se incluía lo que denominaron música indígena y música mestiza.

Allí también se descubrió la canción Comitán de las flores, interpretada con guitarra séptima –de 14 cuerdas– y mandolina, instrumentos de uso común en Chiapas en la primera mitad del siglo XX. Pero lo curioso es que pese a ser una canción moderna y popular, mantiene la estructura de la chacona, danza que fue muy popular en el pasado, y que llegó a niveles muy refinados en la música barroca durante el siglo XVII.

Gran repertorio de intención romántica entre los huicholes

Por ejemplo, a pesar de que la música indígena sea más comunitaria que de carácter personal, entre los huicholes prolifera un gran repertorio de canciones de intención romántica. Canción de amor, grabada en San Pedro, Nayarit, acompañada por un violín y una guitarra diminuta, que indistintamente se turnaban entre los presentes, al igual que la voz.

El disco, que resulta importante como compilación, contiene muestras, por la parte indígena, de manifestaciones sonoras tzotziles, teenek, mayos, mixtecos, nahuas, huicholes y tzeltales, con música mestiza, como chilenas de Guerrero, corridos y sones jalisciences, huastecos y calentanos.

Pero además su importancia radica en que el disco, reditado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en 1967, es el punto de partida de una de las más relevantes colecciones de música tradicional mexicana, llamada Testimonio Musical de México, precisamente en honor a esta grabación y que este año alcanzará los 50 títulos.

Asimismo, en torno de este proyecto se creó una oficina que a la postre se convirtió en la actual Fonoteca del INAH.

La maestra Irene Vázquez Valle (fallecida en 2001), una de las impulsoras de la colección, escribió en el texto de presentación del disco el propósito de estos fonogramas del INAH, como testimonio cultural vigente de México, “un país que siempre ha sido multiétnico y multicultural, pero posee raíces comunes”.

También, señala el texto, representa un esfuerzo serio y continuado por “rescatar el patrimonio musical popular de nuestro país, tanto el actual como el que se cantó y tocó en periodos importantes para la historia de México. Este esfuerzo tiene la intención, a mediano plazo, de mostrar un panorama consistente de la música creada y recreada por el pueblo mexicano, es decir, la producida por las distintas culturas étnicas y regionales, rurales o urbanas”.

A diferencia de otro tipo de música, prosigue, la tradicional mexicana no busca vender discos ni conciertos, entretener a un público o presentarse sobre los escenarios de mayor reconocimiento social. Al contrario, sus propósitos son comunitarios, colectivos, y la hacen ser parte indisociable, por ejemplo, de las fiestas patronales y otras ceremonias religiosas, de los rituales propiciatorios para tener buena cosecha o para dar serenatas a jóvenes solteras.

El texto agrega que “también tienen otros propósitos menos evidentes, como, por ejemplo, manifestar conocimiento y apego a las costumbres antiguas y tradicionales; se participa en una danza, como músico o bailarín, y al hacerlo, se puede ganar prestigio social, respeto o renombre, en la propia comunidad”.

Influencia precolombina

“El arte musical del pueblo mexicano –plantea– es resultado del mestizaje cultural. Y se sustenta en tradiciones formadas a lo largo de muchos siglos, por lo que pueden localizarse en su estructura y formas, influencias y elementos originales de las culturas precolombinas americanas, al lado de las que llegaron como consecuencia de la conquista y de la colonización europea. Claro que esta música no es estática, y por tanto, también posee influencias recientes de todo tipo, resultado de una sociedad en movimiento, que recibe información de los cambios actuales.

“Cada una de las muestras sonoras ha sido grabada en su lugar de origen con interpretaciones de músicos integrantes de la comunidad presentada. O bien, en los volúmenes de tipo histórico, corresponden al carácter e intención de la época de estudio.”

Los discos de la serie Testimonio Musical de México son distribuidos por Discos Pentagrama. Para ventas de éste y otros volúmenes, pueden solicitarse informes a la Coordinación Nacional de Control y Promoción de Bienes y Servicios del INAH, al teléfono 5550-9714 o visitar las páginas electrónicas www.tiendadelmuseo.com.mx y www.inah.gob.mx

 
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