Usted está aquí: lunes 14 de enero de 2008 Capital Llama Ortega a mejorar la relación entre la policía capitalina y los jóvenes

Unos 300 muchachos grafitean bardas del Estadio Azteca, con permiso de autoridades

Llama Ortega a mejorar la relación entre la policía capitalina y los jóvenes

Anuncia que se buscarán más espacios para la realización de dicha expresión artística

Mirna Servín Vega

Ampliar la imagen Para Joel Ortega, el grafiti debe ser visto como una expresión artística, aunque llamó a la población a denunciar los que causen daños en propiedad ajena. Para Joel Ortega, el grafiti debe ser visto como una expresión artística, aunque llamó a la población a denunciar los que causen daños en propiedad ajena. Foto: Cristina Rodríguez

Ampliar la imagen Sandra Vega realiza su obra en la barda perimetral del Estadio Azteca Sandra Vega realiza su obra en la barda perimetral del Estadio Azteca Foto: Cristina Rodríguez

Con latas de aerosol en la mano, rodeada de policías, Sandra pinta una mujer prehispánica en una de las bardas del Estadio Azteca, pero esta vez no se preocupa por el lugar donde grafitea o de ser detenida por ello.

La mañana del domingo, ella y 300 jóvenes más despliegan toda su habilidad con colores en aerosol, tras haber ganado este espacio y el material en una convocatoria de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF)

Sandra Vega viene de Neza y ha grafiteado durante cinco años en lugares generalmente prohibidos, pero a diferencia del estereotipo de los jóvenes que se dedican a esta actividad, ella estudia en la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Dice que es ilegal grafitear en casi todos los espacios en que los jóvenes lo acostumbran, pero que también lo hacen en unders, que son lugares que ya están abandonados.

Las mujeres que se dedican a esto no son muchas, pero sus amigos de la secundaria le enseñaron, aunque al principio –dice– “hacía puras rayas y bastante feas”.

Explica que la mayoría de los grafitis que se ven en la calle son llamadas bombas y abajo se firma con un tag, que generalmente es el nombre que el grafitero se pone a sí mismo. “Los ilegales se dedican más a hacer bombas, porque es un trazo rápido y fácil de hacer; en cambio esto (señala su dibujo) es un carácter”, detalló.

Sandra afirma que el ambiente de los grafiteros no es tan difícil, por lo menos para ella, pues sus amigos la cuidan.

El verdadero problema es el crimen

El titular de la policía capitalina, Joel Ortega Cuevas, dijo que es necesario mejorar la relación de la policía con los jóvenes, ya que la mayoría de los participantes se quejaron de que han sido objeto de abusos por parte de los uniformados.

Aseguró que es necesario romper con las fricciones entre la actuación de la policía y algunas formas de expresión artística de los jóvenes en la ciudad, como es el grafiti, por lo que la dependencia a su cargo buscará más espacios abiertos para que estos pintores plasmen sus trabajos.

Al realizar un recorrido por los 300 murales que jóvenes grafiteros pintan en los tres mil metros de barda perimetral del Estadio Azteca para rescatar su imagen urbana, el funcionario agregó que la Unidad Antigrafiti de la dependencia cambiará su nombre por Unidad Grafiti, para estrechar los vínculos con los jóvenes y reconocer este fenómeno como una cuestión artística.

Ortega recordó que México tiene una importante tradición y fue una de las grandes plataformas de muralistas y artistas que pintaban en espacios abiertos, por lo que debe cambiar la visión que se tiene de esta actividad.

Sin embargo, aclaró que es necesario diferenciar el grafiti artístico del que sólo busca deteriorar la imagen urbana y causar daños en propiedad ajena, para lo cual, enfatizó, la policía se mantendrá atenta a cualquier denuncia ciudadana en este sentido, para actuar en consecuencia.

Hizo hincapié en que la mayoría de los muralistas que participan en esta jornada cultural son menores de 25 años, por lo que aseguró que en lugar de remitirlos al juez cívico, se buscarán más espacios como el Estadio Azteca, para que estos adolescentes expresen sus ideas en otros sitios, como el Sistema de Transporte Colectivo Metro y vialidades primarias, siempre con la aprobación de las autoridades correspondientes.

Hay que romper esta fricción con la policía, porque se trata de jóvenes y no es conveniente tensar más la estructura social, cuando lo que necesitan la ciudad y el país es que se construyan puentes de unidad entre las acciones de la autoridad y la sociedad, sobre todo cuando el verdadero problema no está en estas actividades, sino en el crimen, expresó.

 
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