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El artista Demián Flores y el centro La Curtiduría se suman al proyecto

Merry MacMasters, enviada

Una de las posturas que define a La Curtiduría es la puesta en marcha de proyectos vinculados no sólo con la estructura del centro cultural creado en 2006 –en plena efervescencia social por el conflicto oaxaqueño– por el artista visual Demián Flores (Juchitán, 1971), sino con otros espacios.

Cuando Flores conoció la iniciativa de los talleres comunitarios de Santa Ana Zegache, enterado ya de lo que el pintor Rodolfo Morales (1925-2001) había hecho por su templo y pueblo, así como las réplicas de los espejos del siglo XVIII, no pudo menos que sumarse a este esfuerzo y darles una salida distinta a lo que ellos habían hecho.

Entonces, a Flores se le ocurrió invitar a más de 20 artistas radicados en México para elaborar “‘las intervenciones sobre las molduras o los marcos”.

La donación de las obras originales y su venta aportaría los recursos necesarios para restaurar “uno de los retablos” del templo, a la vez que serviría para crear un fondo para la subsistencia de los talleres comunitarios. La idea de hacer reproducciones de los espejos intervenidos es que sean más accesibles en cuanto a precio.

Para este primer proyecto, La Curtiduría convocó a los “amigos”.

Al tratarse de una iniciativa nueva, Demián Flores explica que “siempre es difícil que los artistas participen, porque no saben bien hacia dónde va dirigido” lo que se recauda. La respuesta fue “formidable”.

Acudieron al llamado Franco Aceves Humana, Gilberto Aceves Navarro, Oscar Bächtold, Francisco y Miguel Castro Leñero, Mauricio Cervantes, Óscar de las Flores, Demián Flores, Jan Hendrix, Sergio Hernández, Raúl Herrera, Dr. Lakra, Daniel Lezama, Gabriel Macotela, Gustavo Monroy, Irma Palacios, Mario Rangel Faz, Betsabeé Romero, Alejandro Santiago, Filemón Santiago, Germán Venegas (con dos marcos), Francisco Verástegui y Boris Viskin.

El entrevistado quiere que el proyecto continúe, que haya una segunda convocatoria y que “se vuelva ya una forma de trabajo interno del mismo programa de Zegache”. En la actualidad, trata de definir los artistas que participarán en la siguiente etapa.

Demián Flores también expresa el deseo de que los originales se vendan como conjunto para que los fondos recabados alcancen para restaurar el retablo. “Hemos visto algunas fundaciones y ya hay personas interesadas”, adelanta.

Creado en el espacio donde ya trabajaba Flores, La Curtiduría se ha convertido en un lugar de encuentro para los artistas, generando una alternativa cultural en Oaxaca.

Ese centro cultural también ha fomentado un discurso con lo comunitario y lo social: “Con base en diferentes programas hemos instrumentado una forma de acercar a la sociedad justo a este espacio.

“Tenemos un programa de residencias, así como de proyectos de exhibición internos. El espacio es muy grande, una superficie de 500 metros cuadrados, que se modifica de acuerdo con la actividad.”

 
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