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Se crearían entes que no existen en la naturaleza, alerta el Grupo ETC

Alarma a la comunidad científica la creación de organismos sintéticos

Es una tecnología muy peligrosa y no regulada; podría salirse de control, explica el experto Jim Thomas

Empresas y gobiernos involucrados buscan su inmediata comercialización

Tania Molina Ramírez

Ampliar la imagen El Grupo ETC creó el cartel La historia de Sintia para explicar la creación de formas sintéticas de vida. El barbudo con probeta en mano es Craig Venter: "Asegura que su compañía está construyendo el primer organismo vivo, cuyo genoma... está hecho de ADN sintético". También se pueden consultar otros carteles de ETC (por ahora en inglés), uno sobre "el panorama de la industria emergente de la biología sintética" y otro sobre "los hombres y el dinero detrás de Sintia".  www.etcgroup.org El Grupo ETC creó el cartel La historia de Sintia para explicar la creación de formas sintéticas de vida. El barbudo con probeta en mano es Craig Venter: “Asegura que su compañía está construyendo el primer organismo vivo, cuyo genoma... está hecho de ADN sintético”. También se pueden consultar otros carteles de ETC (por ahora en inglés), uno sobre “el panorama de la industria emergente de la biología sintética” y otro sobre “los hombres y el dinero detrás de Sintia”. www.etcgroup.org

El Grupo ETC (www.etcgroup.org) externó su preocupación respecto del anuncio de que el equipo de investigación de J. Craig Venter construyó un genoma sintético (revista Science, 25 de enero, 2008), e hizo un llamado a que se declare una moratoria a la liberación y comercialización de organismos sintéticos. También exhortó a que se abra el debate público sobre la biología sintética y a que se regule el tema.

A diferencia de los organismos genéticamente modificados (en que una sección del ADN de un ente se inserta en otro), en uno sintético el ADN es creado por el hombre.

“Estamos hablando de organismos vivos que no existen en la naturaleza”, dijo en entrevista telefónica desde Montreal, Jim Thomas, investigador del Grupo ETC, y reconocida autoridad en el tema. Se trata, por tanto, de “una tecnología muy riesgosa”, no sólo por sus posibles usos (armas biológicas) o por cómo podría afectar la vida de millones de personas, sobre todo en el terreno de la agricultura, sino por la simple razón de que, al tratarse de entes vivos, se pueden reproducir y en un momento dado escapar.

El Grupo ETC ya había lanzado la alerta sobre las investigaciones de Venter hace unos meses, cuando se supo que tramitaba una patente para una bacteria sintética (www.jornada.unam.mx/2007/06/07/index.php?section=
ciencias&article=a02n1cie
).

Lo publicado por la revista Science ofrece detalles de lo que a grandes rasgos conocía el Grupo ETC: el genoma sintético se llama Mycoplasma genitalium JCVI-1.0 y, explica un boletín del grupo, “es similar a su contraparte en la naturaleza, una bacteria genital”, el más pequeño genoma que se conozca.

El colectivo explica que la meta inmediata de Venter –decodificador del genoma humano– es crear un genoma, sintetizarlo e “insertarlo en una célula para que sobreviva y se replique como una nueva especie”, apodada por el Grupo ETC como Sintia. Pero, según Science, “el genoma no ha sido trasplantado con éxito en una célula viviente”.

Una nueva industria

“Craig Venter va a toda velocidad en su intento por comercializar unos organismos que no existen en la naturaleza. Se trata de una nueva industria por completo”, explica Thomas. Un negocio vinculado con la agricultura y los combustibles, entre otros ámbitos.

Mientras Venter va a toda velocidad, no se abre ningún debate público ni se regula la biología sintética.

Synthetic Genomics Inc, empresa fundada por Venter, está respaldada por poderosos industriales, entre ellos dos mexicanos: Alfonso Romo, inversionista e integrante de su junta directiva, y Juan Enríquez, cofundador y también socio.

“Los biólogos sintéticos están construyendo nuevas secuencias genéticas y nuevos organismos genéticos para químicos, producción de drogas y combustibles, recrear la vida en un laboratorio con fines industriales. En términos de madurez tecnológica, la biología sintética aún está en pañales, sin embargo, goza de miles de millones de dólares en inversión”, ya que buscan que se pueda comercializar lo más rápido posible.

Los dólares provienen de gobiernos, capitalistas y grandes corporaciones, como BP, Shell, Cargill, Dupont y Virgin Group, informa ETC.

Las decisiones en una industria regida por una tecnología de tan alto riesgo no deberían ser tomadas bajo criterios económicos, señaló Thomas.

Se trata de una tecnología “que no sólo te permite crear bacterias, sino también armas biológicas, con pocos recursos”.

Hasta ahora, los únicos genomas sintéticos completos de los que se tiene conocimiento son de virus, como el de la gripe de 1918. Lo reportado por Science “abre la puerta a construir peligrosas bacterias, como la que provoca el ántrax”, informa ETC.

Uno de los peligros más graves es que se trata de formas de vida sintética que se reproducen y que pueden escapar. Por tanto, representan, explica el investigador Jim Thomas, un peligro mucho mayor que los organismos genéticamente modificados.

Por mencionar sólo dos ejemplos: “Craig intenta transformar desperdicios de las cosechas en combustible”. Pero si esto se sale de control, podría poner en peligro la agricultura. Venter también quiere transformar el azúcar de caña en combustibles y plásticos. Así, otra de las consecuencias podría ser una mayor competencia por la tierra. Nada de esto está regulado”, dijo Thomas. Tampoco se ven intentos de hacerlo.

Las compañías involucradas en biología sintética “han sugerido que las regulaciones sean voluntarias”.

 
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