Usted está aquí: martes 29 de enero de 2008 Espectáculos Puesta revive historia de mujer que vivió 15 días en un baño de CU en 68

Alcira o la poesía en armas se escenifica los sábados en el teatro La Capilla

Puesta revive historia de mujer que vivió 15 días en un baño de CU en 68

El encierro la radicalizó, y como trashumante contaba su historia a quien se dejara y recibía las dádivas de la comunidad

De origen uruguayo, se mete dentro de ella misma, y ese hecho es lo que le va a dar sentido a su vida, afirma el director de la obra, Antonio Algarra

Arturo Cruz Bárcenas

La obra de teatro Alcira o la poesía en armas parte de un hecho real atroz: en 1968, el Ejército entró en Ciudad Universitaria violando la autonomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Con tanquetas y armas se protagonizó uno de los golpes más ignominiosos de la historia del país: los soldados invadieron el campus para apresar a cientos de estudiantes; en el momento de la intromisión, en la Facultad de Filosofía y Letras (FFL), una mujer se refugió en un baño, donde permaneció 15 días comiendo papel higiénico y tomando agua. Se desequilibró.

Esto fue vivido por la uruguaya Alcira Soust y recuperado por Roberto Bolaño en la novela Los detectives salvajes, en la que se narran los sueños, pensamientos y locuras que pasaron por la mente de esta poeta, mientras permanecía en el baño de la facultad. Pasados los años, Alcira formó parte de la comunidad de la FFyL. Sus gritos molestaban a muchos, pero a la mayoría le eran indiferentes. Alcira repartía una hoja con sus poemas, plenos de coraje contra el capitalismo. Durante las marchas, siempre con la izquierda militante, no la de escritorio, decía: “¡Madres! ¡La chingada está cansada y tiene dignidad! ¡Ahora se dice: a la Reagan!”, pues eran los tiempos del mandato de ese presidente estadunidense.

No desentonaba en el ambiente

Eran días de gloria académica y en todas las carreras había una pléyade de docentes, como Eduardo Nicol y Wenceslao Roces; los tiempos eran de política y grilla, de capitalismo y socialismo. El que sería el sub Marcos estudiaba en la FFL y encabezaba los mítines y protestas mil, y descifraba los textos de Hegel. Era un medio, donde Alcira no desentonaba, no estaba fuera de sitio.

Era un personaje como el de la canción El papalote, de Silvio Rodríguez, o el de una novela de Revueltas. El encierro en aquel baño la radicalizó tanto que se hizo una poeta loca e izquierdista. Muchos la apreciaron. Un día desapareció y se dice que murió en Uruguay, su tierra natal.

Alcira o la poesía en armas se escenificará 12 sábados (la primera función fue el 26 de enero) en el teatro La Capilla, de la calle Madrid 13, en Coyoacán, con la dirección de Antonio Algarra y la actuación de Verónica Langer, quien aceptó el reto de interpretar a Alcira, personaje que durante años formó parte del imaginario universitario, una especie de trashumante que contaba su historia a quien se dejara y que en el campus vivía de las dádivas de la comunidad. Todavía hay mucha gente que la recuerda.

Es un espectáculo unipersonal, dijo el director Algarra. “Trabajamos más de un año para presentar este proyecto”. Para Langer, la pieza teatral “trata de muchísimas más cosas que sobre el 68; trata básicamente sobre Alcira, que en la novela de Bolaño se llama Auxilio Lacotur; en sí mismo, el personaje encarna una serie de emociones.

“Es una mujer que es como una esencia; a ella no le importa dónde vivir o qué comer; es una defensora de la palabra, de la vida, de la poesía, de los amigos. Le tocó pasar por una situación, en la que se encierra, se aterra y se enconcha y se mete dentro de ella misma, y ese hecho es lo que va a dar sentido a su vida: esta posibilidad de resistir y de decirse que mientras conserve lo esencial de ella misma seguirá viva. Lo anterior es, para mí, lo fundamental de la obra”, agregó.

Al rescate de una leyenda

Para Algarra, “hay muchas historias sobre el 68 que no sabemos y ésta es una las muchas que quedaron en la nada, porque esta leyenda sobre Alcira estaba casi perdida y se quedó en la memoria de algunos cercanos a ella; de José Revueltas y Roberto Bolaños, entre otros, pero debe haber otras historias de luchadores de lo cotidiano que permanecen olvidadas por quienes tuvieron la bandera del 68 en sus manos.

“Creo que esta obra habla de lo pequeño y de lo grande, o de lo pequeño que se vuelve grande ante el movimiento del 68. No era la intención conmemorarlo, porque íbamos a estrenar el año pasado, pero resulta que ahora recordaremos, este 2008, los 40 años de los hechos de 1968; sin embargo, el personaje de Alcira trasciende para hablar de las pequeñas luchas humanas.”

Las funciones serán a las 19 horas. Boletos 120 y 60 pesos.

 
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