Usted está aquí: martes 29 de enero de 2008 Mundo La guerra casi está ganada y la economía, bajo control: Bush

Sin acuerdos de libre comercio se “envalentonarán” los populistas del hemisferio, advierte

La guerra casi está ganada y la economía, bajo control: Bush

Señala en su último informe que la inmigración ilegal es complicada, pero puede resolverse

En el largo plazo, los estadunidenses pueden confiar en el crecimiento económico, asegura

David Brooks (Corresponsal)

Ampliar la imagen George W. Bush durante su último informe de gobierno ayer en el Congreso estadunidense. Entre otros puntos, el presidente llamó a un acuerdo internacional para detener el calentamiento global. Al fondo, el vicepresidente Dick Cheney y la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi George W. Bush durante su último informe de gobierno ayer en el Congreso estadunidense. Entre otros puntos, el presidente llamó a un acuerdo internacional para detener el calentamiento global. Al fondo, el vicepresidente Dick Cheney y la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi Foto: Ap

Nueva York, 28 de enero. George W. Bush afirmó que Estados Unidos está ganando la guerra contra el “terrorismo” en Irak y otros lugares, y que la economía está bajo control, en lo que fue su último informe presidencial, con lo que inaugura una serie de actos que significarán su despedida como líder de este país.

En cuanto a América Latina, Bush instó al Congreso a aprobar el Acuerdo de Libre Comercio con Colombia, advirtiendo que si esto fracasa “envalentonará a los provedores del falso populismo en nuestro hemisferio”. Sobre el asunto migratorio, recordó que “la inmigración ilegal es complicada, pero puede ser resuelta”, y aunque reiteró la necesidad de una reforma migratoria, nadie espera que buscará promoverla a estas alturas de su gestión.

Bush ofreció algunas propuestas modestas aparentemente diseñadas para incrementar su legado, entre ellas, destinar más fondos a la lucha contra el sida a nivel internacional y, notable en quien ha sido considerado uno de los presidentes más antiambientalistas, ofreció iniciativas para promover tecnologías “limpias”, al tiempo que llamó a un acuerdo internacional para detener el calentamiento global.

Pero a pesar de las noticias de que el Capitán América y Rambo han regresado al escenario, ni ellos pueden restaurar la credibilidad del presidente ni rescatar a un comandante en jefe cuya aprobación pública se ha desplomado desde más de 80 por ciento a 30 por ciento en siete años (el índice más bajo de su mandato), y cuyos ciudadanos reprueban su manejo tanto económico como militar. O sea, ofreció su último informe ante un país que le da su calificación más baja desde que llegó a la Casa Blanca.

Sobre la guerra, Bush afirmó que “algunos podrán negar que la oleada está funcionando, pero entre los terroristas no hay duda. Al Qaeda está huyendo en Irak y será derrotado”. Insistió en que “mientras el enemigo aún es peligroso y hay mucho por hacer, las fuerzas estadunidenses e iraquíes han logrado resultados que pocos de nosotros podríamos haber imaginado hace solo un año”.

Y una vez más presentó su misión bélica como una lucha por la “libertad”, pero advirtió que “el avance de la libertad es opuesto por terroristas y extremistas; hombres del mal que odian la libertad, odian a América y buscan sujetar a millones a su gobernar violento”.

Pero el hecho de que esa guerra –que se aproxima a su quinto año– no tiene fin pronosticado y que está costando unos 11 mil millones de dólares al mes, y que las encuestas han registrado durante meses una creciente oposición que opina que el costo en vidas y recursos no valió la pena, parece asegurar que el legado de este comandante en jefe no será un triunfo.

Tampoco se mencionó, por supuesto, las más de 900 declaraciones falsas documentadas del presidente y su equipo para justificar esta guerra, y que pocas horas antes de su discurso otros cinco soldados estadunidenses murieron –aumentando los 4 mil 400 ya fallecidos– en uno de los ataques más severos contra estas fuerzas en Irak en meses.

Y reiteró su advertencia contra Irán, al exigirle que sea transparente en cuanto a sus “intenciones nucleares”, y que “cese su opresión en casa y el apoyo al terrorismo hacia el exterior”. Advirtió: Estados Unidos “enfrentará a aquellos que amenazan a nuestras tropas… y defenderemos nuestros intereses vitales en el golfo Pérsico”.

A la vez, recordó, como ha sido el caso desde el 11-S, la amenaza de otro atentado contra este país. Reveló que en estos últimos años, “hemos detenido numerosos ataques, incluido un complot para estrellar un avión contra el edificio más alto de Los Ángeles, y otro para hacer estallar jets sobre el Atlántico cuyo destino es Estados Unidos”.

Periodo de “incertidumbre”

Respecto del tema de mayor preocupación para los habitantes de este país, reconoció que “la economía está pasando por un periodo de incertidumbre”, evitando a toda costa la palabra “recesión”. Señaló que por todo el país “hay preocupación sobre nuestro futuro económico”, pero aseguró que “en el largo plazo, los estadunidenses pueden estar confiados sobre nuestro crecimiento económico”.

Instó a la aprobación de un paquete de estímulo económico, pero sin elevar impuestos.

Realzó el libre comercio como esencial para la economía, al declarar que “nuestro crecimiento depende cada vez más de nuestra capacidad para vender bienes, cultivos y servicios estadunidenses en todo el mundo”, generando buenos empleos aquí, confiando en que “nuestros trabajadores pueden competir con cualquiera en el mundo”.

En este contexto, se enfocó particularmente en la aprobación del acuerdo de libre comercio con Colombia, identificando esta iniciativa, implícitamente, como respuesta a los “populismos falsos” que rechazan estas políticas en el hemisferio. Aparentemente confundiendo libre comercio con democracia, afirmó que aplicar este acuerdo “demostrará a nuestros vecinos en la región que la democracia lleva a una vida mejor”.

Al borde de la recesión

Pero ahora, al igual que con la guerra, la mayoría desaprueba el manejo de la economía por este presidente. Todos los días hay más indicadores de que se está al borde de una recesión (la mayoría en las encuestas opina que eso ya ocurrió), con alza en las tasas de desempleo y de pobreza, cientos de miles perdiendo sus hogares al no poder pagar intereses sobre sus hipotecas, y los principales bancos reportando pérdidas sin precedente. De hecho, el mismo día de este informe se registró que la venta de nuevas casas se desplomó 26 por ciento en 2007, la caída más dramática desde que se empezaron a mantener estas cifras en 1963.

De hecho, para algunos hay un cierto deja vu: recuerdan que en 1992 el otro Bush, padre, fue derrotado precisamente por la percepción de que estaba tan enfocado en asuntos de política exterior que ignoró lo más importante para sus ciudadanos: la economía.

Frente a todo ello, esta semana reaparecieron algunas figuras ficticias pero nostálgicas, luchadores por los mitos del país: el Capitán América y Rambo. Pero al parecer, ni ellos podrán ayudar a este presidente para convencer a su país de que todo saldrá bien. Según recientes encuestas, casi 75 por ciento cree que el país, bajo este liderazgo, avanza por la vía equivocada.

Dos de las personas que buscan sustituir a Bush estaban presentes: Hillary Clinton y Barack Obama, en sus funciones como senadores. El senador John McCain, por ahora el favorito entre los precandidatos republicanos, no tenía planes para estar en la misma sala que el presidente de su partido. Pocos políticos republicanos que buscan su elección o relección mencionan a Bush. Es el principio del fin, pero aún faltan 51 semanas para el acto final.

 
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