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Deforestación y desplazamiento de comunidades indígenas, entre las afectaciones

El uso de biocombustibles traerá más daños que beneficios: ONG

Empresas petroleras y automotrices, principales interesadas en promover esos productos

Grain considera que sólo se agravará el problema del cambio climático en el planeta

Angélica Enciso L.

Ampliar la imagen Proveedor de biocombustible en Manila, Filipinas Proveedor de biocombustible en Manila, Filipinas Foto: Reuters

El desarrollo de biocombustibles lo promueven las empresas petrolera y automovilística, pero no es la solución al problema del cambio climático; lo que sí provocará es una mayor deforestación, el desplazamiento de mu-chas comunidades indígenas, así como el establecimiento de monocultivos, señala la organización Grain.

En el documento Paremos la fiebre de los agrocombustibles, indica que si bien las compañías petroleras continuarán extrayendo el hidrocarburo durante largo tiempo, ha surgido un creciente consenso de que es hora de comenzar a reducir la quema de combustibles fósiles, ya que es una de las principales causas del cambio climático, la contaminación del aire y otros desastres ambientales.

Los promotores de éstos argumentan que su uso es una alternativa, pero ya hay informes que documentan que los territorios de los pueblos indígenas son ocupados y arrasados para hacer sitio a las plantaciones para producir esos materiales y “extensiones de bosques tropicales se deforestan para plantar millones de hectáreas con palma aceitera y soya”.

Destaca que quienes tienen el control de esta actividad son las industrias petrolera y automovilística, las grandes intermediarias de los alimentos, las compañías biotecnológicas y las firmas mundiales de inversión. La organización señala a empresas como Cargill y ADM, que ya controlan la producción y el comercio de materias primas agrícolas en muchas partes del mundo, y para ellas los agrocombustibles representan una oportunidad de mayor expansión de sus negocios y ganancias.

También las compañías biotecnológicas como Monsanto, Syngenta y otras hacen fuertes inversiones en obtener cultivos y árboles que se adapten a los requisitos de los procesadores de agrocombustibles. Prometen plantaciones que produzcan más energía, árboles que generen menos material leñoso y que tengan enzimas que degradan más fácilmente el material para luego convertirlo en biocombustible. Así, lo que plantean como una “revolución de los agrocombustibles viene con transgénicos incorporados”.

La compañía British Petroleum, indica el documento, se vinculó con Dupont para crear el biobutanol, el cual resulta ser una mezcla de agrocombustibles con petróleo, para beneficio de ambas compañías. “La lista es interminable: un laberinto de nuevas colaboraciones interconectadas entre las empresas más poderosas del mundo”.

Refiere que hay informes solicitados por algunos organismos multilaterales advierten que “en el futuro, el África subsahariana, América Latina y Asia oriental juntas pueden proveer más de la mitad de todos los agrocombustibles requeridos, pero únicamente si para 2050 se remplazan los actuales sistemas agrícolas ineficientes y de baja intensidad con las mejores prácticas de los sistemas y tecnologías de manejo agrícola”.

Es decir, pretenden “remplazar millones de hectáreas de sistemas agrícolas locales, y a las comunidades rurales que trabajan en ellos, erradicando los sistemas indígenas de cultivo y pastoreo basados en la biodiversidad, para sustituirlos con grandes plantaciones de monocultivo e ingeniería genética, y que las empresas multinacionales tengan el control, ya que son las que mejor manejan estos sistemas”.

Precisa que la destrucción ya ocurre, aunque la contribución de los agrocombustibles al impulso del transporte mundial es mínima. Ejemplifica que el principal cultivo para biodiesel es la palma aceitera y en Colombia, que apenas tenía plantaciones de palma aceitera hace unas décadas, en 2003 sembró 188 mil hectáreas de este cultivo, y ahora está plantando otras 300 mil hectáreas, con el objetivo de llegar al millón de hectáreas.

Advierte que todos estos cultivos para agrocombustibles y la expansión de los monocultivos son causas directas de deforestación, desalojo de las comunidades locales de sus tierras, contaminación del agua y el aire, erosión del suelo y destrucción de la diversidad biológica, con lo cual se agravará de manera importante el calentamiento global.

 
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