Usted está aquí: jueves 7 de febrero de 2008 Opinión Las fobias contra el tabaco atacan de nuevo

Octavio Rodríguez Araujo

Las fobias contra el tabaco atacan de nuevo

El diputado proporcional (sí, proporcional) del Distrito Federal, Xiuh Guillermo Tenorio, está en la silla que ocupa gracias al partido de Elba Esther Gordillo, Nueva Alianza, y también como premio al siniestro papel que este partido jugó a favor de Felipe Calderón en las elecciones federales pasadas. En su presentación en la página electrónica de la Asamblea Legislativa, el diputado dice que “trabaja por una sociedad cada vez más libre y tolerante (las cursivas son mías)”.

Este joven diputado, vergüenza de la profesión que estudió en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde se forma desde hace algunos años a la llamada clase política del país (que más bien debiera ser “clase tecnocrática”), se presenta como licenciado en ciencia política. Durante el paso de Santiago Creel por la Secretaría de Gobernación formó parte de su grupo de asesores y desde ahí se promovió como presidente de una agrupación política nacional denominada pomposamente Conciencia Política.

Traigo a cuento a este personaje porque no contento con la restricción a los fumadores en lugares cerrados, donde se había previsto que 30 por ciento del local, debidamente separado del resto, fuera para fumadores, ahora postula que ni de ese minúsculo porcentaje deberán gozar los consumidores de tabaco. Su propuesta es que sea de cero por ciento; esto es, que todos los locales cerrados en la ciudad de México (bares, restaurantes, cantinas, discotecas, oficinas, etcétera), sean cien por ciento libres de humo. Total intolerancia hacia los fumadores (razón por la cual escribí arriba y en cursivas la palabra “tolerante”).

Es más, el personajito está furioso porque los restaurantes Vips hayan conseguido una suspensión temporal de la Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores. Ahora quiere que se les retire del registro de empresas socialmente responsables por no eliminar la venta de cigarrillos en sus establecimientos. Luego lo pedirá para todos los Sanborns, porque venden tabaco y también tienen restaurantes y bares, y más adelante lo que se le ocurra motivado por su fobia enfermiza al humo del tabaco.

Lo grave del asunto es que, según declaración de otro diputado del DF, Víctor Hugo Círigo, oaxaqueño, sicólogo social y perredista (qué pena para el PRD), la mañana del martes pasado los también diputados de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa resolvieron respaldar la iniciativa del creelista-gordillista Tenorio. Y si los respaldos continúan en la misma dirección, a finales de este mes de febrero los defeños y los turistas no podrán fumar salvo en su casa y en la calle. Así están las cosas y peor estarán.

Parece increíble que los dueños de restaurantes, bares, cantinas, centros nocturnos y todo tipo de antros de la ciudad de México, que totalizan más de 35 mil, no se hayan amparado en contra de las medidas importadas en contra del tabaco y de sus usuarios en sus propios locales. Es una vergüenza que se dejen imponer leyes elaboradas (en realidad copiadas) por diputados de criterios estrechos, discriminatorios y atentatorios de la salud económica de los establecimientos mercantiles ¡en un país capitalista! Es una cobardía que los restauranteros y demás no enfrenten el reto de cantina que les ha lanzado el señor Xiuh Tenorio al decir que no se debe desafiar a la autoridad, como han hecho los Vips, en lugar de unirse todos en defensa de sus derechos y de los de sus clientes fumadores.

Ya es grave la ley aprobada, porque afecta a todos los pequeños restaurantes cuyos dueños ven con pesar cómo sus clientes, ante la prohibición de fumar, se van a comer en puestos callejeros donde la ley no opera. Es grave también que a los restaurantes de mayor tamaño se les haya autorizado, incluso con un plazo de seis meses para adaptaciones, sólo 30 por ciento de su superficie para los fumadores. Ahora se pretende que detengan las obras, si ya comenzaron, y que desistan de proyectos arquitectónicos que ya pagaron, porque si se aprueban las brillantes iniciativas de don Xiuh, sus locales serán exclusivamente, en toda su superficie, para no fumadores o fumadores que, ante tantas amenazas, se vean obligados a abstenerse de disfrutar un cigarrillo o un puro con su café o su coñac.

Habré de insistir: deberá establecerse en la ley que quien quiera abrir un restaurante, bar, cantina, etcétera, exclusivamente para fumadores, que lo haga y así lo dé a conocer en lugar visible. Será responsabilidad de los ciudadanos, constitucionalmente mayores de edad, si entran en esos lugares o se abstienen de hacerlo. No necesitamos leyes protectoras como si fuéramos menores de edad. Nadie les ha otorgado a los diputados el derecho a ser nuestros tutores.

 
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