Usted está aquí: jueves 7 de febrero de 2008 Sociedad y Justicia Navegaciones

Navegaciones

Pedro Miguel
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Toloache, Prozac y anexas

Filtro de amor o intento de homicidio

Otras plantas con escopolamina

Es hierbajo en las plantaciones de soya y otras. Presenta cotiledones linear-lanceolados, nervadura central bien visible y peciolo mediano. Datura ferox es su nombre oficial pero en los bajos fondos tiene numerosos apodos: chamico, yerba del diablo, cardo cuco, toloache. Su semilla y su flor contienen alcaloides altamente tóxicos (escopolamina, atropina, hiosciamina), que pueden hallarse, en distintos grados de concentración, en otras partes de la planta, la cual ha sido usada como anestésico, sedante o motor de despegue en rituales. La conocieron los chibchas de Colombia, quienes adormecían con ella a las esclavas y a las esposas de los guerreros cautivos; los mapuches de Chile, que la empleaban para tranquilizar a los niños indómitos; los negros candomberos de la cuenca del Río de la Plata, que la fumaban, y también, por supuesto, los pobladores de la antigua Mesoamérica, quienes la empleaban ya para atenuar los dolores de parto, ya para reducir hinchazones y cicatrizar úlceras y heridas. Se afirma que los torturadores del Santo Oficio la usaban para hacer hablar a sus víctimas. Dicen que alivia las bronconeumonías y otros males respiratorios mediante la colocación en la espalda de compresas remojadas en una solución de alcohol y hojas secas de la planta. Se consigna también una aplicación antiasmática de la Datura ferox, ya sea por el consumo de cigarrillos fabricados con sus hojas secas, o bien en presentaciones comerciales como el hoy desaparecido Asthmador®.

El toloache ha sido ancestralmente empleado como filtro de amor, casi siempre de mujer a hombre, pero no existe un sola historia de éxito documentada. Una de las recetas, que encontré en el Blog de Mil Máscaras es la conocida como “agua de calzón”: moler hojas del toloache junto con semillas de sus frutos maduros (“si usas frutos verdes, alguien va a ir al panteón y otro a la cárcel”, advierte el posteante) y eclosionados y mezclarlas con damiana y chocolate; se le agrega una pizca de vello púbico pulverizado y cenizas de sangre menstrual de la interesada, y la pasta resultante se disuelve en una bebida caliente, la cual deberá ser administrada a la víctima durante cuatro días seguidos. En otro sitio, la internauta Ellobelleyo asegura: “Deberá ser administrado en pequeñas dosis y posterior a la ingesta se debe favorecer en el sujeto que lo ha tomado un aumento de temperatura. Para lograr esto tienes de 10 a 25 minutos, ya que sin esta estrategia el plan no sirve. Al mismo tiempo deberás inducir al sujeto a la realidad que quieras y que te convenga a ti, por medio de palabras y acciones. Posterior a esos 25 minutos, el efecto del toloache se disipa y no habrá poder que consiga influir en tu novio. Las dosis que debes administrar son de un gramo cada 48 horas a las seis de la tarde por una semana, y aumentar a 1.5 gramos la segunda semana. Sólo eso, no hay más qué hacer. Es 100 por ciento efectivo”. Su opinión es la única favorable al uso de toloache en conquistas amorosas; todas las demás adviertenque jugar con toloache es peligroso, estúpido y contraproducente, y que la escanciadora del bebedizo tiene muchas menos probabilidades de obtener a un príncipe azul que de terminar al lado de un individuo con una actividad cerebral ligeramente menor que la de un manojo de acelgas.

Están en lo correcto. Hace unos años, en una nota de Laura Poy Solano en La Jornada (24/06/2005), varios científicos alertaban sobre los riesgos para la salud que conlleva la administración de toloache: “el uso popular no incluye dosis exactas ni se conoce la cantidad precisa de alcaloides que podría ingerirse (...) el uso prolongado de alguna sustancia elaborada con toloache puede afectar severamente el funcionamiento normal del cerebro al alterar el equilibro natural de los neurotransmisores”, y si bien “ninguna de las distintas especies de Datura es adictiva, todas son muy venenosas y tóxicas, lo que permite que perdure la falsa idea de dominar al ser amado, cuando en realidad la persona está intoxicada, con la mente obnubilada, confundida en la percepción espacio-temporal, pasiva y fácilmente influenciable”, condición “que nada tiene que ver con el amor, sino con un riesgo de muerte para quien lo consume”, señalaba Federico Soto Gracia, especialista en narcodependencia. Juan Núñez Farfán, del Instituto de Ecología de la UNAM, decía que la administración de toloache, más que un acto de amor, en realidad es “un acto de venganza, por su alta toxicidad, ya que en la Europa medieval también fue utilizado como un veneno similar al arsénico”. Abigaíl Aguilar, directora del Herbolario del IMSS, advertía que el entoloachamiento “puede causar mucho daño a la salud de quienes la consumen, pues la mayoría de las personas desconocen su alta toxicidad, sin que exista ningún efecto sobre los sentimientos amorosos del individuo”.

Digresión: quiere la conseja popular que una parte de los desastres del sexenio pasado se le deben al reiterado paso del toloache –preparado, según esto, por la mano diligente de Marta Sahagún– por el gaznate de Vicente Fox. Rumores más verosímiles indican que la sustancia responsable de las desgracias nacionales del pasado reciente habría sido, en todo caso, clorhidrato de fluoxetina, cuyo nombre comercial es Prozac, que tras su lanzamiento al mercado, hace cosa de tres lustros, fue conocido como “el soma del siglo XXI”, en alusión a la droga de la felicidad imaginada por Aldous Huxley. El Proazc se utiliza “para tratar la depresión, el desorden obsesivo-compulsivo (pensamientos molestos que no desaparecen y necesidad de realizar ciertas acciones una y otra vez), ataques de pánico (ataques súbitos, inesperados de temor y preocupación extrema acerca de estos ataques), trastorno del déficit de atención, trastorno de la personalidad limítrofe, estrés postraumático, obesidad, problemas sexuales y fobias”. Los síntomas de la sobredosis de fluoxetina pueden incluir inestabilidad, confusión, apatía, nerviosismo, temblor incontrolable de las manos, mareos, frecuencia cardiaca acelerada, fiebre, desmayos, coma y “ver o escuchar cosas que no existen (alucinaciones)”, según Medline.

Para volver al toloache, comparte sustancias con otras plantas como la mandrágora (Mandragora autumnalis), los floripondios o trompetas de ángel (género Brugmansia, varias especies), la belladona (Atropa belladonna), los beleños (género Hyoscyamus, especies albus y niger) y la escopolia (Scopolia carniolica). Conceptualmente está emparentado con la yohimbina, supuesto afrodisiaco de origen africano, y con la burundanga, compuesto originario de Sudamérica que, según se alega, actúa como supresor de la voluntad. La semana entrante les platico de esas otras cosas. Los links sobre toloache están en navegaciones.blogspot.com. De aquí a entonces, coman frutas y verduras pero, por favor, apliquen un poquito de espíritu selectivo.

 
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