Usted está aquí: jueves 14 de febrero de 2008 Política Se siembran vientos de odio en EU, dice Calderón

El rencor no debe tener espacio entre vecinos, señala

Se siembran vientos de odio en EU, dice Calderón

Acompañado por los gobernadores de Guanajuato, Colima y Zacatecas, degustó vinos en el valle de Napa

Claudia Herrera Beltrán (Enviada)

Ampliar la imagen El presidente Felipe Calderón y el gobernador Arnold Schwarzenegger, durante la visita del mandatario mexicano a California El presidente Felipe Calderón y el gobernador Arnold Schwarzenegger, durante la visita del mandatario mexicano a California Foto: Reuters

Valle de Napa, Cal., 13 de febrero. Con los reyes del vino mexicano en California, el presidente Felipe Calderón reconoció que se vive un momento delicado en Estados Unidos, porque se “siembran vientos de odio y de rencor que no deben tener espacio entre vecinos”.

En el viñedo de Reynaldo Robledo, pionero de la comunidad mexicana en el arte del vino y dueño de la etiqueta Los Braceros, él y su comitiva habían desgustado los productos de 14 casas fundadas por connacionales, un grupo selecto si se considera que ésta es una de las regiones vitivinícolas más importantes del mundo.

Casi en familia, porque se encontró con muchos paisanos y caras conocidas de él y su esposa, Margarita Zavala, Calderón aprovechó para comprometerse a trabajar sin distingos de partido.

Había urgencia por hablar del tema, porque hasta en los viñedos del valle de Napa hubo una manifestación de perredistas contra el visitante mexicano.

En uno de los caminos, unas 10 personas sostuvieron mantas y uno de ellos, molesto por el paso rápido del convoy, inclusive lanzó un limón contra la camioneta en que viajaba la prensa.

Fue un encuentro amable con los triunfadores del valle de Napa, pero alejado de la raza, de los jornaleros que siembran la vid.

Contentos con la presencia del mandatario mexicano, el primero que visita el valle, los productores se esmeraron y montaron una pequeña exposición en medio de los viñedos, donde había un vino con la etiqueta Felipe Calderón Hinojosa.

La cata comenzó con los vinos de Alex Sotelo. Ante la mesa donde estaban dispuestas botellas y copas, Margarita Zavala presumía de la buena relación con la gobernadora perredista Amalia García: “este rebozo es de Zacatecas, me lo dio la gobernadora”, dijo en referencia a una bella pieza color de rosa que lució todo el día.

“Tiene que decirme cómo se prueba”, dijo Calderón a Sotelo, como si fuera la primera vez que hacía una cata, pero cual experto movió la copa y sorbió un trago. Aunque decía que su esposa era la experta, hizo preguntas sobre el sabor del vino y su aroma. Sabe a madera, a fruta, a zarzamora, le explicó uno de los productores.

Su paisana Amelia Ceja dio pie para que Calderón mostrara que tiene buenas relaciones algunos perredistas. “Este vino lo probó Lázaro Cárdenas”, comentó la productora de vinos. “Sí, él me dijo de ustedes”, respondió el panista.

Con un cabernet sauvignon, definido por doña Amalia como uno de los “más seductores” del valle de Napa, Calderón brindó con su esposa por “el día de los enamorados” y tocó una campana.

Ya con tres sorbos de vino, dejó ver que también los gobernadores priístas son de sus confianza. Con un “órale, gobernador”, invitó al colimense Silverio Cavazos a probar el vino de la familia Ceja.

La degustación continuó y la esposa del Presidente se preocupaba por la imagen cuando le ofrecían una copa. “Me da pena con la foto”, comentó sonriente ante los Robledo, pero terminó tomando vino El Centauro del Norte, porque “el tinto es mi favorito”, refirió.

Aunque la familia Calderón-Zavala aceptó la mayoría de las botellas que los productores les obsequiaban, el Presidente desistió recibir una de mayor tamaño cuando se vio rodeado por la prensa.

“Qué lastima que no pueda llevársela”, lamentó un michoacano. “Es que nos regañan”, respondió el Presidente como si el tamaño de la botella determinara su precio en estos viñedos, donde una botella tradicional puede costar cientos de dólares.

Terminado el recorrido, Robledo se sintonizó con el mensaje de su invitado y rememoró cómo los migrantes mexicanos llegaron a Estados Unidos para “rescatar” la agricultura de este país en la época de la Segunda Guerra Mundial y se convirtieron en braceros, término que significa “brazos fuertes”.

Convertida en especie de vocera de Calderón, la gobernadora de Zacatecas repitió sus palabras: “nos duele que tanto talento, calidad e inteligencia no estén allá (en México)”, y recordó que en Estados Unidos vive la mitad de la población de su estado.

Después hablaron los mandatarios de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, y de Colima, Cavazos, retomando el discurso del Presidente. Así, Napa sirvió para que Calderón lanzara su primer pronunciamiento sobre los antinmigrantes y, de paso, se mostrara cercano a PRI, PAN y PRD mediante los gobernadores acompañantes.

 
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