Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 17 de febrero de 2008 Num: 676

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Siete Poetas

Las industrias culturales
en un mundo globalizado

ALEJANDRO PESCADOR

La resurrección de
Norman Mailer

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

Mis días con
Mario Levrero

CARMEN SIMÓN

Leer

Columnas:
Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


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Angélica Abelleyra

Karen Cordero: ver el arte desde la multiplicidad

Apenas cumplió veinticinco años en México y su gusto por la cultura de este país no sólo ocupa sus ideas e intereses como historiadora y crítica de arte, se nota en los huipiles chiapanecos y en los rebozos de Oaxaca que porta. Y así, ataviada de colores, Karen Cordero ( EU, 1957) suma sus intereses por los ismos (sean el feminismo, modernismo, muralismo, cubismo, surrealismo) a su constante placer por ver, y escudriña el quehacer artístico desde la multiplicidad.

Sus pasiones primeras fueron la escritura y el mundo de los libros que su padre bibliotecario le infundía. Pero el universo de las artes visuales también estuvo allí desde la infancia, pues su madre-maestra utilizaba el arte como herramienta de enseñanza a niños con necesidades especiales. En esa triple vía, Karen estudió literatura latinoamericana a nivel de licenciatura, y en su tesis buscó una forma de vincular las artes plásticas con la literatura del siglo xx.

Quizás el origen puertorriqueño de la familia paterna le había abierto canales de atención hacia el mundo literario no anglosajón, y a ello sumó su fortuna de encontrar en la Universidad de Yale a Bruce Novoa, un profesor de literatura chicana y mexicana que además daba talleres de lectura dirigida sobre arte mexicano del siglo xx. La conexión con “lo mexicano” estaba dada, aunque pasarían varios años para que arribara al país.

Primero, mientras estudiaba la licenciatura, fue a España. Entre Madrid y Barcelona su visión de vida se politizó. Muerto Franco, la conciencia de los españoles estaba al tope, así que aprendió a verla de cerca además de asimilar la mirada europea, muy crítica hacia su propio país (Estados Unidos). De esta manera, dentro de ella la política se dio la mano con el arte y ambos se convirtieron en intereses que alió al decidir que su camino hacia el doctorado estaría centrado en la historia del arte, y en México.

Su postgrado en la Universidad de Yale giró entorno a cómo se concibe e instala en México la idea del arte popular y cómo se difunde a través de libros y exposiciones a partir de los años veinte del siglo pasado. Cabe recordar que era el inicio de la década de los ochenta y en eu no existía ni el interés ni las posibilidades de encontrar una comunidad de apoyo para estudiar arte mexicano moderno y contemporáneo. Por eso Karen viajó México. Llegó en 1982 para hacer su investigación y dos años después entró a la Universidad Iberoamericana a dar clases sobre arte popular. Desde 1985 es profesora titular del Departamento de Arte de esa institución y, a partir de 1986, es profesora de asignatura del postgrado en arte en la unam .

Con esos años de enseñanza y aprendizaje, su interés ha sido desconstruir, tratar de encontrar el sentido y los procesos que entran en juego alrededor del arte; explorar su poder simbólico en México y cómo ese poder se liga a cuestiones políticas, estéticas, lingüísticas o literarias, de consumo de mercado o consumo intelectual, visual y cultural. Le interesa más ver qué está pasando con los objetos que dejan de ser simplemente cosas y se convierten en agentes dentro de un proceso social, y cómo las personas depositan diferentes significados en ellos e integran un discurso.

Enfocada más en movimientos y períodos de estudio que en individuos, ha visto, sin embargo, con lupa los procesos creativos de personajes como Adolfo Best Maugard, Alfredo Ramos Martínez, Abraham Ángel y Manuel Rodríguez Lozano, por los nexos que cada uno estableció con “lo popular” en el arte y su carácter de “puente” entre las ideas del siglo XIX y xx. Pero Karen también investiga en lo contemporáneo y conceptual. Le importa el diálogo que establece el arte actual con la historia, así como desmitificar la idea de que los hacedores contemporáneos “están en algo nuevo, sin ningún nexo con su pasado inmediato”. Asimismo, le atañe el arte feminista. Desde su juventud en eu , donde vivió el movimiento, ha analizado esta producción ligada a cuestiones de género y convivencia social.

Crítica y propositiva, madre de dos varones, dice que su forma de historiografiar el arte ha cambiado, porque involucra otras disciplinas: la historia, la filosofía, la literatura, para evitar ver el arte como asunto aislado; paliar su relación de amor-odio que siempre ha tenido con la teoría y, a fin de cuentas, para entender el arte desde otros lugares, mucho más allá de la academia y enriquecido a través del análisis de la experiencia propia relacionada con el cuerpo, el género, las emociones, la subjetividad.