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Imposición de proyectos a las comunidades pone en riesgo la creación de confinamientos

Amenaza a Edomex posible crisis por manejo deficiente de la basura

Proliferan en la entidad tiraderos clandestinos que reciben 2,500 toneladas diarias de desechos

La mayoría de los ayuntamientos alegan falta de recursos para controlar y sanear sus vertederos

Israel Dávila, Silvia Chávez, René Ramón y Javier Salinas (Corresponsales)

Ampliar la imagen En el barrio de Tlaltenango primera seccion, municipio de Temoaya, estado de México, sigue creciendo un tiradero a cielo abierto, pese a las protestas de colonos por la indiferencia del ayuntamiento En el barrio de Tlaltenango primera seccion, municipio de Temoaya, estado de México, sigue creciendo un tiradero a cielo abierto, pese a las protestas de colonos por la indiferencia del ayuntamiento Foto: Luis Enrique Hernández / Agencia MVT

El problema de la disposición final de residuos sólidos en el estado de México amenaza con rebasar a las autoridades. Sólo la mitad de la basura doméstica generada en la entidad se deposita en rellenos sanitarios, como ordena la norma ecológica 083; el resto se arroja en sitios controlados o en tiraderos a cielo abierto sin vigilancia alguna.

Además, los ayuntamientos poco hacen por regularizar sus basureros por falta de recursos, y empresas concesionarias de sitios de disposición final incumplen las normas ecológicas.

A lo anterior se suma la falta de negociación para instalar nuevos rellenos sanitarios y los intentos de imponer proyectos a las comunidades.

La Secretaría del Medio Ambiente estatal reconoce que poco más de 2 mil 500 toneladas de basura diarias no ingresan a sitios de disposición final, lo que explica la proliferación de tiraderos clandestinos en terrenos baldíos, barrancas y arroyos.

El estado de México genera diariamente más de 15 mil toneladas de residuos domésticos, que representan 16 por ciento de la basura que produce el país.

La entidad genera tanta basura como Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, Durango, Morelos, Quintana Roo, Tlaxcala, Zacatecas, Coahuila, Hidalgo, Nayarit, Oaxaca y Querétaro juntos, indicó Cuauhtémoc Sariñana, director general de Prevención y Control de la Contaminación del Agua y Suelo de la Secretaría del Medio Ambiente mexiquense.

La infraestructura del estado para la disposición final de desechos incluye 10 rellenos sanitarios, que reciben unas 7 mil 500 toneladas de residuos al día, 35 sitios controlados (que cumplen 80 por ciento de la normatividad ambiental), donde se vierten casi 3 mil toneladas, y 55 sitios no controlados (tiraderos a cielo abierto), donde acaban unas mil 800 toneladas de basura.

En 2005 la dependencia pidió a los ayuntamientos planes para sanear y manejar sus vertederos, así como programas de trabajo. Sólo 44 de los 125 municipios han respondido.

La Procuraduría de Protección al Ambiente del estado de México (Propaem) advirtió que sancionará a las alcaldías que no presenten sus programas de remediación este año.

La Propaem inició el año pasado 48 procedimientos administrativos contra igual número de ayuntamientos, por incumplir normas ambientales. También detectó 65 tiraderos irregulares, por lo que aplicó multas de 133 mil pesos a 23 alcaldías. Otros 29 municipios fueron sujetos de sanciones administrativas.

La dependencia clausuró en 2007 los vertederos de Metepec, Rayón, Juchitepec, Jiquipilco, Choloapan, Teoloyucan, Ixtapan del Oro, Tenancingo y dos en Calimaya. Esos municipios deben buscar nuevos lugares para tirar su basura.

En el poniente del valle de México, zona de altos niveles de desarrollo, existen rellenos en Tlalnepantla, Naucalpan y Atizapán de Zaragoza.

En cambio, Huixquilucan, Jilotzingo, Melchor Ocampo, Teoloyucan, Cuautitlán Izcalli y Cuautitlán México tienen problemas para manejar sus desechos.

El caso de Huixquilucan es paradójico: tiene fraccionamientos de lujo y centros comerciales de primer mundo, pero carece de relleno sanitario. Durante años se arrojaron ilegalmente más de 130 mil toneladas de basura al día en un predio de Santiago Yacuitlalpan, contiguo al río Borracho.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente amagó el

año pasado con una multa de 400 millones de pesos a la alcaldía de Huixquilucan si no retiraba esos desechos. Se espera que este año el ayuntamiento termine de sanear el sitio, donde ha invertido más de 400 millones de pesos (suficientes para instalar cuatro rellenos sanitarios) y dispone de 40 millones de pesos más para instalar una planta de transferencia para las 200 toneladas de basura que se generan cada día en el municipio.

En Jilotzingo se intenta abrir un relleno en la comunidad de San Luis Ayucan, pero cinco caseríos se oponen. La población teme que se contaminen aguas subterráneas, manantiales y más de 30 estanques donde se cultivan truchas.

De los más de 30 municipios de la zona oriente del estado, sólo Amecameca tiene relleno sanitario, mientras Chimalhucán, Jichitepec y Ayapango depositan su basura a cielo abierto.

Chalco, Valle de Chalco e Ixtapaluca depositan sus desechos en el tiradero de Santa Catarina, en la delegación Iztapalapa del Distrito Federal.

Ecatepec genera mil toneladas de basura al día. Ese municipio, el más poblado de la entidad, cuenta con un tiradero de 12 hectáreas, abierto en 1992. Siete hectáreas ya cumplieron su vida útil y las cinco restantes están por saturarse.

En 2005 el basurero de Chiconautla, como se le conoce, fue concesionado a la empresa Asiamex, que extendió el predio tres hectáreas hacia la parte trasera del reclusorio local, donde se ubica una zona habitacional. El mal manejo provocó escurrimiento de lixiviados y daños a unas 120 casas. El ayuntamiento canceló la concesión hace unas semanas y asumió el control del basurero.

En el valle de Toluca no existían rellenos sanitarios hasta hace un año. Todos los municipios de la región tenían que trasladar su basura a tiraderos del valle de México, lo que elevaba los costos de la disposición de la basura. Durante el lustro anterior se buscó crear un confinamiento regional, pero las diferencias entre ayuntamientos gobernados por distintos partidos y la falta de habilidad de las autoridades para convencer a los ciudadanos hizo imposible concretar proyectos en Calimaya, Toluca y Zacazonapan.

Hace unos meses iniciaron operaciones dos nuevos rellenos en la zona, uno en San Antonio La Isla y otro en Xonacatlán, ambos a unos 10 kilómetros de la capital mexiquense.

Vecinos de San Miguel Mimiapan se opusieron al proyecto en Xonacaltán, y el gobierno encarceló a 20 colonos en diciembre pasado. Los inconformes fueron liberados horas más tarde, tras comprometerse a no protestar.

En Zinacantepec, las puertas del palacio municipal se han convertido en basureros. La gente, enojada por la falta de un lugar para depositar su basura, lleva sus desechos a la alcaldía.

“No es que falte operación política. Falta cultura para que la gente acepte un relleno sanitario en su comunidad. Si se cumple con la normatividad, no existe problema, aunque reconocemos que muchas empresas que manejan los rellenos no cumplen”, dijo Cuauhtémoc Sariñana, de la Secretaría del Medio Ambiente.

 
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