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La escritora publica Vidas en vilo, su tercer libro de cuentos

Jacobs desnuda monstruos arropados por la normalidad

La compilación incluye 25 relatos, la mayoría inéditos

No hay posibilidad de redención, pero perder la ilusión de la esperanza es quedarse en blanco, explica la colaboradora de La Jornada

“¿Cuándo hemos visto un gran operativo para trasladar a un poeta del aeropuerto al hotel?”

Arturo Jiménez

Ampliar la imagen Bárbara Jacobs, durante la entrevista con La Jornada Bárbara Jacobs, durante la entrevista con La Jornada Foto: Carlos Cisneros

Los seres humanos somos monstruos, la sociedad es monstruosa y no hay esperanza de redención, aunque existe la posibilidad de esforzarse para llevar bien puesto el disfraz que lo oculte y poder someter a la horrenda criatura que todos llevamos dentro mediante el control de nuestros impulsos.

Son planteamientos de la escritora Bárbara Jacobs a propósito de la publicación de su tercer libro de cuentos, Vidas en vilo, en el cual la constante y eje articulador es la incertidumbre (“que no me atreví a llamar violencia”) ante el monstruo que, de vez en vez, de manera sorpresiva y fuera de toda lógica, aflora en cualquier persona.

Coeditada por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y Colofón, con la que además arranca la colección Cultura Urbana Libros, Vidas en vilo es una compilación de 25 relatos, la mayoría inéditos, organizados en siete secciones temáticas, como Viajes, Jóvenes, Emigrantes o Palabras.

De esta selección de cuentos, escritos entre 1986 y 2007 luego de abrevar de las noticias y sus observaciones cotidianas, esta exploradora del alma humana comenta:

“Ya lo señaló Dostoievsky, todos traemos una violencia terrible adentro, todos imaginamos la muerte de mucha gente. Pero una cosa es imaginarlo y otra llevarlo a cabo.”

¡Fuera disfraces!

Del primero de los 25 cuentos, Sangre mediterránea, historia en torno al asesinato de una especialista en literatura, Jacobs comparte que es el que a ella le gustaría que caracterizara el espíritu de todo el libro, para que fuera una puerta a sus inquietantes exploraciones en torno a la violencia, la inseguridad o la incertidumbre.

“No es mi deseo la descripción de un crimen, eso me da hasta horror, sino la exploración del alma humana.”

Por eso, una de las preguntas claves y punto de partida de los relatos de Jacobs reunidos en Vidas en vilo es: ¿qué tendrá en la cabeza tal persona para haber pensado y actuado de esa manera?

–¿Qué encontró en esta observación de lo humano?

–Que somos monstruos terribles, pero bien vestidos, es decir, disfrazadísimos de normalidad. A unos les sale mejor el disfraz que a otros. Pero a mí lo que me gusta es quitarles el disfraz.

–¿Tenemos esperanzas de redención?

–Creo que no, pero lo que muchos conservan es la ilusión de la esperanza. Y perder esa ilusión es quedarse en blanco. Pero, ¿por qué los adultos no les enseñamos eso a los niños? Los engañamos, de un modo u otro.

“Crecemos creyendo una serie de principios y nociones que nos van dando seguridad y confianza, pero a la hora de la hora no hay persona que no se dé cuenta de que creció mal, que nadie le dijo cómo era la cosa. Todos, cada quien en su mundo, con sus experiencias, con mayor o menor conciencia y lucidez. Y eso es lo que está presente en este libro. Es como una mirada de alguien que despierta de pronto.”

–¿Esa sería la aspiración del ser humano? ¿Templar cada quien a su monstruo, templar su carácter?

–Sí, ajustarse el disfraz.

Criminales héroes

–¿Y en términos sociales, cómo aplica eso?

–Por ejemplo, hace días vimos la fotografía del traslado espectacular de unos narcotraficantes. Por una gran avenida, cientos de motocicletas, patrullas. ¡Eran héroes! Y me imagino a los policías que los atraparon, qué sentían: ¡estoy atrapando al héroe! Es una confusión de valores tremenda.

“Y el joven que está pensando en su futuro y ve eso piensa en ello como una posibilidad. Es su oportunidad de salir de la masa, de tener identidad, poder, las luces sobre él. Lo logras por un buen camino o por uno malo, pero quién dice cuál es cuál.

“¡Pero el éxito que tienen éstos es fantástico! ¿A qué le da valor la sociedad mundial? Es obvio. ¿Cuándo se ha visto un operativo de esa magnitud porque van a trasladar del aeropuerto a un hotel, por ejemplo, a un poeta?

–¿Cómo trabaja la narradora con ese material de la vida real, para convertirlo en literatura?

–La materia prima puede ser una idea, una noticia o algo que escuché. Luego incuba en mí buen rato: pueden ser meses y años. Hay cuentos de los que tengo muchas versiones. En el libro sólo hay uno que primero fue una idea y lo escribí enseguida, aunque después lo trabajé mucho.

–La búsqueda de las palabras ¿también es una forma de escudriñar el alma humana?

–Claro. A veces siento que es un trabajo de traducción. Una conversación que escucho sería el original y luego la voy a traducir. Y uno se pregunta qué habrá querido decir una persona, porque hay palabras que significan muchas cosas.

 
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