Usted está aquí: martes 4 de marzo de 2008 Opinión Astillero

Astillero

Julio Hernández López
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■ Versiones y conversiones

■ Mordaza Azuleta

■ Actas de abuelos de Iván

■ Becas al joven Gurría

La bravía Ruth Zavaleta se vuelve mansa cuando del tocador Mouriño se trata. Siempre dispuesta a opinar de temas polémicos, sobre todo si le permiten confrontar a sus presuntos compañeros de causa y dar parque mediático a quienes aparentemente son sus adversarios, la directiva de la mesa Presidente de la Cámara de Diputados ha preferido la graciosa huida sobre la apasionada entrega (adaptación para asuntos políticos de la definición del toreo que décadas atrás hizo el famoso cronista Pepe Alameda). “No juzgo”, dijo la creadora de fábulas de cantina, promotora de la participación abierta de religiosos en la política y anfitriona en San Lázaro de un sabidamente contaminante Juan Camilo Pemexiño que a principios de enero fue a ver a la señora Zavaleta para tocarle políticamente la pierna al proceso legislativo de reformas constitucionales privatizadoras de energéticos. La diputada otrora muy declarativa explicó que no es agente del Ministerio Público y que no le preocupa que la consideren “más azul que amarilla” (¿Ruth Azuleta?).

Francisco Thomas hace una pregunta fundamental: “Vamos a suponer que la mamá del secretario de Gobernación haya nacido en el Distrito Federal, de padres españoles, como dicen. En la fecha de su nacimiento nuestra Constitución señalaba que, al llegar a los 18 años, tenía que optar por una nacionalidad y renunciar a la otra. ¿Por cuál nacionalidad optó la mamá de Mouriño al llegar a la mayoría de edad?” Aprovecha esta columna la oportunidad para dar a conocer en www.astillero.tv las actas relacionadas con los abuelos maternos de Juan Camilo Mouriño Terrazo, padres de María de los Ángeles Terrazo. El 8 de octubre de 1942, Camilo Terrazo Vales solicitó naturalizarse mexicano, para lo cual, según documento firmado por Jaime Torres Bodet, subsecretario de Relaciones Exteriores, hizo “formal renuncia de su propia nacionalidad como español” y protestó “adhesión, obediencia y sumisión a las leyes y autoridades de la República” mexicana. Por su parte, María Blanco Durán de Terrazos obtuvo el certificado de nacionalidad mexicana 1397, el 18 de septiembre de 1953, al informar a Relaciones Exteriores que tenía su residencia en la República Mexicana y había contraído matrimonio el 14 de octubre de 1946 con Camilo Terrazos (sic) Vales, “de nacionalidad mexicana por naturalización”, por lo que ella habría adquirido la misma nacionalidad al momento de su enlace conyugal. La madre de Juan Camilo Mouriño, hija del matrimonio Terrazo Blanco, oficialmente nacida en el Distrito Federal, ¿podría aportar actas y documentos similares a los de sus padres, para demostrar que en tiempo y forma renunció a la nacionalidad española o, como en el caso de su controvertido hijo, mantiene esa doble condición? En ese contexto de fundamentadas sospechas crecientes, Jesús Zambrano, candidato a presidir el PRD en el Distrito Federal, aseguró tener “información confirmada de que le enviaron al domicilio de Mouriño las 36 boletas electorales para votar por legisladores de ese país. Si no fuera ciudadano español, no gozaría de ese derecho elemental; que no pretenda burlarse de los mexicanos”, dijo el perredista.

Otra conversión extraña es visible en la persona del licenciado Felipe Calderón. El país en vías de incendio le parece combustible adecuado para alimentar un farol de la calle y proponerse como mediador internacional en escenarios prebélicos. Llegado al precario poder gracias (entre otros factores) a una campaña agresivamente negativa sustentada en la descalificación y la difamación de Hugo Chávez, transferida arbitrariamente a Andrés Manuel López Obrador, el michoacano se cree en condiciones de negociar con aquel a quien golpeó por motivos electorales. La mexicana oscuridad de la casa también olvida que en el escenario latinoamericano, cargado a la izquierda, en términos generales se le considera manejable por Washington, así que su participación en pláticas pacificadoras se daría en función de los intereses del país que representaría, es decir, Estados Unidos. Calladito se vería más bonito, sería la recomendación que una buena institutriz política daría al jefe del jardín de niños Los Pinos, que tiene al país en desorden y sin visos de arreglo.

En noviembre del año pasado, los estudiantes mexicanos necesitados de recursos para estudiar en el extranjero se enteraron de que en sus maltrechas filas formaba un hijo de Roberto Madrazo Pintado que, ¡oh, sorpresa!, acabó ganando una beca de la SEP. Ahora, José Ángel Gurría Cárdenas ganó una beca de la Organización de Estados Americanos “para estudios de posgrado y/o investigación relacionada”. Es posible que el afortunado ganador solamente sea homónimo del actual director de la OCDE y que no tenga relación familiar alguna con él. Por lo pronto, el joven Gurría declinó la beca sin causa conocida. Por cierto, la misma persona está consignada en el Fonca, del CNCA, en el “Programa de Apoyo para Estudios en el Extranjero, 2007, música, estudios de jazz, énfasis batería y percusión”.

Y, dado que el tecleador viajero estará este miércoles a las 17 horas en el edificio de humanidades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca para platicar sobre Mujer, democratización de los medios y soberanía, en un acto organizado por la Coordinadora de Mujeres Oaxaqueñas, integrante de la APPO, y que en la mesa de diálogo, organizada con motivo del Día de la Mujer, también participarán Patricia Jiménez, Nancy Mota y Verónica Villalvazo… ¡hasta mañana, con Rodríguez Zapatero adelantando a Rajoy en España, con lo cual la izquierda avanz…, no, la derecha disfrazada… no, nada más son siglas, apellidos, grupos y matices, pero en varias cosas acaban siendo casi lo mismo!

 
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