Número 140 | Jueves 6 de marzo de 2008
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Director: Alejandro Brito Lemus




Aborto: una decisión en libertad


Por Rocío Sánchez



Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo se realizan 20 millones de abortos al año. Aurora escucha la cifra y fija la mirada en el vacío. “Imagínate qué tan desesperada debes estar para recurrir a algo así. Imagínate cómo se sienten esos millones de mujeres después de hacer eso”.

Ella lo sabe muy bien. Hace siete meses acudió a los servicios de salud del Gobierno del DF para interrumpir su embarazo de siete semanas. A sus 24 años, vivió el peor momento de su vida, dice, al tener que tomar la decisión. “Lo peor de todo es que no me cuidé. Siempre lo hacía con condón y pensé que por una vez no iba a pasar nada. Luego tomé la anticoncepción de emergencia, pero no funcionó”.

Por eso, al inicio estaba segura de que tendría que seguir con el embarazo pues había sido su culpa y ahora se tenía que aguantar. “Ya ni siquiera culpé a mi novio; los hombres son así, si no les dices nada, se siguen”. Pero al reflexionar sobre su situación, la duda, la angustia y el miedo la inundaron. Con un sueldo de 800 pesos quincenales como afanadora de una guardería, con una pareja sin trabajo y viviendo en una pequeña casa rentada con sus padres y hermanos, supo que un hijo cambiaría dramáticamente su vida. Era agosto y todavía estaba fresca la discusión sobre el aborto en los medios de comunicación. Todas las interrogantes pasaron por su cabeza. ¿Es ya mi hijo? ¿Sufrirá? ¿Quedaré estéril? ¿Y si luego me arrepiento? ¿Y si me muero? Fueron días de insomnio y soledad. Sabía que no tenía tiempo, tenía que decidirlo ya, pero ¿cómo?

¿Ser humano o ser en potencia?
Los argumentos de los opositores de la legalización del aborto en la ciudad de México han sostenido que el embrión es humano desde el momento de la concepción. En esta discusión del ser se ha basado gran parte del alegato sobre si interrumpir un embarazo es matar a una persona o es cortar el desarrollo de un ente que, en potencia, puede llegar a ser humano. Los mismos ministros de la Suprema Corte de Justicia, que tienen en sus manos declarar la constitucionalidad o inconstitucionalidad de la ley, se hacen esa pregunta. Desde lo estrictamente biológico, el neurofísico de la UNAM, Ricardo Tapia, responde al ministro Salvador Aguirre Anguiano que “mientras no se hayan establecido los circuitos neuronales con todas sus conexiones sinápticas..., es difícil aceptar que exista dolor, conciencia, sufrimiento, gozo, pensamiento o cualquiera de las funciones mentales que diferencian al hombre de otras especies de mamíferos”. Este desarrollo de una conexión eficiente entre las neuronas, que indicaría que hay funciones cerebrales, no parece ocurrir antes de las 30 semanas de gestación, señala el investigador.

Para quien se opone absolutamente al aborto es difícil aceptar esta definición de persona relacionada con la función cerebral, y sostiene que el simple hecho de que el óvulo fecundado ya cuente con el mapa genético humano completo es señal de que se está ante un ser humano.

La discusión se ha quedado empantanada ahí, en la potencialidad humana del embrión. Aprovechando ese atolladero, grupos anti-aborto apelan a la culpa y los remordimientos acuñando un supuesto síndrome post-aborto, un tipo de cuadro de estrés post traumático que aparece “incluso diez o quince años” después de que la mujer interrumpe un embarazo.

“Se ha visto que la mayoría de las mujeres lo desarrolla aunque no sea inmediatamente después del evento”, explicó en entrevista Laura Cabazos, responsable de Investigación y Desarrollo de la organización Construye, Observatorio Regional para la Mujer de América Latina y el Caribe, que busca conciliar el rol familiar tradicional de las mujeres y su incursión en el ámbito laboral.

El aborto, dice, no es uno de los temas centrales de su trabajo, pero sí es un problema importante por como afecta a las mujeres. “A lo mejor en ese momento sienten que se libraron del problema pero después al ver niños piensan que si hubieran tenido un niño así, empiezan estos problemitas psicológicos y se empiezan a sentir muy culpables”. Esto, lamenta Cabazos, no se les advierte a las mujeres y lo peor es que esta problemática “no hay manera de solucionarla”.

Desde los grupos que se definen pro elección —que no pro-aborto— se reconoce que esta práctica conlleva un dilema ético; la diferencia es que, para ellos, claramente debe prevalecer el interés de la mujer, un ser humano consumado, sobre el del concebido no nacido, un ser en potencia. Aunque se reconoce al producto de la concepción como un bien jurídico que amerita protección, no se le equipara con una persona.

Con Vianey no se siguieron las normas
Sobre el dilema ético del aborto, Eduardo del Castillo, coordinador del Frente por la Cultura Laica, explica a Letra S que la ética es la reflexión de nuestras libertades, a diferencia de la moral religiosa, que descansa sobre los ejes del bien y el mal. “La ética no es una decisión preestablecida, no tiene blanco y negro, no es solo dos opciones. Implica que nos hacemos cargo de nuestro propio destino”.

Los argumentos conservadores enfocan sus baterías contra lo que, afirman, es la promoción del aborto. Nadie, se ha repetido, está a favor del aborto. Quizás esta ha sido la única coincidencia que se ha logrado en la discusión, pero que parece diluida por el resto del discurso con el que se pretende ideologizar y politizar el tema. Nadie está en pro del aborto. Ninguna mujer desea abortar, aunque finalmente lo haga. El aborto es un recurso último y que requiere un proceso de análisis personalísimo, como el que siguió Ema.

Tenía 35 años cuando se embarazó una segunda vez. Su único hijo tenía nueve años y su matrimonio era estable, pero la situación económica no le daba para mantener un hijo más. Por eso utilizaba el DIU desde hacía seis años. Cuando el médico les dio la noticia, incluso él estaba apenado al ver las caras de la pareja que se enteraba de que su método había fallado.

“Mi esposo y yo lo platicamos mucho y pensamos que no teníamos por qué poner nuestra vida patas arriba, comprometer el futuro de nuestro hijo e incluso el presente de los tres, si habíamos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para evitarlo”. Para Ema el dilema ético tuvo un tono distinto, pues ya sabía lo que era criar y amar a un hijo, aunque finalmente estuvo segura de que no estaba en condiciones de tener uno más.

Sin embargo, para el sector que busca la inconstitucionalidad del aborto, el cual aglomera a políticos de derecha, a la Iglesia católica y a grupos en defensa de la familia tradicional, las mujeres que interrumpen sus embarazos son “engañadas”, no tienen toda la información sobre el procedimiento ni reciben ayuda para conocer “otras opciones”, como la adopción. Probablemente carecen de información, pero la falta de métodos anticonceptivos, la falta de oportunidades de trabajo o la estabilidad emocional lleva a muchas mujeres, luego de reflexionarlo, a encontrar una salida en la práctica de un aborto seguro.

Ahora, la seguridad de la interrupción del embarazo practicada en instituciones oficiales se ha puesto en duda con la muerte de una adolescente de 15 años, el pasado 15 de febrero en el Hospital Balbuena, la primera registrada a diez meses de aprobada la ley.

La Secretaría de Salud explicó que esta muerte se dio porque el procedimiento no se llevó a cabo como establecen las normas: no se realizó el ultrasonido necesario para comprobar que el embarazo tenía menos de 12 semanas y no se verificó el estado de salud de la menor, que presuntamente padecía anemia. Manuel Mondragón, titular de la dependencia, lo explicó así durante un chat sostenido en la página del Gobierno del DF: “Tenemos mil 200 fallecimientos en la ciudad por año; qué pasaría si por la muerte de una mujer con apendicitis se prohibiera que se hicieran apendicectomías”.

Pero ese parece ser precisamente el objetivo de los grupos conservadores al enarbolar la figura de Vianey —la llaman ya por su nombre— como estandarte ideológico. “Una política pública que cause la muerte, así sea de una sola persona, ya se puede decir que es una política ineficaz porque ¿cuántas más van a tener que morir para decir que no es seguro?”. comentó Laura Cabazos.

En el afán de protección que estos grupos creen que la mujer amerita, Cabazos va más lejos y afirma que, aunque pugna por la inconstitucionalidad del aborto, tampoco está de acuerdo en que se encarcele a las mujeres que lo practican. “A las mujeres, pobrecitas, hay que darles opciones”. En este sentido propone, a título personal, que no se las castigue “porque encima de todo que las metan a la cárcel se me hace lo más injusto, pero los que sí pueden tener consecuencias legales son quienes les practiquen el aborto”.

El analista Eduardo del Castillo reitera que no es tan simple, como preguntar si se está de acuerdo o no con el aborto. “Es como preguntarse: ‘¿Estás de acuerdo con una cirugía?’, y tú dices: ‘Yo quisiera que nunca me hicieran una cirugía’. El problema es que te enfrentas a circunstancias muy específicas y haciendo una reflexión de ellas tomas tus decisiones.”

Pero para las voces más estruendosas de la derecha, como Paz Fernández Cueto, directora de la organización civil Enlace, la muerte de la joven es una oportunidad dorada. “Se trata de una menor de 15 años llevada por sus propios padres, quienes seguramente no imaginaban que por esta intervención, que prometía no tener consecuencias, se perdería no una vida sino dos”, dice en su columna del periódico Reforma, y compara el caso con el de Paulina, joven a quien, al negársele su derecho al aborto legal, no solo se le salvó la vida, sino también la de su hijo “que, como su homónimo (Isaac), fue salvado de la muerte”.

La de la Corte, una decisión política
En la discusión, que posiblemente se dará en abril, las y los ministros de la Suprema Corte de Justicia no pueden abstraerse de esta maraña ética y biológica, enredada aún más por la moral que se pretende imponer desde la derecha, lo cual también le otorga una fuerte carga política. “Los ministros saben que van a tomar una decisión política que tiene que ver con la salud y la vida de millones de mujeres, con una decisión que declare la inconstitucionalidad de la despenalización no van a detener los abortos, lo que van a hacer es volver a la clandestinidad una práctica médica que estaba regulada y atendida con todas las condiciones que requiere el caso”, afirma Eduardo del Castillo.

Debates similares se han dado previamente en otros países y los máximos cuerpos de decisión han optado por leyes liberales, más o menos restrictivas, pero que tienden a la despenalización.

Del Castillo espera que nuestro tribunal esté a la altura de las circunstancias. “Tengo a ratos mis temores porque me parece que la derecha en este país podría sentir como un gran triunfo que se echara eso atrás. Me parece que sería un triunfo magro y que una derecha tan primitiva no le ayuda en nada a este país; una derecha que no respete ni siquiera el derecho a decidir sería muy grave”. Subraya que la derecha gobernaba en Francia cuando se despenalizó el aborto.

Mientras la Corte delibera, Ema y Aurora y tantas otras mujeres seguirán sus vidas. Aurora asegura no estar arrepentida de su decisión, visitó a una mujer que le leyó la mano; le dijo que no tendrá hijos. Recuerda esto y baja la mirada, dice con un hilo de voz, como esperando una sentencia: “Por mala, ¿verdad?”

Antecedentes internacionales
El abogado Pedro Isabel Morales Aché analizó los debates judiciales en torno al aborto en Estados Unidos, Alemania, Italia y España, y encontró argumentos comunes que llevaron a legislaciones abiertas sobre el tema.

1. Se reconoce que tanto los derechos fundamentales de las mujeres como el concebido y no nacido son bienes constitucionalmente relevantes.

2. No puede existir una prevalencia incondicional de alguno de los bienes en conflicto, por lo que serían inconstitucionales tanto la penalización como la despenalización absolutas.

3. Todos los tribunales han resuelto ponderando los bienes constitucionales en conflicto, donde se enfrentan los derechos fundamentales de las mujeres y la protección al concebido y no nacido.

4. Salvo que haya un peligro para la vida o la salud de la mujer, se le ha dado relevancia al tiempo de la gestación, lo que ha generado que del sistema “puro” de indicaciones se haya transitado al sistema “puro” de plazos o a un sistema mixto, con indicaciones, cuya actualización básicamente depende de la voluntad de las mujeres.

5. El debate no se ha limitado a cuándo debe estar permitido el aborto, sino que también se ha ocupado de las condiciones en las que se debe practicar cuando es legal.

6. Se ha excluido, tácita o expresamente, la posibilidad de que la mujer que interrumpe su embarazo dentro del marco de la ley sea considerada como delincuente.

7. A partir de la diversidad ideológica se han establecido garantías para los objetores de conciencia.

8. Se reconoce la legitimidad de los legisladores para definir las regulaciones específicas dentro de los cánones constitucionales.

 

Escenarios posibles
La votación sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de las reformas que permiten el aborto en la ciudad de México puede arrojar varios resultados.

• Se requiere que 8 de los 11 ministros y ministras voten en el mismo sentido para que quede sentada jurisprudencia.

• El voto de un solo ministro puede ser diferenciado, es decir, puede votar por la constitucionalidad en unas partes de la ley y por la inconstitucionalidad en otras partes. Esto complica la posibilidad de una votación por mayoría absoluta.

• Si hay 8 votos por la constitucionalidad, la ley se conserva como está y se integra jurisprudencia. Así, otros estados de la Republica podrían despenalizar el aborto basándose en este precedente.

• Si los 8 votos son por la inconstitucionalidad, las partes de la ley que sean rechazadas quedarán sin efecto, y también se integrará jurisprudencia. Esto impediría que se hagan futuras leyes basadas en los mismos preceptos que la del DF.

• Si la votación es por mayoría simple (6 o 7 votos de los 11 posibles), no se integra jurisprudencia.

• El voto por mayoría simple, sin importar el sentido, dejaría la ley como está y sería considerada constitucional.

• La votación puede estar también dividida en inconstitucionalidad absoluta o inconstitucionalidad para efectos. Esto es que la despenalización del aborto podría quedar sujeta a ciertas condiciones que la Corte determinará.

• Según fuentes cercanas al proceso, hay solo dos ministros claramente por la inconstitucionalidad y dos ministros claramente por la constitucionalidad. El resto se irá adhiriendo a una postura u otra durante el análisis del tema.

FUENTE: “Los jueces frente al aborto en el mundo”. Revista Nexos, diciembre de 2007.