Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 9 de marzo de 2008 Num: 679

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Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

El diccionario de
los que no están

GABRIELA VALENZUELA NAVARRETE

Eurídice
SATAVROS VAVOÚRIS

Sandor Marai y el
ocaso de un imperio

SERGIO A. LÓPEZ RIVERA

Berlinale 2008
ESTHER ANDRADI

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Alonso Arreola
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El nuevo día de Herbie Hancock

A casi un mes de la entrega número cincuenta de los premios Grammy, valorando las opiniones que con sus polémicas decisiones desataron los jueces, hoy podemos decir que la cordura –o el camino política y necesariamente correcto para recuperar su credibilidad, dirían algunos– imperó en esa extraña noche en la que se coronaron el legendario pianista de jazz Herbie Hancock y la extravagante cantante inglesa Amy Winehouse (ella vía satélite desde Londres, pues no le dieron visa para ingresar a Estados Unidos por sus conocidos problemas de adicción… mismos problemas que la llevaron a obtener cinco premios al son de su canción “Rehab”).

Algo parecido ocurrió en la noche del Oscar (no nos meteremos en ese asunto para no pisar las propiedades del maestro Luis Tovar y sus Cinexcusas, aquí a la vuelta de la página, aunque a futuro opinaremos sobre el soundtrack de la cinta Once y su galardonado compositor Glen Hansard). En esa otra gala, decíamos, también imperó una extraña conciencia que hizo ganar a muchos de quienes realmente lo merecían: Javier Bardem, los hermanos Cohen, Daniel Day- Lewis, Marion Cotillard… En fin. Nunca podemos confiar del todo en las artimañas del entretenimiento, lo cierto es que da gusto cuando triunfan artistas con trayectoria, calidad y autoridad moral (aceptamos desacuerdos, claro está).

Tal es el caso de Herbie Hancock. Gústele o no al lector –a muchos les sacó ronchas semejante elección–, este músico no sólo ha traspasado las barreras del jazz tradicional hacia la vanguardia, el rock y la electrónica, sino que además ayudó a varios titanes en la creación de universos paralelos. Vayamos a los ejemplos. Con el quinteto de Miles Davis revolucionó los llamados “cambios rítmicos” para internarse en la zona “modal”, ésa en la que solistas y acompañantes podían finalmente entregarse a la libertad. Asimismo, supo integrarse a la escena de los ochenta y generar un éxito radial con el cual bailaron muchos amantes del break dance. Nos referimos a “Rockit” del Future Shock. Paralelamente y desde los setenta incluso, Hancock lideró a los conocidos Head Hunters, un combo interesado en el funk, el disco y los sonidos eléctricos de la fusión entre el rock y el jazz.

Igualmente, editó álbumes en solitario homenajeando a creadores como Gershwin (Gershwin’s World), a dúo con Wayne Shorter (1+1), más otros de alto riesgo como New Standard, compendio de piezas de rock llevadas al terreno del jazz electroacústico (en él podemos escuchar a Nirvana, Peter Gabriel o Prince, pero a manos de figuras notables del jazz). Más recientemente editó Future 2 Future, una placa en la que suenan jóvenes destacados de nuestros días, pero en torno a conceptos electrónicos asentados en la tradición de compañeros como el desaparecido baterista Tony Williams.

Así las cosas, ganador del Grammy al mejor disco de jazz contemporáneo 2008, lo sorprendente es que Hancock haya levantado en la misma noche el premio para mejor disco del año, cuando hacía más de cuatro décadas que ningún álbum de jazz conocía esa distinción. Secundado por invitados como Norah Jones, Corinne Bailey Rae, Tina Turner, Luciana Souza y Leonard Cohen, en este River: The Joni Letters, el pianista rinde tributo a la música y lírica de esa lumbrera del sonwriting estadunidense llamada Joni Mitchell quien, por cierto, también par ticipa en la grabación (y quien además consiguió su propio premio por mejor interpretación pop instrumental en una pieza de su disco Shine). Y no podemos dejar de lado a la banda de acompañamiento que seleccionó Herbie, como para enchinarnos el cuero: Wayne Shorter, Dave Holland, Vinnie Colaiuta y Lionel Loueke.

Regresando a ese peculiar momento, un confuso Hancock se levantó al escuchar su nombre, y con él lo hicieron decenas más a quienes pareció un acto de justicia histórica. Sonriente y mirando al cielorraso, ya frente al micrófono dijo: “Quiero agradecer a la Academia por el coraje que tuvo para romper el molde esta vez, honrando a los gigantes en cuyos hombros me paro yo, como Miles Davis o John Coltrane, quienes incuestionablemente merecieron el premio en el pasado. Este es un nuevo día que prueba que lo imposible puede suceder.” Y sí, estamos de acuerdo.

Finalmente, y por si el lector no se enteró (pues muchos de estos galardones no son transmitidos en televisión), otros triunfadores fueron el desaparecido saxofonista Michael Brecker, Robert Plant & Alison Krauss, JJ Cale & Eric Clapton, The Beastie Boys, Terence Blanchard, Angelique Kidjo, Maria Schneider, Chaka Khan y Lupe Fiasco (todos recomendables) y, por el lado latino, los de rigor: Juan Luis Guerra, Pepe Aguilar, Alejandro Sanz, Calle 13 y Los Tigres del Norte. Saque usted sus conclusiones.