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■ Pese al pésimo audio en el escenario principal, el trío neoyorkino enardeció al público

La ejecución de Beastie Boys esfumó lo adverso del MX Beat

■ Jarvis Cocker, ex líder de Pulp, y M.I.A, algo desconcertada, fueron los platos fuertes de la noche

■ Hello Seahorse!, Playmovil Project e Instituto Mexicano del Sonido, parte del elenco nacional

Patricia Peñaloza

Ampliar la imagen Tras 45 minutos de espera, el carismático Ad Rock, la energía vocal de Mike D y la sobriedad de MCA cautivaron con sus agudas rimas. En la imagen, Beastie Boys durante su presentación Tras 45 minutos de espera, el carismático Ad Rock, la energía vocal de Mike D y la sobriedad de MCA cautivaron con sus agudas rimas. En la imagen, Beastie Boys durante su presentación Foto: Producción MX Beat

Ampliar la imagen La británica-srilankesa M.I.A., una delicia La británica-srilankesa M.I.A., una delicia Foto: tomada de Internet

Aunque ya más gentlemen que boys, a más de 20 años de su exitoso surgimiento, el neoyorkino trío de rap “blanco” Beastie Boys hizo olvidar el sábado en Toluca todas las vicisitudes del intrincado festival de rock y electrónica internacional MX Beat (incluyendo el pésimo audio del tinglado principal), al ofrecer una divertida y ecléctica actuación que, por la expectativa del público y la trayectoria del grupo, de calle se llevó la noche, seguidito por la británica-srilankesa M.I.A. y el magnífico crooner inglés Jarvis Cocker.

En su cuarta edición, el festival auspiciado por la cigarrera Marlboro no sólo ha incitado a quienes apenas ingresan a la mayoría de edad a entrarle al tabaco (se regalan a cada asistente fumador dos cajetillas), sino que sigue asesorándose correctamente para presentar artistas de rock y electrónica de calidad selecta, en medio del auge que vive la capital del país en cuanto a festivales internacionales.

Sin embargo, es más engorroso acudir a este festival que a los demás, pues para ingresar es preciso registrarse en una página de Internet que pide al asistente que sea fumador, mientras le encuesta sobre sus hábitos respecto del cigarrillo (los links informativos sobre el daño que causa fumar están en letras muy pequeñas).

Asimismo, el número de boletos es limitado: este año ingresaron 7 mil jóvenes, quienes, entre otros “beneficios”, pagaron sólo 200 pesos por tan buen elenco (el festival itinerante empezó el 16 de febrero en Monterrey, Guadalajara y Puebla) y se les regalaron mochilas y sudaderas. Lo caro, los alimentos: ¡baguets a 50 pesos!

Dadas las restricciones para anunciarse en medios electrónicos y la ley de protección a la salud de los no fumadores, para esta tabacalera es efectivo patrocinar actos “privados”, atractivos para un público joven y cautivo.

Curioso es que, para ser tan “privado”, la ciudad estuviera tapizada con anuncios del MX Beat en cada parabús y andén del Metro.

Así, a las 15 horas, cuando aquello no se era aún una nube gigante de humo de tabaco, el terregal toluqueño llamado Centro Dinámico Pegaso daba la bienvenida al elenco mexicano: el pop de Hello Seahorse!, el electro-funk de Playmovil Project y las gracejadas semi-rappers del Instituto Mexicano del Sonido. A la entrada, la reventa ya iba en 2 mil pesos.

Expresividad y letras posmo

El escenario principal sonaba terrible; sólo se oían los sonidos graves. Con ingenieros diestros, medio la libraron los Cold War Kids, de California, con un pop bien ejecutado, aunque solemne, y The Cribs, de Yorkshire, Inglaterra, con su dizque punk fresi-barato.

Fueron los platos fuertes los que ampararon la noche: Jarvis Cocker, ex líder de la noventera banda Pulp, logró gran comunicación con el público, por su sincera expresividad escénica y sus posmodernas canciones de amor; él y sus cinco músicos fueron quienes mejor sonaron.

Luego vino la guapa y alegre M.I.A., a quien de pronto le fallaron los sampleos, lo que la desconcertaba; sin embargo, salió avante con su electro-rap global, capaz de incluir ironías contra la guerra, coros asiáticos con beats occidentales, junto a dos coristas-bailarinas que con ella fusionaban pasos de danza africana con hip hop; una delicia.

Mientras, en el escenario alterno, los más jovencillos, ataviados a lo “electro-blog-house-de-onda” (peinado ochentero, pantalón pegado, chamarra de color metálico, accesorios fosforescentes), prefirieron bailar bajo el influjo de algún ácido, al ritmo electro-sueco de Lo-Fi-Fnk, los franceses de The Teenagers, los australianos de Cut Copy (de lo mejor de esa carpa), para cerrar con los esperados alemanes de Digitalism y los Gang Bang DJ’s.

Y al fin...

La helada noche cobijó, tras 45 minutos de espera, las agudas rimas de los Beastie: el carismático Ad Rock, la energía vocal de Mike D y la sobriedad del canosísimo MCA, ya fuera rapeando sobre los beats y pistas aplicadas por el DJ Mix Master Mike (quien hace magia con sus manos y los acetatos) o tocando bajo, guitarra y batería, armando el punk-trío de poder o el funk-soul instrumental, con el gran Money Mark en teclados.

Y si bien no es lo mismo los tres raperos que 20 años después, la sucesión de “clásicos” enardeció al público: Rhyming + stealin, Shake you rump, Pass the mic, Flute loop, Sure shot, 3 MC’s and one DJ, Root down, Triple trouble, Ch-check it out… El revuelo mayor, con: Watcha want, Brass monkey, Intergallactic y Sabotage. La sonorización de los instrumentos fue siniestra hasta el final, pero la ejecución del trío salvó el concierto.

A las 3 de la mañana, la caravana de chicos empanizados o entachados agarraba ride o se quedaba en Toluca, luego de un año más de tabaco y rocanrol.

 
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