Usted está aquí: miércoles 19 de marzo de 2008 Cultura Critica artista el marketing para sentirnos felices mediante la compra de atuendos con motivos religiosos

■ Valerio Gámez crea prendas para hacer compatibles la moda y la Semana Santa

Critica artista el marketing para sentirnos felices mediante la compra de atuendos con motivos religiosos

Carlos Paul

A partir de este año ya no es necesario viajar a París, Londres, Nueva York o Milán para estar a la moda durante Semana Santa, en nuestro país.

Resulta que entre las calles de Regina y Mesones, a una cuadra de Isabel la Católica, en el Centro Histórico, donde se ubica el centro cultural Casa Vecina, en una pequeña sala se exhiben algunos accesorios y prendas de vestir confeccionadas con tela color púrpura, como una corbata, un bolso, una minifalda, un pantalón, un abrigo, una chamarra y hasta unos calzones que al frente llevan finos bordados litúrgicos.

La tendencia para la temporada muestra, por ejemplo, un abrigo en tafetán tornasol con monogramas de la Virgen bordados en hilo dorado, una minifalda con brocados litúrgicos, la cual puede ir acompañada con un cordón con remates en borlas doradas y un bolso que lleva igual un bordado litúrgico con aplicación de rosario. Sin faltar unas botas con diseños y bordados dorados, con las que se puede integrar uno de los coordinados más chic para estos días de guardar.

Para el hombre, se puede encontrar un atractivo pantalón y una chaqueta también en tafetán tornasol, pero en este caso con aplicaciones de galones litúrgicos y milagritos metálicos al costado de una de las mangas. Prendas que pueden ir acompañadas por una playera en tejido de lana, con monograma de Cristo, bordada con hilo dorado.

Como accesorio, de acuerdo con la ocasión, una corona de espinas en chapa de oro.

Tales son las piezas de vestir que presenta el artista Valerio Gámez (Querétaro, 1975) quien desde hace ocho años trabaja en la reformulación del arte religioso y la industria de la moda. El propósito “es parodiar dicha industria y su sistema, así como a las salas de venta de los diseñadores, quienes exhiben como exclusivas las prendas antes de venderlas a los almacenes. De igual manera se trata de reflexionar sobre las contradicciones y coincidencias incómodas que se dan entre la moda y la iconografía religiosa”.

Entre los proyectos que ha realizado con esa propuesta figuran Tendencias Guadalupanas, Moda Dolorosa y Juan Diego Casting.

Pagar por un estatus

“Mi interés –explicó Valerio Gámez, quien estuvo en Francia de 2003 a 2004– tiene que ver con los significados y procesos de fabricación de imágenes para el consumo masivo, en lo que toca a la religiosidad y la moda.

“En México, en el caso de la moda, preferimos y asimilamos los modelos de importación que vienen de los centros convencionalmente certificados. Los compramos al precio que sea, con tal de alcanzar cierto estatus o ser felices. Una prenda que materialmente puede valer cinco, 10 pesos, al parecer no nos cuesta pagar hasta 5 mil pesos, porque nos creemos todo el concepto de marketing que existe detrás de un producto. Todos contribuimos a ese sistema de la moda, pues en nuestro país creemos, compramos y se respeta a aquellas personas que adquieren determinado producto. En el ámbito religioso también se nos propone que podemos acceder a un plano donde seremos plenos y felices.”

A partir de esas cuestiones, concluyó el artista, “me interesa reflexionar sobre por qué nos creemos esas cosas o qué tanto nos comprometemos con lo que creemos”.

Las prendas en exhibición, algunas a la venta, por ser de edición limitada, han sido producidas por la marca ficticia Católica Industry. La cita es en Casa Vecina (Regina 48, Centro Histórico).

 
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