Usted está aquí: Inicio Política Dos ex soldados ebrios ponen en jaque a policías de NL y matan a tres de ellos

■ Antes, asesinaron a un joven de 24 años que se negó a venderles más cerveza

Dos ex soldados ebrios ponen en jaque a policías de NL y matan a tres de ellos

■ Los elementos castrenses, que también murieron, desertaron el jueves, informó la Sedena

D. Carrizales y G. Castillo (Corresponsal y Reportero)

Dos presuntos soldados del Ejército Mexicano comisionados en el combate al crimen organizado en el norte de Nuevo León dieron muerte a tres policías ministeriales y ellos mismos fallecieron en enfrentamientos que se iniciaron la noche del jueves, después que mataron a un civil que se negó a venderles más cerveza. En total perecieron seis personas.

Autoridades federales consultadas en la ciudad de México indicaron que los militares pertenecían a células de inteligencia que corroboraban datos respecto de la ubicación de integrantes del cártel del Golfo que operan en Nuevo León. Habían acudido a ubicar y detener a dos presuntos narcotraficantes que participan en el trasiego aéreo de droga para ese grupo delictivo, de acuerdo con la información obtenida.

Sin embargo, por la noche, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) dio a conocer en un comunicado de prensa que “el día 3 de abril los soldados de artillería Luis Ángel Crisóstomo Guerrero y Gerardo Sánchez Mandujano, pertenecientes al quinto regimiento de artillería, desertaron de la base de operaciones Lampazo de Naranjo a la que estaban asignados”, y las autoridades castrenses “iniciaron su búsqueda en virtud de que, al cometer la mencionada infracción, se llevaron su armamento de cargo”.

La dependencia señaló que luego de la persecución ocurrida este viernes, “las autoridades del estado informaron que dos militares se habían enfrentado con policías del estado de Nuevo León” y que “lamentablemente perdieron la vida tres policías estatales, un civil y los dos soldados, resultando herido un policía más”.

Posteriormente, “cuando se hizo la identificación de los cuerpos, se corroboró que eran los soldados” Crisóstomo Guerrero y Sánchez Mandujano, por lo que la Procuraduría General de Justicia Militar, en coordinación con autoridades estatales y federales, realizan las investigaciones correspondientes, a efecto de deslindar las responsabilidades y proceder conforme a derecho en contra de quien o quienes resulten responsables de infringir la disciplina militar.

Antes, Luis Carlos Treviño Berchelmann, procurador de Justicia del estado, informó que eran aproximadamente las 22 horas del jueves cuando Sánchez Mandujano y Crisóstomo Guerrero abandonaron su destacamento del aeropuerto regional de Lampazo, con el propósito de ingerir bebidas alcohólicas.

Agregó que en el centro de esa población, localizada a 180 kilómetros al norte de Monterrey, sostuvieron una discusión con Samuel Alejandro González Aguilar, de 24 años, porque se negó a venderles más cerveza. Los soldados hicieron varios disparos que le provocaron la muerte.

Los militares, quienes portaban fusiles Galil, con poder de fuego mayor al de un rifle AK-47, huyeron rumbo a Candela, Coahuila, en una camioneta robada que abandonaron en dicho municipio cuando se descompuso, tras lo cual despojaron de un vehículo Topaz a otra persona para continuar huyendo rumbo a Villaldama, Nuevo León, donde se toparon con una patrulla de agentes ministeriales.

Los soldados aparentaron que iban a consentir una revisión, de la cual estaba dando cuenta vía telefónica el jefe de grupo, Gerardo David Moreno Sandoval, cuando de forma intempestiva abrieron fuego contra los agentes ministeriales; fallecieron el propio Moreno Sandoval y José Ángel Rodríguez Sepúlveda.

Los militares abordaron entonces la patrulla de los agentes ministeriales muertos y se internaron por varias brechas para despistar a los policías que comenzaron a perseguirlos luego del ataque a sus compañeros. Mediante el dispositivo GPS que traen los vehículos policiacos, la unidad robada fue ubicada en Salinas Victoria, 25 kilómetros al norte de Monterrey, donde los soldados la ocultaron tras unos matorrales.

En la penumbra de la madrugada, uno de los soldados salió con el rifle en alto al tiempo que su compañero, parapetado tras la patrulla, abrió fuego contra los ministeriales y dio muerte a José Luis Rodríguez López e hirió con un rozón en la cabeza a Martín Castro, jefe de grupo que coordinó el operativo.

Al responder la agresión, los policías mataron a los dos militares. Las autoridades de Candela informaron que la necropsia reveló que los soldados presentaban un alto grado de intoxicación etílica.

 
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