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■ De 1992 a la fecha, 36 reclusos han fallecido en ese tipo de reclusorios: Seguridad Pública

En el penal de “alta seguridad” de La Palma, donde más internos se suicidan

Gustavo Castillo García

El penal de máxima seguridad de El Altiplano, mejor conocido como La Palma, que se ubica en el municipio de Almoloya de Juárez, estado de México, es la prisión federal con mayor número de internos que se suicidan y el único lugar de ese tipo en que, a pesar de los mecanismos de vigilancia, tres importantes narcotraficantes han sido asesinados, dos de ellos a balazos. Además, es el reclusorio donde Joaquín El Chapo Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, ha perdido a uno de sus hermanos y la organización criminal a dos de sus hombres a manos de homicidas pagados por capos rivales.

Según estadísticas de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, de 1992 a la fecha han muerto 36 internos en los penales de máxima seguridad, 26 de ellos en El Altiplano, 13 por enfermedad, 11 por suicidio y dos asesinados. El caso más reciente en que un interno se ahorcó ocurrió el pasado primero de marzo.

Para el abogado Francisco Garza Félix “la prisión de El Altiplano, al igual que el resto de las cárceles de máxima seguridad en México, es un centro de exterminio, no de readaptación. Únicamente a tres internos que han salido les han modificado el perfil criminológico: Raúl Salinas, Miguel Aldana y José Antonio Zorrilla Pérez. En la cárcel del estado de México, concretamente, los reclusos no reciben atención médica adecuada ni capacitación, y ni qué decir de tiempo para la realización de actividades deportivas. Menos aún, alimentos y ropa adecuados”.

El litigante, quien defiende a varios presos de El Altiplano, entre ellos Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto, afirma que en ese penal “hay muertos que las autoridades no contabilizan, y los registros muestran que muchos no tienen más de 40 años de edad cuando fallecen por enfermedades mal atendidas. Está el caso de un reo que padecía depresión, y las autoridades no le proporcionaron su medicamento y se suicidó”.

De acuerdo con los datos proporcionados por la SSP mediante la solicitud de información pública 0002200024608, El Altiplano es la única prisión de máxima seguridad donde se han registrado dos homicidios, los de Miguel Ángel Beltrán Lugo, El Ceja Güera, quien fue asesinado a tiros el 6 de octubre de 2004, y de Arturo El Pollo Guzmán Loera, el 31 de diciembre del mismo año.

Sin embargo, otro homicidio que las autoridades reportan como “asfixia por ahorcamiento”, sin precisar que fue asesinato, ocurrió el día 3 de mayo de 2004. Se trató del interno Alberto Soberanes Ramos, El Socorro, hombre muy cercano a El Chapo Guzmán.

Curiosamente, los registros de la SSP federal indican que en las prisiones de máxima seguridad únicamente han sido ejecutados hombres importantes del cártel de Sinaloa.

Asimismo, los datos permiten conocer otras causas de muerte de los internos en los penales de máxima seguridad, como las enfermedades que padecen y la aparente falta de atención médica.

El 10 de septiembre de 2003, un reo de El Altiplano presentó un “choque séptico por sepsis por flora múltiple y septicemia generalizada de siete meses”, es decir, una infección no controlada por los servicios médicos de ese centro provocó la muerte a ese recluso.

Quince casos fueron a consecuencia de padecimientos cardiacos, pero también hay fallecimientos que solamente son reportadas como “probable homicidio”, a pesar de que la víctima fue “policontundida” o sufrió “traumatismo craneoencefálico con fractura de parietal derecho”.

“Pero los casos que más llaman la atención son los de Guzmán Loera y Beltrán Lugo, porque a pesar del tiempo transcurrido desde su muerte, mayo y diciembre de 2004, ninguna autoridad ha dado a conocer cómo ingresaron las armas al penal, pues ninguna persona que no sea funcionario de alto nivel de esa penitenciaría puede eludir los controles de seguridad y las revisiones en cada puesto de vigilancia y acceso, que incluyen aparatos que registran la portación de armas o cualquier otro objeto metálico”, aseveró Garza Félix.

En ese sentido, la SSP dio a conocer en su respuesta a la solicitud de información pública que, según el órgano administrativo desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, “que en el Centro Federal de Readaptación Social número uno de El Altiplano tres servidores públicos fueron arraigados, con el propósito de ser sujetos a investigación por los decesos ocurridos en 2004; sin embargo, no les fueron impuestas responsabilidades penales”.

 
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