Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 6 de abril de 2008 Num: 683

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Leandro Corona, juglar
GREGORIO MARTÍNEZ

El poeta
ARIS DIKTAIOS

En honor de un documento no destruido
JELENA RASTOVIC

Alabanza al santo duque Lázaro
MONJA YEFIMIA

Kósovo: un despojo a la vista de todos
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

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Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


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Alabanza al santo duque Lázaro

Monja Yefimia


El santo duque Lázaro

En la hermosura de este mundo
desde pequeño te educabas,
¡oh, mártir nuevo, duque Lázaro!
La vigorosa mano de Dios
entre los nobles terrenales
vigoroso y glorioso te mostró.
Eras señor en las tierras de tu patria
y alegraste con cada generosa obra
a los cristianos que te fueron confiados.
Con viril corazón y ansia de humildad
enfrentaste al dragón
y al enemigo de la divina iglesia,
cuando tu afligido corazón
no pudo soportar a los cristianos en su patria
bajo el yugo del infiel.
Si así no hubiera sido, decidiste
dejar la gloria perecedera
del señorío terrenal
para verter tu roja sangre
y unirte con los soldados
del Señor celeste.
Dos deseos te fueron cumplidos:
matar al dragón
y recibir la corona del martirio
de las manos de Dios.
No dejes en el olvido
a tus hijos bienamados,
que huérfanos dejaste
con tu partida:
desde que alcanzaste la dicha
en la celeste alegría eterna,
muchas penas y sufrimientos
cayeron sobre tus adorados hijos,
y es su vida interminable pena
bajo el yugo del islam.
Todos invocamos tu ayuda,
por eso rezamos.
Intercede con nuestro Señor
por tus hijos bienamados
y por nosotros que con amor
y fe les servimos,
pues mucho dolor aflige
a tus adorados hijos.
Al rebelarse los que comen el pan de ellos,
olvidaron tus obras generosas,
¡oh, mártir!
Porque de la vida te fuiste como mártir,
sabes de las penas de tus hijos
y gozas de la piedad de Dios.

Arrodíllate ante el Señor
que te dio la corona del martirio,
reza para que tus adorados hijos
se llenen por siempre de la gracia,
para que la cristiana fe ortodoxa
sea firme en tu patria,
para que el Dios invicto otorgue la victoria
a tus bienamados hijos,
los duques Estevan y Vuk,
sobre los enemigos abiertos y ocultos,
pues si Dios nos ayuda
a ti daremos gracias y alabanza.
Congrega a tus compañeros,
los mártires santos,
y con todos reza a Dios,
quien te dio la gloria.
Avisa a Jorge, impulsa a Demetrio,
convence a Teodoro,
toma a Mercurio y Procopio,
y no abandones
a los cuarenta mártires bizantinos
pues con su sufrimiento batallan
–en Asia Menor–
tus adorados hijos
los duques Estevan y Vuk:
reza para que Dios los ayude.
¡Ayúdanos donde estés!
Mira mis pequeñas ofrendas,
incluye ésta entre las demás,
pues no es por mérito
que te ofrendo mi alabanza
sino por la fuerza de mi pequeña razón.
Por eso espero poco para mí,
aunque si nunca fuiste,
¡oh, mi querido señor
y santo mártir!,
ingrato ni mezquino
en lo perecedero y efímero,
cuánto más serás dadivoso
en lo que te fue dado por Dios.
Porque me alimentaste abundantemente
a mí que, ajena a mi cuerpo,
estoy entre los ajenos,
ahora te suplico doblemente
que me alimentes
y acalles el atroz tormento
de mi alma y de mi cuerpo.
Yefimia te ofrenda esto
con fervor, oh, Santo.

Traducción del serbio por Jelena Rastovic