Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 6 de abril de 2008 Num: 683

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Leandro Corona, juglar
GREGORIO MARTÍNEZ

El poeta
ARIS DIKTAIOS

En honor de un documento no destruido
JELENA RASTOVIC

Alabanza al santo duque Lázaro
MONJA YEFIMIA

Kósovo: un despojo a la vista de todos
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

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Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
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Al Vuelo
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El training del actor

Coeditada por la Dirección General de Publicaciones de la unam y el Centro Nacional de Investigación Teatral Rodolfo Usigli del inba , la antología ensayística El training del actor, preparada por Carol Muller y traducida con pericia por María Dolores Ponce, supone una valoración rigurosa de los procesos de preparación física y ética del cuerpo del actor, un atisbo sustancioso a los vínculos críticos entre el entrenamiento físico y el empleo de técnicas específicas hacia la conciencia corporal del intérprete. Pero también es, ante todo, un documento importante respecto a un posible estudio del discurso corporal en la actoralidad contemporánea.

Para nadie es un secreto, desde luego, el sitio predominante que el entrenamiento corporal ocupó dentro de los aparatos prácticos de las distintas vanguardias teatrales del siglo xx ; imposible desligar, sirvan dos ejemplos señeros, las aportaciones teóricas de Grotowsky y Barba de sus respectivas formulaciones en el plano de la afinación regular del “instrumento” del actor –término utilizado hasta la náusea para describir la importancia del adiestramiento perenne al que debe someterse el cuerpo histriónico. Imposible también abstraerse de la incidencia que sobre esta mancomunación sostuvo la vinculación de esos proyectos estéticos con su innegable cariz antropológico; acaso fueran los primeros por integrar efectivamente la totalidad de las connotaciones de la praxis artística con las condiciones específicas de su contexto histórico. Marcadas por la recuperación de cierto talante místico e influidas por los resabios de un marxismo optimista, estas utopías aplazadas –así llamadas por Rodolfo Obregón, en tanto que la verificación concreta de sus hallazgos sólo se daba una vez muertas como movimiento formal– revistieron el entrenamiento actoral con las facultades de la expansión de la conciencia interpretativa y con la certeza de que sin el conocimiento pleno de las posibilidades del cuerpo, la actoralidad está amputada de sentido crítico.


Yoshi Oida

En todo caso, lo que El training del actor contribuye a testimoniar es una transición histórica en el teatro contemporáneo, que de espacio preponderante para la exploración del ser pasó a la mazmorra, a ocupar un lugar periférico entre las artes y, por ello mismo, a perfilarse como una disciplina decididamente pragmática, acaso menos determinada por el “compromiso” y la “mística” que por el rigor analítico y el aprovechamiento cabal de algunos hallazgos de esas vanguardias efímeras. En ese sentido, el libro contempla el training –sin excluir un repaso acerca de los cambios de acepción que el término ha sufrido desde su incorporación al lenguaje cotidiano del actor– como el síntoma de una evolución en los sistemas pedagógicos de la teatralidad, con la muerte del gurú incuestionable y la ascensión del director de escena como guía de los procesos de preparación extraescénica. Lo señala elocuentemente Jossette Féral en la introducción: mediante el seguimiento de las metamorfosis del vocablo training puede detectarse también el declive de la enseñanza en favor del entrenamiento, de la irrupción del acompañamiento dialéctico en detrimento de la iluminación aleccionante.

A lo largo de ciento sesenta y cinco páginas, el libro señala esta derogación parcial de las jerarquías creativas y pedagógicas y, al mismo tiempo, se detiene en el examen de las metodologías de algunos nombres propios fundamentales. Es posible entonces conocer lo que Yoshi Oida entiende como “desaparición”: esa levedad exquisita que acaso no haya podido recuperar desde que la descubriera en un juego infantil con su madre. También se nos convida de un contrapunto dialéctico entre las visiones que respecto al entrenamiento acuñaron Barba y Grotowsky, a cargo de Jean-Marie Pradier, quien además ofrece una perspectiva de las conexiones del método barbiano con sus distintas influencias. O se reivindica el carácter lúdico del entrenamiento como cualidad de apertura y desprejuicio (Alexandre del Perugia), o se reflexiona sobre el choque dialógico entre la preparación del cuerpo y la configuración del espacio (Bob Villette). En suma, el volumen revisa la evolución de los procesos de preparación del cuerpo escénico, proporciona herramientas para dejar de ver el entrenamiento como mera fijación de un culto a la egolatría y revalorarlo como una forma sublimada de generosidad artística.