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■ El canto del zorzal era un signo importante, ahora ocurre desde antes, afirma experto

Pierde la primavera sus características conforme avanza el cambio climático

■ Desde el florecimiento de las plantas hasta modificaciones en los insectos ocurren cada vez más a mediados del invierno

■ Renace en GB la fenología, que estudia el ritmo de los sucesos naturales

Michael McCarthy (The Independent)

Ampliar la imagen Cisnes extienden sus alas al retirarse de sus cuarteles de invierno en el lago Alster, cerca de Hamburgo, Alemania. Cada año se reúnen en esas aguas, donde esperan la llegada de la primavera Cisnes extienden sus alas al retirarse de sus cuarteles de invierno en el lago Alster, cerca de Hamburgo, Alemania. Cada año se reúnen en esas aguas, donde esperan la llegada de la primavera Foto: Reuters

La primavera, que oficialmente comenzó el 21 de marzo, empieza a perder sus características distintivas conforme el cambio climático se impone. Según observaciones documentadas en 2007 y 2008, sucesos del mundo natural que solían ser indicadores de la estación actual, desde el florecimiento de las flores hasta la apariencia de los insectos, ocurren cada vez más a mediados del invierno, en la medida que se elevan las temperaturas.

Aunque a muchas personas los cambios les pueden parecer curiosos o encantadores, en realidad están entre los primeros signos concretos de que el mundo está en el curso de un calentamiento global que resultará desastroso si no se detiene.

De hecho, el desvanecimiento de las estaciones es una prueba tan clara del cambio climático como el rápido derretimiento del hielo en los glaciares y en las capas de hielo que cubren la tierra en el Ártico y el Antártico.

El fenómeno muestra que gran variedad de organismos ya responden activamente al mayor cambio ambiental en la historia humana, a diferencia de lo que ocurre con las personas, en especial los políticos.

El mes pasado, ese cambio produjo la imagen más notable del fenómeno registrada hasta hoy, en una fotografía tomada en Dorset (Inglaterra), de una almirante roja, arquetípica mariposa británica de verano, alimentándose de una típica flor invernal británica conocida como gota de nieve.

Aunque no es un acontecimiento alarmante para el público, hasta hace poco era casi inconcebible. Es una confirmación innegable de una profunda alteración en el ambiente, cuyas consecuencias probablemente resultarán desastrosas.

Análisis comparativo de las temperaturas

Ocurre con gran rapidez y sin que las personas se den cuenta de su significado, porque en las zonas alejadas de los trópicos los principales efectos se sienten como inviernos menos fríos, y no como veranos más calurosos, lo cual se muestra claramente al comparar las temperaturas actuales con el promedio de las que se tuvieron de 1961 a 1990.

Por ejemplo, en el registro de temperatura del centro de Inglaterra, el más antiguo del mundo –se remonta a 1659–, enero de 2007 fue 3.2ºC más cálido que el promedio de 1961-90; marzo, 1.5ºC más, y abril, 3.3 grados. En lo que va de 2008 enero estuvo 2.8ºC arriba del promedio 1961-90, y febrero, 1.6.

Así, muchos de los signos tradicionales de la primavera ocurren hoy mucho antes; por ejemplo, la primavera o prímula, flor británica típica de la temporada, en algunas partes del país floreció desde noviembre. Otras plantas tradicionales de primavera se pueden ver en enero y no en marzo.

Y en lo que es quizá un cambio aún más vívido, el diente de león y la margarita, que solían florecer en verano, ahora permanecen en flor todo el invierno.

Los insectos responden en forma similar. Ciertas mariposas que pasan el verano hibernando ahora aparecen en enero y no en marzo o abril, en especial la almirante roja. También los abejorros comienzan a aparecer a mediados del invierno.

Los cambios se conocen en detalle porque en Gran Bretaña ha habido un renacimiento de la antigua disciplina llamada fenología, que estudia los ritmos de acontecimientos naturales; fue favorecida por los victorianos, pero quedó en el olvido en la década de 1950. Ha sido revivida por un estadístico ambiental, el doctor Tim Sparks, del centro de investigación de la vida silvestre Monk Word, ubicado cerca de Hentingdon, parte del Centro de Ecología e Hidrología (CEH) del gobierno.

El doctor Sparks creó la Red de Fenología de Gran Bretaña, la cual ha sido absorbida por el Fondo Woodland, organización filantrópica que la maneja en sociedad con el CEH bajo el nombre de Calendario de la Naturaleza, al que 40 mil personas de todo el país aportan registros.

“Tenemos problemas para registrar algunos de los antiguos signos de la primavera –comentó el doctor Sparks–. Por ejemplo, antes registrábamos el primer corte de césped del año, pero ahora en muchas partes del país el césped crece todo el año, así que hay que cortarlo en todas las temporadas.”

Hasta 1947, dijo el doctor Sparks, la Real Sociedad Meteorológica producía un informe fenológico anual, cuyo logotipo de portada era un zorzal cantando. “Un importante signo de la primavera era el primer canto del zorzal –explicó–. Pero ahora los zorzales se oyen todo el invierno.”

Lo irónico, desde luego, es que los primeros días de la primavera de 2008 fueron fríos. Pero, aparte del frente frío, no hay duda de que la primavera tal como la conocíamos está desapareciendo.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

 
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