Usted está aquí: domingo 27 de abril de 2008 Capital Desde Otras Capitales

Desde Otras Capitales

El problema del transporte

Ampliar la imagen Uno de los nuevos camiones que circulan en Cuba  Gerardo Arreola Uno de los nuevos camiones que circulan en Cuba Gerardo Arreola Foto: Gerardo Arreola

La Habana. Osmel Kindelán fue condenado a cinco años de prisión por los delitos de desorden público, atentado y coacción. Una madrugada, en el sur de la ciudad, él y otros dos jóvenes subieron a un autobús de pasajeros sin pagar el boleto.

El chofer y un policía que iba a bordo les reclamaron y el incidente terminó en trifulca. Una tarde, en el este de La Habana, Roylán Alcalá bajó de un ómnibus, mientras discutía con otro pasajero. Ya en la calle el pleito siguió y Roylán tiró una piedra que rompió el cristal de una puerta del vehículo. Por el delito de daño cumplirá cuatro años de cárcel.

Decenas de incidentes vandálicos, entre ataques con piedras, riñas y asaltos, están sacando de circulación a los nuevos autobuses chinos, que han aliviado la aguda escasez de transporte de la capital.

Más de una década y media después de la crisis desatada por la caída de la Unión Soviética, aún es normal para los cubanos pedir botella (aventón), usar bicicleta, apiñarse en puntos donde se puede abordar un vehículo oficial, invertir horas en un transporte público o pagar cerca del salario promedio de un día por un viaje en taxi colectivo.

Cuba compró 6 mil autobuses chinos, que están llegando por partes. Pero, según la prensa local, “es necesario ponerle freno inmediato al maltrato y a las indisciplinas sociales, que han convertido la profesión de chofer en riesgosa”.

Gerardo Arreola, corresponsal

 
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