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Los niños y las artes

■ El proyecto no busca formar artistas, sino chicos sensibles, conscientes y tolerantes

Los talleres de artes plásticas para niños son algo más que “enseñar a pintar”: Pimpleia

Mónica Mateos-Vega

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Ampliar la imagen Los niños que participan en los talleres tienen mucha necesidad de ser oídos, y eso lo sabemos al ver sus obras, pues expresan cosas que los demás no ven, asegura la directora del proyecto Pimpleia, Alejandra Gutiérrez Los niños que participan en los talleres tienen mucha necesidad de ser oídos, y eso lo sabemos al ver sus obras, pues expresan cosas que los demás no ven, asegura la directora del proyecto Pimpleia, Alejandra Gutiérrez Foto: Cortesia Proyecto Pimpleia

Ampliar la imagen En los talleres, los participantes tienen la oportunidad de conocer diferentes culturas, desde la era de los descubrimientos hasta el Renacimiento; luego imaginamos y devolvemos todas esas ideas con arte, afirma Gutiérrez En los talleres, los participantes tienen la oportunidad de conocer diferentes culturas, desde la era de los descubrimientos hasta el Renacimiento; luego imaginamos y devolvemos todas esas ideas con arte, afirma Gutiérrez

Más que formar artistas, los talleres serios de artes plásticas para niños deben estar enfocados a la formación de chicos sensibles, conscientes y tolerantes, afirma Alejandra Gutiérrez, directora del proyecto Pimpleia, en el cual participan como maestras varias egresadas de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ellas se han dedicado durante más de dos décadas a algo más que “enseñar a pintar” a los pequeños. El arte ha abierto a los participantes en sus talleres “la posibilidad de entender el mundo de manera diferente, pues antes de iniciar cada trabajo hay mucha reflexión, la cual tiene que ver con los puntos de vista de los propios niños”, explica Gutiérrez en entrevista con La Jornada.

Considera que, en términos generales, no se acostumbra tomar en cuenta las opiniones infantiles, pero “los pequeños y jóvenes tienen mucha necesidad de ser oídos, de dejar de estar aislados. Eso lo sabemos al ver sus dibujos, donde expresan cosas que los otros no ven.

“Los adultos a veces tenemos muy mala memoria, además de olvidar que de niños sufrimos esa soledad, creemos que lo único correcto es lo que pensamos ya de grandes, y no es así. Al mismo tiempo, en las escuelas enseñan a los pequeños a ser rápidos, competitivos, por eso aquí les ofrecemos tiempo para reflexionar y retroalimentarse con las opiniones de todos, mediante las artes plásticas”.

Este espacio educativo independiente nació en 1986, luego que varias talleristas ofrecieron cursos en la Academia de San Carlos de la ENAP. El primer centro Pimpleia se ubicó en la colonia Clavería, en Azcapotzalco.

“En esa época, fue muy difícil ofrecer clases de arte para niños, los padres decían ‘¿qué es eso?’ Pero poco a poco les fuimos explicando que consistía en enseñarles la libertad, pero con límites basados en el arte. Luego de 20 años, inclusive tenemos a una maestra que fue nuestra alumna, eso ha sido muy satisfactorio, si bien nuestra intención no es convertir a los niños en artistas”, reitera Alejandra Gutiérrez.

Contra el individualismo

Puntualiza que los alumnos de los cursos de Pimpleia “no vienen a copiar una manzana, sino a hacer mucho trabajo intelectual. Por ejemplo, hemos hecho un recorrido por la historia de la humanidad, porque nuestros primeros participantes sólo querían dibujar dinosaurios. Entonces, les dijimos, ‘bueno, vamos a hacerlo, pero primero vamos a aprender sobre el origen de la vida, del universo, las pinturas rupestres’.

“Así es como hemos abordado las culturas más importantes, desde la era de los descubrimientos hasta el Renacimiento. Ahora estamos en África, es nuestro tema general a partir del cual investigamos, conocemos la información, luego imaginamos y devolvemos todas esas ideas con arte.”

En los talleres Pimpleia, que también se ofrecen en el sur de la ciudad, en la colonia Guadalupe Inn, participan en la actualidad, en total, unos 100 niños que van desde los 4 años hasta muchachos de preparatoria.

Por igual se les guía para que sean capaces de entender, por ejemplo, qué son los cánones de belleza o el respeto que se le debe a las diferentes creencias religiosas, algunas de las cuales están ligadas a momentos importantes en la historia del arte.

“La educación tradicional está enfocada en el individualismo, nosotros tratamos de que los niños volteen a ver a los otros. Además, tenemos una lucha constante contra el concepto de manualidades, pues muchas personas lo confunden con el hacer escultura o pintar. No es lo mismo.

“La manualidad es una receta que se repite, mientras que una obra de arte involucra pensamientos y emociones. Por eso insisto en que la prioridad no es tener niños artistas, sino personas que se relacionen con lo estético del mundo, con tolerancia, dándoles seguridad en la toma de decisiones”, concluye Gutiérrez.

Una muestra de las obras de los niños de los talleres de Pimpleia se presenta en la exposición El Renacimiento a través de la mirada de los niños, en las instalaciones de Radio Educación (Ángel Urraza 622, col. Del Valle), hasta el 5 de mayo. Entrada libre. Informes de los talleres en la página web: www.pimpleia.edu.mx

 
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