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■ Confirma la PGR que Édgar Guzmán fue ultimado en un centro comercial de Culiacán

Sinaloa, en jaque por la violencia tras ser asesinado hijo del Chapo

■ Gatilleros utilizan bazucas en el ataque

■ Llegan unos 150 policías federales a la entidad

■ En el municipio de Navolato autoridades reportan el hallazgo de siete cadáveres

Javier Valdez Cárdenas (Corresponsal)

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Ampliar la imagen Entre los cadáveres encontrados ayer en la entidad está el de un policía de tránsito que fue levantado el mes pasado. Ayer, peritos de la Procuraduría General de Justicia dieron a conocer que hallaron más de 500 casquillos de rifle AK-47 en el sitio donde fue asesinado un hijo del líder del cártel de Sinaloa Entre los cadáveres encontrados ayer en la entidad está el de un policía de tránsito que fue levantado el mes pasado. Ayer, peritos de la Procuraduría General de Justicia dieron a conocer que hallaron más de 500 casquillos de rifle AK-47 en el sitio donde fue asesinado un hijo del líder del cártel de Sinaloa Foto: La Jornada y Notimex

Culiacán, Sin., 9 de mayo. Un comando de al menos 15 hombres asesinó la noche del jueves a Édgar Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, líder del cártel de Sinaloa. El joven iba acompañado por tres personas, dos de las cuales perdieron la vida, confirmaron autoridades policiacas locales y la Procuraduría General de la República.

Los agresores, quienes se trasladaban en tres vehículos de modelo reciente, sorprendieron a Édgar Guzmán y, aparentemente, su cuerpo de seguridad a las 20:30 horas del jueves, en el estacionamiento del supermercado City Club, ubicado en el fraccionamiento Desarrollo Tres, al norte de la ciudad.

Las víctimas circulaban en dos camionetas: una Ford Lobo blindada, blanca, placas TX-2045, de Sinaloa, en la que iba el hijo del capo, y una Cruiser placas DJX-6093. Durante el ataque, al menos 20 vehículos estacionados en el centro comercial resultaron dañados por los impactos de bala y de bazuca que utilizaron los gatilleros.

Los acompañantes de Guzmán –uno falleció rumbo al hospital– fueron identificados como Arturo Cázares (hijo de La Emperatriz, Blanca Margarita Cázares Salazar), dueño del centro nocturno Bilbao y familiar de Emilio Cázares, originario del municipio de Mocorito y líder de una organización criminal afín al cártel de Sinaloa, y Arturo Meza, hijo de Raúl Meza Ontiveros, El M6, asesinado en 2007, durante un enfrentamiento en la colonia Guadalupe Victoria.

Otro persona, quien hasta el momento no ha sido identificada, resultó lesionada y permanece internada en un nosocomio.

Cuando el gobernador Jesús Aguilar Padilla fue interrogado por los reporteros sobre lo sucedido, los envió a preguntar al procurador estatal, Luis Cárdenas Fonseca, quien afirmó que “no ha sido identificado ninguno de los cuerpos. Hasta el momento no se ha confirmado nada”, aseveró.

Peritos de la Procuraduría General de Justicia del estado recogieron en el sitio alrededor de 500 casquillos y tomaron fotografías de los boquetes causados por los bazucazos disparados por el grupo agresor, aparentemente ligado con la organización delictiva de los Carrillo Fuentes, también conocida como el cártel de Juárez.

Estos tres homicidios forman parte del capítulo más reciente de la guerra que grupos antagónicos del crimen organizado intensificaron desde la semana pasada en Culiacán y Navolato, la cual ha dejado saldo de 35 personas ultimadas, entre ellas una decena de agentes locales y federales, y cerca de 10 personas desaparecidas o levantadas (secuestro sin intención de pedir rescate).

Los constantes enfrentamientos entre bandas, los narcomensajes que han aparecido de manera reciente en diferentes puntos de la ciudad con acusaciones y amenazas, así como los rumores que circulan diariamente sobre presuntas agresiones a civiles, han provocado un ambiente de sicosis entre los habitantes de esta capital.

Hoy fue un día particularmente largo para quienes viven aquí, que se inició con la versión del asesinato de “uno de los hijos de El Chapo”. Fue seguida de nuevos rumores y falsas alarmas, incluidas amenazas de bombas en el mercado Garmendia –ubicado en el centro de la ciudad–, el aeropuerto y escuelas públicas –entre ellas la Facultad de Contabilidad y Administración de la Universidad Autónoma de Sinaloa, cuyo edificio fue desalojado– y privadas.

El ambiente de zozobra fue atizado por versiones, a la postre falsas, sobre atentados contra narcotraficantes e hijos del mandatario, Jesús Aguilar Padilla, y del alcalde de Culiacán, Jesús Vizcarra.

En la noche del jueves y la madrugada del viernes, luego de que autoridades locales confirmaron el asesinato de Édgar Guzmán, policías de Culiacán y ministeriales de Sinaloa recibieron la instrucción de acuartelarse en sus respectivas bases y suspender recorridos y operativos de vigilancia, los cuales se reanudaron la mañana de este viernes.

Efectivos del Ejército Mexicano y elementos de la Policía Federal Preventiva mantienen sitiado el edificio del Servicio Médico Forense de Culiacán, donde se encuentra el cuerpo de Édgar Guzmán, el cual, según comentaron fuentes policiacas locales, será trasladado a la ciudad de México. El cadáver de otra de las víctimas fue llevado a una funeraria local. Este viernes arribaron a Culiacán unos 150 policías federales.

Más homicidios

La madrugada de este viernes fueron hallados los cuerpos de siete personas que habían sido ultimadas con armas de fuego y a golpes en las inmediaciones de la comunidad de Villa Juárez, municipio de Navolato, entre ellas un agente de la policía de tránsito de Culiacán, quien había sido levantado el mes pasado.

Las víctimas fueron encontradas en tres lugares distintos y el policía que estaba en calidad de desaparecido, identificado como Guadalupe Félix Murguía, fue hallado en una zona cercana al campo Santa Elena, muy cerca de otros tres cuerpos que no han sido identificados, aparentemente asesinados a golpes.

En otro sector, en las cercanías de la cooperativa del campo pesquero El Castillo, fueron encontrados otros tres cadáveres, todos con huellas de torturas e impactos de bala de diferentes calibres.

Por otra parte, los dos sicarios que murieron tras una balacera en el poblado de Xoxocotla, Morelos, el pasado miércoles, identificados como Alfredo Ríos Urías y José Guadalupe Esparza Sánchez, son oriundos de la comunidad Cofradía de la Loma, municipio de Navolato, informó la Procuraduría General de Justicia de esta entidad. (Con información de La Jornada Morelos)

 
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